Joaquín Moreno, alcalde de Utrillas

Joaquín Moreno, alcalde de Utrillas E. E.

Opinión

La catedral de las Cuencas Mineras

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Poca gente conoce el valor y la particularidad de nuestro ingente patrimonio cultural aragonés, formado por bienes que representan nuestra identidad histórica, artística, cultural y natural. La gran mayoría hemos podido visitar algunas joyas arquitectónicas bien por su belleza, por su antigüedad o por su valor simbólico y sentimental.

Dentro del patrimonio a conservar y recuperar no solo existen castillos, iglesias, torres o molinos, hay otro patrimonio industrial que desde principios del siglo XX se rehabilita en gran parte de Europa. Me refiero a las construcciones que albergaron la revolución industrial que significó un cambio de modelo productivo: fábricas, centrales térmicas, minas o grandes complejos industriales.

Es necesario reflexionar y valorar estos edificios y obras de arquitectura e ingeniería como las catedrales del siglo XX, que pertenecen a nuestro pasado más reciente. Lo que estamos protegiendo y preservando son instalaciones y edificios que cuentan cómo vivieron, trabajaron y progresaron generaciones enteras.

En nuestra comarca de Cuencas Mineras, podemos afirmar que tenemos uno de los patrimonios desconocidos para el público en general, pero muy valorado por historiadores, especialistas, técnicos y por un gran número de personas que trabajaron en los oficios relacionados con la extracción del carbón y su transformación en electricidad.

Las Cuencas Mineras llegaron a ser responsables de una parte importante del PIB de la provincia de Teruel, generando desarrollo, riqueza y un patrimonio industrial que ha dejado para siempre su impronta en el territorio.

Varios ejemplos de progreso fueron las modernas explotaciones de interior en la Cuenca Minera, la construcción del ferrocarril entre Utrillas y Zaragoza o la construcción de las centrales de Aliaga y Escucha.

En concreto, la central Térmica de Escucha marcó un punto de inflexión en la industria minera turolense, al tratarse de una central con alta tecnología que producía electricidad a escasos kilómetros de donde se extraía el mineral. Eso la convirtió, ya en 1968, en “la catedral de las Cuencas Mineras”.

La central térmica de Escucha es una obra de ingeniería única en el mundo, entre otras muchas cosas por ser la primera central refrigerada por aire, con una potencia bruta de 160 megavatios, pionera por los avances en ahorro de agua, visitada por técnicos de numerosos países como central de referencia por su tecnología y su eficiencia.

Llegados a esta situación, la Dirección General de Patrimonio debe decidir si demoler “la catedral de las Cuencas Mineras” o no, y debe hacerlo como fecha tope el próximo 6 de septiembre.

Por eso quiero recordar a todos nuestra responsabilidad. El Artículo 6.1 Ley 3/1999 de Patrimonio Cultural Aragonés afirma que todas las personas tienen el deber de conservar el patrimonio cultural aragonés, utilizándolo racionalmente y adoptando las medidas preventivas, de defensa y recuperación que sean necesarias para garantizar su disfrute por las generaciones futuras.

Esperemos que el Gobierno de Aragón defienda, proteja y conserve “la catedral de las Cuencas Mineras” como una parte importante de nuestra historia, de nuestra forma de vida y del desarrollo pasado y futuro de la provincia de Teruel.