Un perro atado a un árbol

Un perro atado a un árbol iStock

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Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal no deja que tu perro altere o ponga en riesgo a las colonias felinas

El dueño de la mascota es responsable de que no asuste ni moleste a los gatos comunitarios.

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Zaragoza
Publicada

La Ley de Bienestar Animal, que entró en vigor en 2023, incorporó nuevas medidas destinadas a reforzar la protección y el bienestar de los animales en España.

Entre sus disposiciones más destacadas figura la regulación de las colonias felinas, es decir, aquellos grupos de gatos que viven en libertad o semilibertad en calles, parques, solares y otros espacios públicos.

La norma dedica un capítulo específico a estas colonias y reconoce por primera vez la figura del "gato comunitario", definido como aquel felino que vive vinculado a un territorio concreto y que forma parte de una colonia gestionada conforme a los criterios establecidos por las administraciones públicas.

Uno de los aspectos que recoge la ley es la obligación de las personas propietarias o responsables de perros de evitar que sus mascotas molesten o pongan en riesgo a los gatos comunitarios.

Según la normativa, los dueños deben adoptar las medidas necesarias para impedir que la presencia de sus animales altere la integridad de las colonias felinas, de los gatos que las integran o de los recursos destinados a su cuidado, como comederos y refugios.

De este modo, permitir que un perro ladre de forma insistente a los gatos de una colonia, los persiga, los asuste o perturbe su entorno puede constituir un incumplimiento de las obligaciones establecidas por la ley.

Posibles sanciones

Las consecuencias legales dependerán de la gravedad de los hechos:

  • Infracción leve. Si el perro se limita a alterar la tranquilidad de la colonia mediante ladridos o comportamientos que generen molestias, pero sin causar daños físicos ni alteraciones graves en los animales, la conducta podría ser considerada una infracción leve. En estos casos, la normativa contempla apercibimientos o multas que oscilan entre los 500 y los 10.000 euros.
  • Infracción grave. Si la falta de control del perro provoca lesiones, daños o sufrimiento a los gatos comunitarios, sin llegar a causarles la muerte, los hechos podrían calificarse como una infracción grave. Las sanciones previstas para este tipo de conductas van de los 10.001 a los 50.000 euros.
  • Infracción muy grave. En los casos más extremos, cuando la actuación del perro provoque la muerte de un gato comunitario como consecuencia de la negligencia de su responsable, la infracción podría ser considerada muy grave. La ley establece para estos supuestos multas de entre 50.001 y 200.000 euros.

La Ley de Bienestar Animal exige a los propietarios de perros ejercer un control adecuado sobre sus mascotas cuando transiten cerca de colonias felinas. El objetivo es garantizar la convivencia entre animales y proteger a los gatos comunitarios, una figura que la normativa reconoce y ampara de forma expresa por primera vez.