La gurú del sueño, Nuria Roure

La gurú del sueño, Nuria Roure

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Los psicólogos españoles coinciden: "Antes de ir a dormir, deberíamos enfriar nuestra habitación a los 18 o 20 grados"

Expertos en sueño revelan por qué dormir con la habitación fresca puede ser la clave para descansar mejor y despertarse con más energía.

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Según datos relativos al 2025 de la Sociedad Española de Neurología (SEN), menos del 50% de la población española duerme las horas recomendadas.

En la práctica, uno de cada tres adultos españoles se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador.

A la hora de la verdad, modificar pequeños hábitos y conductas puede marcar un antes y un después en lo que a conciliar el sueño se refiere.

En este sentido destaca el punto de vista de Nuria Roure, psicóloga especialista en insomnio con más de 20 años de experiencia.

"Para poder dormir bien necesitamos enfriar nuestro cuerpo", afirma la especialista en el podcast de Youtube @endortechnologies. El motivo es sencillo, según explica, si la temperatura de la habitación es muy calurosa, el cuerpo no puede reducir su temperatura y, por lo tanto, costará mucho más empezar a dormir.

Mantener la habitación fresca ayuda a reducir la temperatura corporal central, una señal biológica que le indica al cuerpo que es hora de descansar, facilitando la entrada en un sueño profundo.

"Lo ideal es conseguir que en ese rato previo a acostarse, la habitación esté entre 18 y 20 grados", afirma la especialista.

Para ello, recomienda poner el aire acondicionado momentos antes de ir a la cama o, en su defecto, darse una ducha con agua un poco más fría.

Además, en última instancia, rellenar con agua las típicas bolsas de goma, que se usan habitualmente para el calor, y meterlas en el congelador.

Antes de ir a dormir, se reparten por la cama para enfriar las sábanas y el entorno.

Los expertos coinciden

Cogiendo el testigo, la psicóloga Mariam Ponte en su blog (marianponte.com), explica que a medida que va pasando la noche, el ambiente se convierte en cada vez más frío, llegando a siu punto más bajo media hora antes del amanecer.

Siguiendo el mismo camino, la temperatura corporal sigue descendiendo. Por eso, "lo ideal sería que la temperatura de la habitación fuera la misma desde que nos metemos entre las sábanas hasta que los primeros rayos de sol empiezan a filtrarse por la persiana", explica la experta.

En cuanto a la temperatura exacta de la habitación, Darío Acuña, médico especialista en sueño de la clínica Neolife, coincide con Nuria Roure y sitúa la temperatura óptima "entre 17 ºC y 20 ºC".

Según explica Acuña, detrás de este problema hay una cuestión hormonal. "Con la alteración de la percepción térmica existe una disminución de la producción nocturna de melatonina, lo que contribuye a la mala calidad del sueño", señala el especialista.

Por lo que, a fin de cuentas, tener la habitación lista para entrar a dormir, puede marcar una gran diferencia en tu sueño.