Balneario Fontcalda.

Balneario Fontcalda. Facebook

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El pueblo español ideal para recorrer a pie: rodeado de piscinas naturales de aguas termales a 28 grados todo el año

Al fondo del valle se encuentra un cañón de aguas termales donde bañarse gratis.

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Zaragoza
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A unas dos horas de Zaragoza, Gandesa se ha convertido en una de las escapadas más atractivas para esta primavera.

Situado en la comarca de la Terra Alta, en el interior de Tarragona, este municipio catalán combina patrimonio histórico, naturaleza y uno de los rincones termales más sorprendentes del noreste de España: la Fontcalda y sus piscinas naturales de aguas cristalinas a 28 grados durante todo el año.

Con poco más de 160 kilómetros de distancia por carretera desde Zaragoza, Gandesa ofrece un plan perfecto para quienes buscan desconectar un fin de semana sin grandes desplazamientos. Rodeado de montañas, viñedos y paisajes tranquilos, el pueblo conserva además un importante legado histórico ligado tanto a la arquitectura modernista como a la Guerra Civil española.

Uno de los edificios más emblemáticos es la cooperativa agrícola modernista, diseñada en 1919 por Cèsar Martinell, discípulo de Gaudí. Su estructura de piedra y ladrillo se ha convertido en una de las grandes imágenes de la comarca y refleja la importancia de la tradición vinícola en la zona.

El casco antiguo también merece una visita pausada. Allí destacan la iglesia de la Mare de Déu de l’Assumpció, con elementos románicos y góticos, y edificios históricos como el palacio del Castellà o Ca l’Inquisidor. Muy cerca se encuentra además el Centro de Estudios de la Batalla del Ebro, un espacio que ayuda a comprender la importancia histórica de esta zona durante la Guerra Civil.

Fontcalda

Sin embargo, el gran tesoro natural de Gandesa está a pocos kilómetros del núcleo urbano.

En el fondo de un valle rodeado de roca y vegetación aparece la Fontcalda, uno de los parajes más conocidos de las Terres de l’Ebre y un auténtico refugio natural rodeado de aguas cristalinas.

Termas de Fontcalda.

Termas de Fontcalda. Google

Sus aguas mineromedicinales brotan de la tierra a una temperatura constante de 28 grados y discurren entre las paredes rocosas del río Canaletes formando pequeñas cascadas, pozas y piscinas naturales de agua completamente cristalina.

Muchas personas llegan hasta aquí simplemente para bañarse y relajarse en sus aguas termales al aire libre. El agua contiene minerales como cloruro sódico, sulfato de magnesio y carbonato cálcico, tradicionalmente asociados a propiedades terapéuticas y relajantes. Aunque no se trata de un balneario convencional, el entorno mantiene ese ambiente de calma que invita a parar, sentarse junto al río y disfrutar del paisaje sin prisas.

Además, el acceso hasta la Fontcalda ya forma parte de la experiencia. El camino atraviesa montañas y antiguos trazados ferroviarios convertidos hoy en rutas verdes muy populares para senderistas y ciclistas. En primavera, con temperaturas suaves y el paisaje completamente verde, el entorno alcanza uno de sus mejores momentos del año.

Junto a las piscinas naturales se levanta también el santuario de la Fontcalda, documentado desde el siglo XIV. Durante siglos fue lugar de peregrinación por la fama de sus aguas y todavía hoy conserva celebraciones tradicionales y romerías.