Cristina Pedroche, la teta de la que todos chupamos

Cristina Pedroche, la teta de la que todos chupamos

Televisión

Cristina Pedroche, la teta de la que todos chupamos

23 octubre, 2019 00:12

Este martes, 5 de abril, regresa a televisión Pekin Express, posiblemente el programa que más vueltas ha dado por la pequeña pantalla. Aterriza ahora en laSexta, empotrado entre Allí abajo y La que se avecina, lo que garantiza y excusa un notable patinazo en audiencia. Pero eso nos da igual. Porque de la mano de Pekin Express, vuelve su presentadora, Cristina Pedroche. Y eso, a cualquier bicho viviente que se gane las lentejas con los clicks en Internet, le augura miles y miles de visitas. Supongo que será algo similar para los que siguen editando revistas del famoseo y el cuore. Felicidad plena.

Por lo visto, mañana lunes nuestra querida Pedroche dará una bonita rueda de prensa ensalzando las virtudes de esta quinta etapa del reality de aventuras. No le interesará a nadie. Los titulares del día tras el encuentro con los medios versarán sobre sus últimas polémicas, a saber: los intermitentes de su coche, las mujeres al volante, la maternidad y su llanto perpetuo por estar siempre en el foco de atención mediática. No es que me las dé de Rappel, pero esto también lo puedo vaticinar sin tocar una baraja del Tarot.

Entonces las redes sociales eclosionarán otra vez. Habrá hashtags, críticas mordaces, memes y vines sobre la presentadora y mucho paliqueo durante horas. Luego llegarán los profesionales (ejem) del sector, y alguno hará otra sesuda, profunda y sorprendente reflexión sobre la cosificación de la Pedroche; otros hablarán de su talento o no como profesional del medio; los habrá quienes incluso la pongan de vuelta y media acusándola de ser solo un rostro bonito... Y finalmente, el rizo se rizará en Zapeando, el programa donde colabora, donde todo este mejunje se convertirá en fast food para sus espectadores.

El Universo Pedroche representa la máxima capitalista que vivimos en estos días

¿Saben que es lo mejor de todo esto? Que me parece fenomenal que todas y cada una de estas acciones tengan lugar. El Universo Pedroche y los movimientos informativos que constantemente se generan a su alrededor representan la máxima capitalista que vivimos en estos días. Exprimir y exprimir un recurso para sacar el mayor beneficio posible hasta dejarlo seco. Todos ganamos. Nadie pierde. 

Lo saben los periodistas. Venden y vendemos, facturan y facturamos gracias a ella. Subimos las visitas de nuestras páginas webs o de nuestras cabeceras de revista porque Cristina está en ella. Una declaración suya es palabra de Dios. Un post sobre ella es sinómino de controversia. Miles de lectores demandan, por devoción o por odio, noticias sobre ella, para opinar, ensalzar o despellejar. Y nosotros se las damos. ¿Podríamos escribir también de, yo que sé, Joaquin Prat hijo? Pues sí. Pero el texto moriría de pena, los ejemplares editados se apilarian en el suelo y el negocio sería ruinoso. Cristina es tendencia perpetua. 

Ejemplo práctico inmediato: un texto del crítico de televisión de El Mundo Alberto Rey subido al muro de su Facebook personal. Tardó minutos en saltar al reino de Twitter. ¿Por qué? Porque en ese escrito, el habitual comentarista de grandes productos de ficción televisiva se rebajaba a opinar sobre lo absurdo que resulta estar todo el día opinando sobre las opiniones que Cristina vierte en sus entrevistas (el tema da para analisis, la meta-metaopinion, pero eso otro día). Increíble.  

Lo saben las cadenas de televisión. Saben que no es la mejor presentadora. Saben que no es la peor. Saben que no es buena. Saben que no es mala. Da igual. Es Cristina Pedroche. Es el hit del momento, la canción del verano, el triunfito de esta edición. Hay que explotarla. Unas campanadas, una colaboración, un prime time... Lo que sea. Que esté ahí. No dará audiencia, o sí, pero seguro que da impactos de comunicación. Y eso cuenta tanto o más que el share.

Lo saben también las marcas y los patrocinadores. Si Cristina promociona unos yogures, el nombre de ese yogur estará hasta en la sopa, valga el Diverxo combinado gastronómico. Quizá no vendan muchos packs de yogures, pero la publicidad está hecha. Mucho más eficaz que pagarle a Atresmedia cuatro noches de patrocinio en prime time. Ejemplo práctico número 2: Lo felices que están en Citroën estos días con la resurreción de su evento Pedrochizado gracias a Marca.

Y por supuesto, lo sabe también Cristina. Ella multiplica su caché con cada irrupción, polémica, reportaje o TT Nacional. Sabe que cuando se vaya a Mediaset en 2017 podrá pedirle al jefe Vasile un pastizal porque ella lo genera en repercusión mediática. Sabe que en Atresmedia contraofertarán porque no tienen un rostro con tanto tirón como ella. Sabe que puede pedirle a ¡Hola! lo que quiera por alojar en su web el blog donde se queja de su repercusión mediática (aquí procede cambiar el ¡Hola! por un '¿Hola?'. Criticar ser mediática en una revista del corazón) o sino se lo lleva a Glamour. Sabe que puede mover mucho dinero y gestionar su carrera a base titulares. Y bien que hace. Paula Vázquez lleva esperando la llamada de #0 desde hace meses y ahí está, la pobre, intentando menear el avispero en cada aparición, a ver si suena la flauta de una vez...

Me van a perdonar, pero esto es un negocio redondo. Dejemosnos todos de hipocresías y pamplinas. Cristina Pedroche es un win-win, se mire por donde se mire. Para ella la primera y posiblemente para este blog de mierda el último. Y entre medias, una legión de beneficiarios. 

Cuándo se joda el business o alguna de las partes se harte del tema.. Pues ya veremos qué hacemos. Pero esa situación aún parece muy lejana