La charanga Los Chirla's Brothers

La charanga Los Chirla's Brothers Cedida

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Raúl, Marcos y Lucas, músicos en una charanga: "Hay días que solo dormimos 4 horas entre las fiestas de los pueblos"

Los Chirla's Brothers llevan desde 2018 amenizando las fiestas de los pueblos de Aragón.

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Zaragoza
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Pillar disponible a una charanga en pleno agosto es casi una misión imposible. Los bolos se les encadenan mientras saltan de pueblo en pueblo en unas jornadas frenéticas para poner la emoción y el buen rollismo allí donde entonen las clásicas canciones.

Como ellos mismos dicen "¿a quién no le gusta una charanga?". Raúl Schneider, Marcos Colell y Lucas Lairla forman parte desde el año 2018 de Los Chirla's Brothers, la charanga que se ha convertido en una pieza indiscutible en los pueblos del Bajo Gállego y más allá.

Está formada habitualmente por diez músicos que tocan desde la trompeta, el saxofón, el bombo o el trombón. Estos jóvenes que actualmente van de los 19 a los 24 años comenzaron de muy jóvenes, algunos de ellos apenas superaban los 12 años cuando se creó.

Así, surgió de ser amantes de la música: "Nos juntábamos porque algunos tocaban en la banda de aquí del pueblo o del pueblo de al lado. Ensayábamos otros temas que no eran tanto de banda y surgió la idea", comentan.

En el 2018 llegaron los primeros bolos en su pueblo natal y rápidamente comenzaron a contratarles en diferentes pueblos de la zona donde se han convertido ya fijos como Villanueva de Gállego y Gelsa.

Desde entonces, a excepción de la pandemia, no han parado de trabajar y este año es uno más de una temporada de verano intensa en la que concentran más de 70 días de trabajo durante los meses de julio y agosto.

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A deshoras

"Tenemos todo el verano lleno de bolos", señalan contentos. Así comienzan la temporada ya en mayo con las fiestas pequeños de los pueblos y eso se convierte en un no parar. La temporada alta para ellos de trabajo se concentra en julio y agosto, que en ocasiones se alarga hasta octubre "hasta las Fiestas del Pilar".

Unas jornadas "bastantes duras" en las que se une la falta de sueño, el calor y el no querer perderse tampoco la fiesta como buenos jóvenes. "En agosto llegamos a dormir unas tres o cuatro horas al día", confiesan estos tres jóvenes que rondan entre los 19 y 24 años.

A pesar que como ellos dicen suelen hacer jornadas laborales de ocho horas, el problema reside en los horarios: "Podemos llegar a tocar dos horas por la mañana, otras por la tarde, dos por la noche y de madrugada otra vez, por lo que se hace bastante duro", confiesan.

Unas faltas de sueño que se suman a las altas temperaturas que no facilita el trabajo. Estos jóvenes confiesan que este año se está notando el calor y, eso, sumado al peso de los instrumentos y largos pasacalles se nota.

Lucas, por ejemplo, carga con un bombo de 7 kilos: "Terminas con la espalda molida, pero merece la pena por el ambiente", indica. Otros como Raúl que toca el trombón nota que lo que más le molesta tras tantas horas son los hombros o el abdomen, mientras que a Marcos el cuello de aguantar el saxofón a veces termina molestando.

Ante un horario tan confuso y un calor que pesa bromean con que "somos jóvenes, ahora podemos aguantar bien".

A pesar de las largas horas de tocar con un repertorio que está marcado por los temas indiscutibles de las charangas como 'La sandía' o 'Mari Carmen'. Hay dos que están siempre en su repertorio ya que son las más pedidas: 'Pincho de tortilla' y 'Qué bonita es la amapola'.

A ritmo de esta última se despiden para comenzar una nueva jornada de bolos para animar el ambiente de los pueblos.