Una trabajadora desempeña su labor en la fábrica de Renaul de Palencia

Una trabajadora desempeña su labor en la fábrica de Renaul de Palencia ICAL

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Facyl pide un acuerdo para repercutir sobrecostes a los fabricantes ante la caída de rentabilidad

Con una caída en las ventas de vehículos que asciende a un 10% en lo que va de año, muchos proveedores tienen que asumir sobrecostes hasta del 40%

28 noviembre, 2022 11:24

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Hay listas de espera para poder comprar un coche. El consumidor no quiere comprar uno de combustión porque tiene dudas de cuánto podrá usarlo y en qué ciudades. Los eléctricos son aún caros para la mayoría de la población que además ha perdido mucho poder adquisitivo por la alta inflación y la crisis económica.

En medio de todo este escenario, el clúster de automoción de Castilla y León (Facyl) advierte de que los sobrecostes de las materias primas, energéticos y labores están poniendo contra las cuerdas la viabilidad de una industria formada por 150 proveedores y que factura 9.100 millones de euros anuales.

Unas cifras que podrían verse mermadas si estas empresas siguen sin poder repercutir estos sobrecostes a los fabricantes, por lo que Facyl pide a ambas partes que puedan reunirse para abordar este asunto lo antes posible.

De hecho, y según datos de Facyl, los proveedores de esta industria están soportando sobrecostes energéticos, de materias primas y laborales de hasta un 40% desde 2019.

Todo ello en un escenario en el que las ventas de automóviles han caído un 10% en lo que va de año, lastradas por la rotura de stock, la incertidumbre geopolítica y la crisis económica.

Esta industria, con más de 150 empresas proveedoras de primer nivel en Castilla y León, tiene que hacer frente así a una caída en los márgenes de beneficio que lastra, además, su competitividad, si bien es cierto que en Europa las cosas no están mucho mejor que en España.

Es precisamente el desembolso en costes energéticos lo que más golpea las cuentas de estas empresas e industria en Castilla y León, con alzas que superan el 300% en algunas de ellas desde 2019.

Otra de las cuestiones que ha repercutido negativamente en este tejido productivo es el incremento de los costes laborales, que en un 15% de las encuestadas ha superado el 21% y tres de cada diez entre un 6 y un 10%.

La rotura del stock y el anuncio de paradas en algunas de las principales factorías de Castilla y León desde 2019 se debe a la falta de materias primas. En los últimos dos años, el 32% de estas empresas ha visto cómo subía entre un 21 y un 50% los precios de estos bienes de producción.

La situación genera un sobrecoste que los proveedores de automoción consideran inevitable trasladar a los fabricantes de vehículos, si bien la caída en las ventas, no sólo por la falta de coches sino, además, por el precio de los eléctricos nuevos (cada vez son más las restricciones que afectan a los diésel y gasolina), que parte de los 32.000 euros.