Educación y Universidad

Así ha resultado el primer trimestre de clases por la tarde a 252 alumnos de Valladolid, Palencia y Segovia

20 diciembre, 2020 12:10

Un total de 252 alumnos de Bachillerato de Castilla y León, repartidos entre el IES María Moliner de Laguna de Duero (Valladolid) y las escuelas de Artes de Palencia y Segovia, está a punto de completar sin problemas el primer trimestre del curso en turnos de tarde por la falta de espacio para acoger a todos los estudiantes por la mañana y así cumplir con las medidas de seguridad y distanciamiento que marcan los protocolos antiCovid. Hubo otro centro como el IES La Merced, también en Valladolid, que el 14 de septiembre, fecha del arranque de las clases para Secundaria y Bachillerato, comenzó con horario vespertino para 60 alumnos de Segundo de Bachillerato pero que, a partir de octubre, volvieron a la mañana tras acondicionar aulas y vaciar espacios.

El centro más afectado por el cambio de horario de jornada ha sido el María Moliner de Laguna, con 150 alumnos de Bachillerato (cuatro cursos de Primero y tres de Segundo) que se han visto obligados a acudir por las tardes. El director del centro, Francisco Javier Román, aseguró a la Agencia Ical que, después de las importantes protestas y quejas de estudiantes y familias, el primer trimestre ha transcurrido con normalidad. “Los chavales han sido responsables y se han centrado en estudiar, por que muchos de ellos se juegan su futuro y su entrada en la Universidad”, subrayó.

Román reconoció que el cambio ha supuesto una experiencia distinta, a la que los alumnos y los padres ni los profesores estaban acostumbrados pero el cumplimiento de la normativa impedía que coincidiera todo el alumnado del instituto, que ronda los 600 matriculados.

El director del María Moliner aseguró que las tardes en el centro son “más tranquilas” ya que el instituto tiene las aulas pequeñas. “En principio, con la normativa inicial de un metro de distancia entre alumnos y llevar la mascarilla podíamos entrar todos en horario de mañana pero, luego, con la obligación de mantener el metro y medio era imposible”, explicó. Y eso que recordó que el equipo directivo, con la ayuda de la Dirección Provincial, desmontó algunas aulas como de Música y Plástica y la biblioteca. “Aún así, nos faltaban unas diez aulas, siete de alta capacidad y tres de desdoble, para cumplir con las ratios nuevas”, precisó.

Al final, una quincena de alumnos decidió cambiar de instituto, lo que, a juicio del director, es un porcentaje muy pequeña con respecto a los 600 matriculados. Apuntó que se trataba de algunos deportistas de alto rendimiento o alumnos descontentos. No en vano, subrayó que el instituto ha dado facilidades para las clases de los jóvenes que debían acudir por las tardes al Conservatorio de Música y a entrenamientos deportivos. El paso de los 150 alumnos de Bachillerato a las tardes, que comparten las instalaciones con la Escuela Oficial de Idiomas, ha permitido que el centro esté más vacío por las mañanas.

Francisco Javier Román también señaló que este cambio ha afectado a unos 23 profesores, de los que muchos de ellos tienen clases por las mañanas y por las tardes, sobre todo con las asignaturas optativas. En todo caso, el director apuntó que se ha tratado de “compatibilizar”, en la medida de lo posible, el horario de las clases y la vida familiar y personal. Además, unos cambios que han puesto un refuerzo de diez docentes más para atender las clases desdobladas y cumplir con las ratios fijadas por la administración educativa.

Recordó que el propio centro, junto a la Dirección Provincial de Educación e Inspección Educativa, descartó la propuesta del Ayuntamiento de Laguna, que ofreció algunos espacios municipales pero que no cubrían las necesidades del instituto. Además, Román valoró que las medidas adoptadas han permitido que solo tres profesores hayan sufrido Covid y menos de una decena de alumnos, por contagios en el ámbito familiar o social. “Hemos podido dar las clases presenciales y no se ha cerrado ningún aula, a base de ser pesados y obligar a cumplir las normas. La verdad es que no pensábamos que íbamos a terminar así el trimestre”, sentenció.

También muestra su satisfacción con los tres primeros meses del curso la directora de la Escuela de Arte Mariano Timón de Palencia, Aranzazu Rebollo, un centro que, por la falta de espacio, se vio obligado a trasladar al horario de tarde las clases de dos grupos de Primero de Bachillerato, con 40 alumnos. Pese a este cambio, se logró que un grupo de Primero de Bachillerato, con 19 chavales, estuviera de mañana para dar salida a los estudiantes del transporte escolar o que tuvieran otras ocupaciones en horario vespertino (deportistas de élite, estudiantes de enseñanzas regladas como el Conservatorio y por motivos de trabajo).

Rebollo reconoció que la escuela pasó de poder cumplir, inicialmente, las ratios de alumnos por clase a ser imposible con la obligación de mantener un metro y medio de distancia. “Nos obligó a tomar una decisión y optamos por que pasaran a las tarde los estudiantes de Primero de Bachillerato, ya que no se podían cambiar las condiciones a los de Segundo, que el curso anterior habían empezado el ciclo”, precisó. Unos alumnos que coinciden por las tardes con los matriculados en el grado medio de Procedimientos de Joyería Artística. Además, los estudiantes de los estudios superiores de Textiles están en otro edificio.

La directora valoró la comprensión de las familias cuando se las telefoneó en septiembre para comunicarles que sus hijos iban a tener que acudir a clase por la tarde. “No les gustaba la idea por que son adolescentes y preferían que fueran a la escuela por las mañanas para así tenerlos controlados por la tarde pero era imposible”, afirmó. Ahora, añadió, esos padres valoran que el alumnado esté más controlado y se cumpla el distanciamiento entre los estudiantes. No en vano, cada grupo de Bachillerato tiene un aula de referencia y se utiliza el salón de actos para los grupos grandes. Pese a ello, hubo el caso de un alumno que decidió cambiar de centro.

"Contratiempo" para docentes



Al igual que en el caso del centro de Laguna de Duero, aquí también se han visto afectados diez profesores. “Ha supuesto un contratiempo para los docentes pero no había otra opción. Padres y profesores no están entusiasmados pero han entendido la situación”, manifestó.

Después de registrar solo unos pocos positivos por Covid fuera del centro entre los alumnos durante el primer trimestre y sin contactos estrechos entre los compañeros, Aranzazu Rebollo expresó su temor a la vuelta de las vacaciones de Navidad. “Habrá que extremar las medidas en enero porque se abrirá el abanico de contactos entre familiares y amigos. Esperamos que siga todo bien, como hasta ahora”, sentenció.

El tercer centro de la Comunidad afectado por el cambio de horario es la Escuela de Arte de Segovia, con 62 alumnos afectados de Primero del Bachillerato de Artes. Aquí también hubo numerosas protestas de alumnos y familias que, en un primer momento, que mostraron su malestar por la medida. Y que, tal y como explicó a Ical su director Alberto Albarrán, la escuela ya contaba con clases por las tardes para los ciclos de grado medio y las enseñanzas superiores para un centenar de estudiantes, por lo que los alumnos de Bachillerato deben acudir a un instituto cercano, el Mariano Quintanilla, donde se han habilitado tres aulas. Al menos, se ha logrado que las asignaturas optativas se den en la escuela.

Apuntó que el centro decidió que los afectados por esta decisión fueran los alumnos de Primero de Bachillerato ya que los 55 de Segundo ya habían empezado el ciclo por la mañana y debían continuar con ese horario, ante la imposibilidad de cambiar y evitar que el cambio afectara a su rendimiento, en un año clave al estar a las puertas de la Universidad. El director expuso que uno de los problemas de esta medida era que la escuela era la única que impartía Bachillerato de Artes en toda la provincia de Segovia, por lo que más de la mitad de los matriculados procede del entorno de la capital y la provincia.

Falta de previsión

Albarrán reconoció que el equipo directivo también fue crítico con la “falta de previsión” de la Consejería de Educación, que generó que se iniciara el curso con “mal pie”. Eso sí, valoró la comprensión y el esfuerzo de la comunidad educativa que, con resignación, acató este cambio. “Ha habido un buen comportamiento de los alumnos y han respondido bien, al igual que los profesores afectados por tener horario de mañana y tarde”, significó.

Unos cambios que solo motivaron tres bajas de alumnos que optaron por matricularse en otro instituto o ir a la Formación Profesional. Además, el cumplimiento de las medidas antiCovid supuso desdoblar un grupo y pasar de tres a cuatro grupos en Bachillerato, con la consiguiente contratación de más docentes.