Un hombre con un gato en los brazos.
Carlos, veterinario: "Aunque muchas personas creen que los gatos no obedecen, la realidad es mucho más interesante"
A los gatos se les puede adiestrar, pero la forma es totalmente diferente a cómo se hace con los perros.
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Cada vez es más habitual convivir con una o incluso dos mascotas en casa.
Aunque los perros siguen siendo los animales de compañía más populares, los gatos ocupan el segundo puesto entre las mascotas favoritas de los españoles.
Su fama de animales independientes ha alimentado durante años la creencia de que no pueden ser adiestrados, pero el veterinario Carlos Gutiérrez asegura que ese es uno de los grandes mitos sobre los felinos.
El experto explica que muchas personas confunden el adiestramiento de un perro con la educación de un gato.
"¿Es posible darle una orden a tu gato y que la entienda? Sí, es posible, pero a lo mejor no sabes cómo", afirma.
Según Gutiérrez, los gatos son perfectamente capaces de comprender órdenes sencillas, aunque su forma de aprender es diferente a la de los perros. "Eso no significa que nuestros compañeros felinos no sepan interpretar las órdenes que nosotros les damos. Lo que pasa es que muchas veces no tenemos claro cómo nos tenemos que comunicar con nuestros gatos para que sepan lo que se espera de ellos", señala.
De hecho, asegura que pueden aprender comandos básicos: "Nuestros compañeros felinos pueden interpretar y entender órdenes sencillas como, por ejemplo, 'ven', 'súbete ahí' o 'bájate'", explica.
Eso sí, el veterinario advierte de que hay límites marcados por el instinto. "Lo que no van a hacer nunca es, por ejemplo, dejar de perseguir a una presa. Como comprenderás, es muy complicado cortarle a un gato esa reacción tan instintiva que es la caza", apunta.
La clave está en entender cómo procesan la información.
"Tu gato no entiende las palabras propiamente dichas, o al menos al principio cuando se las decimos, sino que entiende el contexto en el que se desarrollan esas palabras y todo lo que hacemos relacionado con eso", explica.
Por ello, insiste en que no se les puede educar igual que a un niño.
"Nuestros gatos no son niños pequeños. No le podemos dar las órdenes como si estuviésemos educando a un bebé para que puedan llegar a entenderlas".
Además, recuerda que enseñar una orden no es lo mismo que corregir una conducta. "No es lo mismo dar una orden que corregir un comportamiento. A veces se solapan, pero no siempre significa lo mismo", matiza.
Los cinco pasos para enseñar a un gato
Para que un gato aprenda a responder a órdenes sencillas, Carlos Gutiérrez recomienda seguir cinco pautas básicas.
Aprovechar aquello que más le motiva
El aprendizaje debe comenzar utilizando un estímulo muy atractivo para el animal, como una golosina, su comida favorita o incluso el sonido del paquete de premios. En ese momento es cuando debe pronunciarse la orden para que el gato asocie la acción con la palabra.
Utilizar órdenes cortas y siempre iguales
Las palabras deben ser muy breves, preferiblemente monosílabos, o incluso sustituirse por sonidos como un chasquido de dedos o un clicker. Lo importante es que esa señal se emplee siempre en el mismo contexto para que el gato la identifique con claridad.
Reforzar las órdenes con gestos
El lenguaje corporal también desempeña un papel fundamental. Si se quiere que el gato se acerque, es recomendable agacharse a su altura y ofrecerle el dorso de la mano para no intimidarlo. Si el objetivo es que baje de un mueble, puede señalarse el suelo mientras se dice "abajo" y ayudarle suavemente las primeras veces, premiándolo después cuando lo haga correctamente.
Ser totalmente coherente
Para el veterinario, este es el aspecto más importante del aprendizaje. "Mantener la coherencia en las órdenes porque precisamente aquí está un poco el quid de la cuestión. Siempre que nosotros veamos un comportamiento en nuestro gato o le demos una orden, se tiene que producir de la misma manera", afirma. Además, todos los miembros de la familia deben utilizar las mismas palabras y actuar igual para evitar confundir al animal.
Tener paciencia y hacer sesiones muy cortas
Los gatos aprenden a un ritmo diferente al de los perros y pierden el interés con facilidad. "Tienes que saber que los gatos aprenden de una forma específica, un poquito más lenta, pero que al final pueden entender muy bien lo que les estamos diciendo", explica Gutiérrez.
Por ello, recomienda realizar sesiones de entrenamiento de no más de dos minutos y evitar repetir continuamente la misma orden cuando el gato no responde, ya que el comando termina perdiendo su significado.