Cultura

E. Monsalve: "Los músicos españoles despuntan en el extranjero"

11 marzo, 2018 01:10

Entre un café y un chubasco, conversamos Ernesto Monsalve (Valladolid, 1985) y yo. Un tío majo que intenta aportar su granito de arena para construir un mundo mejor desde diferentes posiciones, todas ellas relacionadas con la cultura y la música: fundador y director de la Joven Orquesta de Valladolid, director de la Filarmónica de Valladolid y presidente de la Fundación Eme, entre otros.

Le pregunto por la evolución de la música: <<es incuestionable la extraordinaria cantera de músicos de menos de treinta y cinco años con los que cuenta España. Cuando sales al extranjero te das cuenta, porque, en casi todas las orquestas y escenarios del mundo, te encuentras algún español. Antes no. Antes faltaban músicos españoles con una preparación homologable a la de aquellos territorios, y los conservatorios y orquestas se cubrían con profesores extranjeros. Hoy son nuestros músicos los que despuntan en el extranjero>>.

Si algo ha dado para debates y sobremesas ha sido el IVA cultural. <<Sé que aquel fue un tema polémico. Algunos no entendían cómo una revista de contenido para adultos pudo llegar a tener un IVA del 4% mientras que una representación de “Don Juan Tenorio” estaba gravada con un 21%. Y, otros, veían el mundo de la Cultura desde una óptica politizada y como si se tratara de un sector privilegiado por subvenciones y beneficios de los que no disfrutaban otros>>.

Saúl N. Amado.

Pero, ¿cómo te ha afectado  a ti personalmente? <<En mi caso, que desarrollo iniciativas culturales fundamentalmente privadas, me he encontrado muchas veces entre dos fuegos. Por un lado, soportando un IVA y otros impuestos y tasas con los que la gente no está tan familiarizada, que han provocado que una actuación mía en un auditorio como el “Miguel Delibes” estuviera penalizada con hasta el 50% de la taquilla, que iba directamente a las arcas públicas. Y, por otro, sin apenas subvenciones ni ayudas de carácter público>>.

Ha sacado un tema interesante y, a la vez, también polémico: ayudas y subvenciones. <<Si me preguntas qué prefiero, te diría que desaparecieran las ayudas públicas directas a la Cultura, que están al arbitrio de las fluctuaciones de cada momento y es difícil que se repartan de manera homogénea, y que se sustituyeran por desgravaciones y beneficios fiscales de los que todos pudiéramos disfrutar por igual>>.

¿Y si tuviera que quedarse con un IVA? <<Me gusta el francés, que es progresivo: comienzas en las primeras funciones con un 0%, para permitir amortizar un espectáculo, y empiezas a gravarlo a partir de un número determinado de representaciones. Habrá quien podría decir que otro negocio también querría esa progresión: que el peluquero empiece a pagar IVA a partir del cliente cien, o el bar desde la cerveza doscientos. Pero la diferencia radica –artículo 44 de la Constitución aparte– en que la cantidad de clientes de una peluquería o un bar no está limitada por un número máximo de butacas para un único producto. Y, en consecuencia, el precio podrá adaptarse a la demanda y no ser el resultado de dividir los costes totales de la peluquería entre un número máximo de clientes: si sólo mil personas se pudieran cortar el pelo en Valladolid, el precio del corte sería prohibitivo. Y quizás no hubiera mil personas que pudieran permitírselo>>.

A raíz de todo esto… ¿los Gobiernos apoyan lo suficiente? <<Desde mi punto de vista, el papel de un Gobierno para con la Cultura debe ser el garantizar el acceso a la misma a toda la población. Eso se consigue a través de tres canales: la educación, implementando en los Colegios e Institutos medidas para que las Bellas Artes estén inclusas en el currículo oficial; las ayudas o desgravaciones, para que los precios de museos, teatros o auditorios sean asequibles a la mayoría; o con políticas proactivas directas>>.

Con el café a medio sorbo y concluyendo la charla, le pregunto por sus próximo retos, entre los que destaca dirigir un programa dedicado a la Semana Santa en Valladolid y Palencia y <<continuar contribuyendo a la Cultura desde mis posibilidades>>. Aunque según salíamos por la puerta me confiesa: <<Trabajando más en equipo, creyendo más en nosotros y respetándonos más, conseguiríamos muchísimas cosas que están a nuestro alcance como fruta madura. Yo trato de aplicármelo y tiendo mi mano siempre que puedo. Ese es mi reto más importante>>. Y quizá, querido lector, también el suyo.