Manuel Carrasco. EL ESPAÑOL
Manuel Carrasco, sobre su dura infancia: "Vivíamos los 7 en una habitación y a partir de los 5 años, en un piso de 60 metros"
El cantante concede una de sus entrevistas más sinceras a Jordi Évole en 'Lo de Évole'. En ella relata sus comienzos como artista... y como ser humano.
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La cita tiene lugar en plena calle. Jordi Évole y Manuel Carrasco se citan en el centro de Londres. Es invierno y hace un frío considerable. Es la excusa perfecta para comenzar la charla, que arranca con los recuerdos de la infancia de ambos. Tiempos en los que, tanto uno como otro, se dejaban la ropa de dormir por debajo de la ropa "cuando hacía mucho frío".
"En mi pueblo hay un montón de humedad por la mañana cuando ibas al colegio y el pijama era socorrido", confiesa el cantante. Su paso por la capital británica es solo una de las muchas veces que ha visitado la ciudad.
Allí no solo ha concedido su entrevista en Lo de Évole, que este domingo, 18 de enero, ha estrenado la séptima temporada de su programa en laSexta. En dos ocasiones se ha trasladado hasta el lugar para grabar en los estudios en Abbey Road, donde la banda The Beatles selló sus grandes éxitos
"He grabado discos enteros en Nueva York, Milán, Buenos Aires y dos en Londres", destaca el artista. Poco después, él y el presentador entran en el interior de un pub. Así arranca una entrevista cargada de complicidad y revelaciones por parte del artista. En ella narra desde su paso por Operación Triunfo a su infancia, marcada por las dificultades económicas de su familia numerosa, con siete miembros.
Manuel Carrasco, en su concierto de este 2025 en La Cartuja de Sevilla. Sevilla
"No llegué ni a COU"
Piden dos cervezas y conversan sobre lo mal que se les da hablar en inglés. Incluso bromean con el cup of café con leche que hizo viral a Ana Botella en septiembre de 2013, durante la presentación de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020 ante el Comité Olímpico Internacional (COI).
Ambos echan un vistazo al vídeo en el que Carrasco es incapaz de pronunciar correctamente la palabra pronunciation a su paso por la Academia de OT, en 2002. Lo que sale de su boca suena a algo así como pronunsieizio. Todo un puzzle verbal. Se ríen a carcajadas.
Es a partir de ese momento cuando Manuel Carrasco comienza a relatar cómo fue su niñez en Isla Cristina (Huelva). No lo tuvo fácil. Hijo de un marinero y una ama de casa que sacó adelante a cinco hijos, jamás se esperó de él que finalizara sus estudios.
"Fui el único de mi casa que pasé la EGB sin repetir... No llegué a ir ni a COU. Luego fue como una derrota temprana por lo que veía. Como que no había esperanza para llegar a más. Estábamos destinados a trabajar. Estaba la toalla tirada antes de tiempo. Íbamos a los trabajos duros para ganarnos unas perras... En casa había muy poco", explica.
La vida no se lo puso fácil. Los orígenes no se olvidan.#LoDeManuelCarrasco pic.twitter.com/HBQUiuWIhW
— Lo de Évole (@LoDeEvole) January 18, 2026
Carrasco recuerda los primeros años de su vida: "Yo me crié en un patio de vecinos, en una habitación los siete". A partir de "los 5 o 6 años", la familia se fue a vivir a una vivienda de Protección Oficial "del Instituto Oficial de la Marina".
Carrasco detalla que, para poder comprar el piso, sus progenitores debían dar una entrada de 30.000 pesetas. Dadas las restricciones financieras, tuvieron que "pedir fiado" a la tienda donde compraban la comida.
"No te voy a comprar la compra en dos meses porque necesito el dinero para pagar la entrada", le dijo su padre al dueño del comercio.
El piso tenía "unos 60 metros". Y solo contaba con dos habitaciones. Había cuatro camas en cada habitación. "Era un barrio curioso", subraya Manuel Carrasco. "Marineros, mariscadores, buscavidas... había de todo allí". Ese fue el entorno natural en el que creció.
Jordi Évole y Manuel Carrasco en 'Lo de Évole'. Atresmedia
Padre marinero y familia con 5 hijos
Su padre solía pescar en Marruecos. Cuando salía a la mar, pasaba "dos días en casa y 20 fuera". Su madre se quedaba a cargo de la casa y de los hijos: "Sola y sin ayuda, a veces trabajaba en el campo, en la fresa".
"Siempre ha sido la capitana de la casa. Y lo sigue haciendo... Mi madre es la típica madre que nunca ha visto una película entera. Al cuarto de hora ya está rendía. No para, no puede estar quieta", prosigue el cantante.
"Nosotros a veces íbamos al comedor del cole, que también nos subvencionaba el Ayuntamiento y nos ayudaba con eso. Éramos muchos". Manuel Carrasco habla con total honestidad de un pasado que le ha hecho ser quién es. Y que, a sus 45 años, sigue teniendo muy presente.
Sobre las veces que su padre embarcaba, no oculta que fue presa de los peores temores: "Tenía miedo a que a mi padre le pasara algo... Hay gente que moría. No olvidaré nunca los lamentos de madrugada, los gritos que daban de dolor en el silencio de la noche. Que ni el viento tapaba eso. Por supuesto tenía miedo a que a mi padre también le pasara".
Manuel Carrasco sorprende a Sevilla con su música y su vestuario: de una túnica de plumas a un cuello de plumas Sevilla
"He sido un buscavidas"
Siendo adolescente, sus opciones profesionales no se presentaban demasiado alentadoras. La opción más factible era pintar, siguiendo los pasos de su tío, que era "pintor de brocha gorda" o la de su hermano: "Nos dedicábamos todos a la pintura... Ahí fuimos cayendo todos".
El cantautor, de carácter inquieto y trabajador, también se nutría de otras habilidades para buscarse un dinero extra: "Iba a coger coquinas y las vendíamos. O nos las recompraban o las vendíamos en la puerta de un supermercado".
En más de una ocasión pasó "mucha vergüenza" cuando se topaba con una "chavalita" que le gustaba. En ese caso, apartaba la bolsa que guardaba los moluscos recolectados para que nadie conocido se diera cuenta de lo que estaba haciendo.
Lo cierto es que Manuel Carrasco aprendió a ganarse las habichuelas desde muy temprana edad: "Mi padre me hacía cantar en la barra del bar y pasaba el plato... Ese fue mi primer sueldo. Cantaba fandanguillos y otros palos del flamenco. Me sacaba mis 300 o 400 pesetas. Me he criado así, he sido un buscavidas. Eso ha sido una constante en mi vida".
Manuel Carrasco, 44 años
Con 8 años lo "atropelló un coche"
Tenía ocho años cuando "un día de lluvia me atropelló un coche". El accidente "fue un poco traumático", y lo obligó a estar "dos o tres años con un corsé enterizo".
Tiempo más tarde, "hubo juicio contra el conductor y lo ganamos. Nos dieron como un millón de pesetas".
Todas las experiencias vividas han definido su personalidad. Ahora, gracias a su éxito en la música, "vivo mi vida completamente diferente". Admite que le ha supuesto un esfuerzo acostumbrarse a la abundancia: "Me ha costado, ¿eh?".
También le ha costado hacerse a un nivel de vida lleno de comodidades y "reconocer la realidad a la que podía adaptarme". Una prueba inequívoca de su humildad es que se compró su primer coche "pasados 10 años".
No fue un vehículo nuevo: "Le compré el coche a mi hermano, era de segunda mano". El motivo de su decisión es que "me daba como vergüenza".
Manuel Carrasco no oculta que aún se siente "fuera del tiesto" según en qué círculos se mueva. Lo suyo es estar con las personas a las que conoce de verdad: "Me siento más a gusto con la gente de siempre".
Manuel Carrasco, en 2002, durante la segunda temporada de 'Operación Triunfo'. GTRES
"En un colchón en el suelo" tras salir de 'OT'
Su primera vez en televisión fue en Operación Triunfo. Corría el año 2002. Y era plenamente consciente del "fenómeno" que supuso el programa de televisión. Precisamente por eso se presentó al casting.
Y es que "en aquella época" estaba "muerto de miedo". Intuía que tenía opciones de triunfar, pero necesitaba un golpe de efecto: "Si yo quería hacer algo grande en la música, yo sentía que no me iba a atrever si no era con un golpe rotundo. Porque yo tenía mucho miedo, muchas inseguridades".
Cree que su paso por el concurso de talentos, "trayendo la historia que tenía detrás, fue como un salvavidas en medio del océano cuando te estás medio ahogando".
Pero su participación en el espacio también le costó pagar un caro peaje: "Nadie que sale de un programa así sale bien del todo. Nadie está preparado para un cambio de vida así, para ser conocido de la noche a la mañana".
"Una cosa es la parte mediática, televisiva, de reconocimiento del público... y otra es la parte musical", reflexiona. "Mi manera de estar en el mundo no es cercana a eso. Yo hago todo eso porque luego me subo a un escenario y me compensa".
Cuando finalizó su paso en el talent musical, donde quedó en el segundo puesto, firmó un contrato de cinco años con Gestmusic: "Fui el único de esa edición que cumplí ese contrato. Había una parte en la que no me quejaba. Y no me quejaba porque no tenía ni puta idea".
También se fue a vivir a un a un piso junto a otros concursantes, como Joan Tena: "Vivía en Barcelona, en un colchón en el suelo, compartiendo piso... Más perdido que el barco del arroz".
Con el tiempo se dio cuenta de que las condiciones del pacto que había rubricado con la productora eran leoninas. Y muy desfavorables a su papel como vocalista y compositor: "Con el primer disco tenía la sensación de que había un reparto con un interés detrás donde lo que menos importaba estaba hecho. Muy poca opinión tenía".
Manuel Carrasco, con Ainhoa Cantalapiedra y Beth, en la segunda temporada de 'Operación Triunfo'. GTRES
"No volvería a OT"
Así, fue aprendiendo que tenía que luchar por sus intereses: "Cuando me daban las cosas empecé las primeras peleas. Cuando te quejas empiezas a ser incómodo. Pero es verdad que me iba bien. Era rentable".
"La pelea fue tan grande que dije me bajo del barco", cuenta a Évole. A partir de ese momento le dijeron que podía incluir algunas de sus canciones: "Ahí empecé a aprender que no iba a pasar por el aro".
De su paso por el programa de televisión, Carrasco tiene sentimientos encontrados. Se topó con gente soberbia: "Con el éxito que hubo en OT, el ego sube... Creo que ese tipo de gente también tenía el ego bastante subido. 'Oye, chaval, que te estoy poniendo aquí".
Lamenta que, de aquellos años, "la mitad de los derechos de las canciones no son mías".
Considera que ha "bebido de las mieles del éxito y también de la parte más cruda". Y es que experimentó lo más alto y lo más bajo: "Salí del programa y cantaba para 10.000 personas".
Sin embargo, cuando ofreció su primer concierto como solista, el panorama fue bien distinto: "Vinieron 300 personas". Pensó "qué rápido estoy fracasando". Y, una vez más, fue presa del pánico: "Tenía miedo de volver a casa como un fracasado".
Manuel Carrasco, en el programa 'Lo de Évole'. LaSexta.
Su "renacer"
La fama repentina y el ruido tras los primeros éxito postacademia lo hicieron sentirse confundido. Incluso llegó a evitar ir a su pueblo: "Me aislé bastante".
"Sabiendo lo que sé ahora, no volvería a OT", reflexiona, sin dudar. Y es que, al echar la vista atrás, le queda un sabor agridulce: "Tengo una tristeza guardada en un rincón de esos primeros años, de no saber muy bien dónde estaba ni cómo podía combatir con todo eso".
Pasaron años hasta que se encontró a sí mismo. Una vez que llegó esa toma de contacto con su auténtico ser, vivió un nuevo comienzo. Empezó de cero: "Empieza a aparecer el verdadero Manuel, ese que tenía esa picardía, esa valentía... Fue un renacer".
La mejor parte de toda su andadura vital y profesional es que sigue manteniendo intacta cierta ingenuidad. Jordi Évole le comenta que le encuentra mucha "inocencia" (cree que "con los años uno se hijoputiza"). El artista no titubea en la respuesta.
"Me gusta sentir esa inocencia y es verdad que esa inocencia por momentos eso me debilita. Me lo dices tú y me lo dice mucha gente", contesta. "Yo al final voy a mi propio ritmo. Para bien o para mal, soy así".
"Quizás está bien... esa inocencia... que esté ahí despierta", zanja.