Gato naranja.

Gato naranja. Freepik

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Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos de color naranja suelen ser más grandes, y por tanto, más dominantes"

Los gatos amarillos o naranjas mayormente son machos, quienes suelen poseer un tamaño físico superior y un carácter más dominante y extrovertido.

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Aunque, como advierte el refrán, "no se puede juzgar a un libro por su portada", lo cierto es que, en ocasiones, el aspecto exterior sí puede dar alguna pista sobre lo que hay detrás.

Algo parecido ocurre con los gatos. Al menos, esa es la idea que defiende el veterinario clínico Carlos Gutiérrez en uno sus vídeos en YouTube (@MascotasyFamiliasFelices) , donde explica las curiosidades genéticas y conductuales de los gatos naranjas o amarillos, uno de los tipos de pelaje más comunes.

"El color está asociado a distintos genes de nuestros gatos y, en concreto, el color amarillo y el color negro dependen del cromosoma X", explica el veterinario, matizando que el gen que produce el color amarillo tiene la capacidad de bloquear al gen que produce el color negro cuando está presente.

Además, la mayoría de los gatos de color naranja son machos ya que tienen un único cromosoma X, mientras que las hembras cuentan con dos.

Si un macho hereda en ese cromosoma el gen responsable del color amarillo o naranja, este se expresará de forma automática y bloqueará el de cualquier otro color.

Pero las diferencias no terminan ahí. Más allá de la biología, estos felinos también suelen ser más grandes.

"Los gatos amarillos suelen ser más grandes, se llama dimorfismo sexual. Es realmente importante por que, generalmente, son más dominantes por que tienen más poderío físico", afirma el veterinario.

Esa mayor envergadura hace que se sientan más seguros de sí mismos. Según explica el experto, suelen afrontar las situaciones con confianza, muestran menos miedo al interactuar y tienden a actuar con mayor seguridad.

En cuanto a su carácter, destaca que suelen ser gatos muy inteligentes, aprenden con rapidez y se asustan menos ante ruidos leves.

Sin embargo, esa confianza también tiene su lado negativo. Son especialmente osados y, en muchas ocasiones, no son conscientes del peligro, por lo que se exponen a situaciones de riesgo que otros gatos evitarían buscando refugio.

Gato naranja.

Gato naranja. Freepik

Son más comunes en los pueblos

Los estudios científicos en los que se basa Gutiérrez, revelan que los gatos naranjas son mucho más comunes en entornos rurales que en las ciudades debido principalmente a dos factores.

Primero de todo, "en un pueblo los gatos van a tener más espacio porque no estamos los humanos tan presentes, entonces su dominio va a ser mucho más amplio", argumenta.

Además, como las gatas en zonas rurales suelen aparearse con un solo compañero, el macho dominante asegura que casi toda la descendencia de la zona sea suya, transmitiendo masivamente sus genes naranjas.

En cambio, en las ciudades, su espacio es mucho más reducido y la densidad de población felina es mucho mayor, por lo que es casi imposible defender un territorio tan saturado y las hembras tienden a aparearse con múltiples machos.

"Se ha visto que los gatos amarillos suelen tener un comportamiento un poco más osado y que, quizás por eso, su supervivencia es menor en las zonas donde hay más peligros como en las ciudades", afirma.

Finalmente, subraya que, a pesar de estas tendencias cromáticas, hay que tener en cuenta que la personalidad individual de cada gato depende profundamente de sus vivencias y entorno.