Mónica Baigorri, en su nuevo local.

Mónica Baigorri, en su nuevo local. E.E Zaragoza

Vivir

Mónica Baigorri (32), abre una peluquería en Zaragoza: "Le debo todo a mi abuelo, a sus 92 años no dudó en avalarme"

La joven emprendedora ha inaugurado su nuevo local en la calle de Francisco de Vitoria este lunes.

Más información: Sandra (29), abre un nuevo negocio en Zaragoza: "Llevaba tiempo ahorrando y lo he utilizado todo para abrir"

Zaragoza
Publicada

Tras doce años dedicándose al mundo de la peluquería, Mónica Baigorri ha conseguido consolidar su propio negocio en Zaragoza.

Lo que comenzó hace tres años en un pequeño local "de 70 metros cuadrados" se ha convertido este 2027 en un proyecto que cuenta con un equipo de cuatro personas y que acaba de estrenar este mismo lunes unas nuevas instalaciones en el número 17 de la calle de Francisco de Vitoria.

Mónica tenía claro desde pequeña que "quería ser peluquera". Ella misma se define como una mujer "apasionada por la moda, las tendencias" y cuenta que comenzó a trabajar en el sector con tan solo 17 años.

Desde entonces, ha pasado por distintos salones, entre ellos el reconocido Moncho Moreno en Madrid.

Cuando regresó a Zaragoza, comenzó a trabajar en una peluquería en el paseo María Agustín, donde descubrió su capacidad para atraer y fidelizar clientas, así como las responsabilidades a la hora de gestionar un salón. Fue entonces cuando fue consciente de que "era capaz de hacerlo sola".

Fachada del local, en la calle de Francisco Vitoria, en Zaragoza.

Fachada del local, en la calle de Francisco Vitoria, en Zaragoza. E.E Zaragoza

Con esa idea comenzó el 2023, año en el que decidió abrir su propio negocio en la calle de Josefa Amar y Borbón. Comenzó prácticamente desde cero, trabajando sola en un espacio "muy pequeño".

Sin embargo, el esfuerzo y el cariño que le puso a su proyecto no tardó en recoger sus frutos. "Apenas dos meses después de la apertura tuve que contratar a otra persona", recuerda.

Poco a poco, el equipo fue aumentando hasta alcanzar las cuatro trabajadoras que lo forman actualmente.

El apoyo de su abuelo

Detrás de este proyecto empresarial hay una historia familiar que Mónica cuenta con especial emoción. Cuando decidió emprender, no contaba con el respaldo económico que necesitaba.

A excepción de su abuelo que "a sus 92 años no dudó en avalar el negocio" para que pudiera abrir su primer salón. "A él le debo todo. Gracias a él tengo todo lo que soñé", reconoce.

Con ese dinero que le prestó su abuelo pudo hacerse con el traspaso de un pequeño local, aunque al principio apenas tenía recursos para renovar el mobiliario.

De hecho, "ni siquiera podía cambiar los sillones de peluquería", afirma. Recuerda que fueron meses de "trabajar muchísimas horas" y bajo la presión de no fallar a su abuelo.

"En tan solo tres meses pude devolverle el dinero. Ha sido un apoyo muy grande", asegura, emocionada por sentir "desde el día uno" su apoyo.

Nuevo local

El crecimiento y éxito del negocio hizo que el primer local se quedara pequeño. Por eso, Mónica decidió buscar un espacio más amplio que le permitiera seguir desarrollando su proyecto y ofrecer una mejor experiencia a sus clientas.

Sin embargo, la apertura del nuevo salón no ha sido precisamente sencilla. Las obras, que inicialmente debían permitirle trasladarse en poco tiempo, terminaron prolongándose "durante diez meses".

"Durante ese tiempo he tenido que hacerme cargo de los dos salones a la vez. Ha sido una locura", afirma.

Eso sí, el sabor no ha tardado en pasar a ser agridulce, pues en las primeras horas de apertura "el teléfono no ha dejado de sonar". De hecho, asegura que ella tiene la agenda completa hasta el mes que viene y "el resto de compañeras están prácticamente igual".

Es precisamente esta fidelidad lo que le ha permitido a Mónica "sostener el negocio durante los meses más complicados".

El color, su gran pasión

Aunque el nuevo salón ofrece diferentes servicios, Mónica tiene claro cuál es su especialidad: "El color, sin ninguna duda", declara.

Las transformaciones capilares son lo que más disfruta de su profesión, especialmente cuando recibe a clientas que llegan con el cabello muy dañado y consigue devolverle su aspecto saludable.

"Me emociona ver su reacción cuando se ven en el espejo después del tratamiento. Para mí es lo más gratificante de mi trabajo", explica. Admite que incluso algunas personas han llegado a abrazarla "tras recuperar su cabello".

Su objetivo va más allá de conseguir un buen resultado estético. Lo que realmente la emociona es la reacción de las clientas cuando se ven al espejo.

Su objetivo ahora no es necesariamente seguir creciendo sin límites. De hecho, cuando se le pregunta por sus planes de futuro, lo tiene bastante claro: "Yo soy muy de los míos, de mi familia, de mi casa y mi gente. Este salón siempre ha sido mi sueño», concluye.