Carlos Fernández Carriedo, portavoz de la Junta de Castilla y León
Castilla y León rompe la tendencia nacional y logra un superávit de 13 millones de euros hasta febrero
Esta cifra supone el 0,02 por ciento del Producto Interior Bruto de la Comunidad, frente al déficit del 0,13 por ciento de medida autonómica.
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Las cuentas públicas de Castilla y León han mostrado una notable capacidad de recuperación en el arranque de 2026.
Según los últimos datos del Ministerio de Hacienda, la Junta de Castilla y León registró un superávit público de 13 millones de euros hasta el mes de febrero, lo que representa el 0,02% de su Producto Interior Bruto (PIB).
Esta cifra contrasta positivamente con el comportamiento del conjunto de las autonomías, que presentan un déficit medio del 0,13%, con un volumen total de 2.234 millones.
La clave de este vuelco financiero reside en el comportamiento del mes de febrero, en el que la región logró incrementar su saldo en 133 millones de euros, logrando así neutralizar por completo los números rojos anotados en enero.
Este saneamiento de las cuentas regionales se produce en un escenario de crecimiento de los recursos no financieros, que en Castilla y León escalaron hasta los 1.896 millones de euros, un 10,9% más que en el mismo periodo del año anterior.
Por el lado del gasto, el empleo de recursos no financieros en la Comunidad se mantuvo estable con un ligero repunte del 0,4%, sumando 1.883 millones de euros. Esta combinación de una recaudación dinámica y un gasto contenido ha permitido a la administración autonómica batir la media nacional.
Capacidad de financiación de las CC.AA.
A nivel estatal, el déficit del Estado a cierre de marzo se situó en el 0,22% del PIB (3.944 millones de euros), mostrando una evolución que Hacienda califica de "favorable".
Si se excluye el pago de intereses, el Estado presenta un superávit primario de 4.015 millones, equivalente al 0,23% del PIB. Los ingresos tributarios han sido el gran motor de esta mejora, con una recaudación total de 62.474 millones de euros a nivel nacional (+5,4%).
Destaca especialmente el empuje del IVA, que creció un 4,9%, y del IRPF, que aumentó un 4,3% respecto al primer trimestre de 2025.
Como notas singulares de este ejercicio, Hacienda destaca el impacto de las nuevas figuras impositivas y dividendos extraordinarios. En febrero se hizo efectivo el ingreso de 543 millones de euros correspondientes al pago fraccionado del impuesto a la banca (margen de intereses y comisiones), además de un dividendo del Banco de España por valor de 211 millones de euros.
Asimismo, las transferencias del Estado a las comunidades autónomas crecieron un 65,2% fuera del sistema de financiación, debido principalmente al reparto de la recaudación del mencionado impuesto a las entidades financieras.
En términos consolidados, sumando la Administración Central, la Seguridad Social y las Comunidades Autónomas, el déficit conjunto a febrero de 2026 se situó en el 0,76% del PIB.
Este dato supone una reducción del 12,5% respecto al año anterior, confirmando una tendencia de corrección del desequilibrio fiscal en un contexto donde los ingresos públicos crecen con mayor intensidad que las partidas de gasto.