Imagen de archivo de un trabajador en la campaña de recogida de la fruta

Imagen de archivo de un trabajador en la campaña de recogida de la fruta Raquel Manzanares EFE

Economía

La falta de vivienda se aviva con la llegada de temporeros: "Igual que el Plan Pirineos, debería haber uno para el campo"

Organizaciones agrarias plantean la necesidad de reformar vivienda abandonada en los pueblos para acoger a los trabajadores del campo.

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Zaragoza
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En las principales zonas agrícolas de Aragón, la llegada de la temporada de recogida de fruta no solo anuncia el trabajo en los campos, sino también el aumento de un problema silencioso: la falta de vivienda digna para los temporeros.

Mientras las cosechas maduran y la demanda de mano de obra crece, centenares de trabajadores se enfrentan a la dificultad de encontrar un techo donde descansar, evidenciando las carencias estructurales de un medio rural que, en parte, depende de ellos, pero no siempre les ofrece condiciones básicas para vivir.

Para este año, se calcula que llegarán a tierras aragonesas alrededor de 25.000 temporeros, en su práctica totalidad migrantes, con motivo del inicio de la campaña agrícola y recogida de la fruta. Estas tareas se prolongan habitualmente hasta después del verano, llegando en algunos puntos hasta noviembre.

De estos trabajadores, algunos residen en ciudades como Zaragoza y se trasladan diariamente por vehículos, pero una gran parte se queda en unos municipios que ya sufren problemas por falta de vivienda.

Ante ello, organizaciones agrarias reivindican ayuda para aprovechar la vivienda disponible en los pueblos y que está abandonada o deshabitada, con un plan condicionado a que esos pisos se destinen a trabajadores concretos.

"Igual que se ha hecho un Plan Pirineos con alojamiento para trabajadores, quizás debería haber un Plan Temporeros en las zonas donde necesitamos gente. Si algo tenemos en el mundo rural es vivienda abandonada o desalojada, lo que no tenemos es dinero para ponerla en condiciones", explica el responsable de Fruta de UAGA, Óscar Moret.

Desde la pandemia, las empresas agricultoras empezaron a adoptar conciencia de la necesidad de aportar la vivienda a estos trabajadores, si bien sigue habiendo un porcentaje que llega a los pueblos sin contrato y, por tanto, sin alojamiento.

"Las empresas de tamaño medio, de 15 o 20 trabajadores, ya tienen viviendas disponibles, y las de 100 personas también tienen alojamiento para muchos de ellos en las fincas. No hay infravivienda, y es el camino a seguir", incide Moret.

Son varios los puntos de la Comunidad en donde este problema se recrudece. En el Bajo Cinca, esta campaña esperan unas 8.000 personas para ayudar en la recogida de fruta, que llegarán progresivamente en las próximas semanas cuando terminen sus tareas con cítricos y fresas en otras zonas de España.

Desde Asaja Huesca no esperan una campaña problemática en el Bajo Cinca, acostumbrados a lidiar año tras año con esta situación. Aunque reconocen la dificultad para encontrar vivienda, reivindican la labor de las empresas para dar alojamiento a los temporeros.

“En agricultura somos los únicos que debemos proporcionar vivienda al trabajador. No estamos en contra, porque es trabajo temporal, pero es el único sector al que le damos vivienda y transporte. No hay que crear alarma. Tenemos gran cantidad de mano de obra y somos conscientes de que tenemos que proporcionarlo”, expone Carmelo Casas, responsable de Asaja en el Bajo Cinca.

Otro punto de especial importancia de la agricultura es la comarca del Valdejalón, donde el mayor pico de trabajadores se vivirá a lo largo del mes de mayo con la recogida de la cereza, que, este año, se espera intensa.

En La Almunia de Doña Godina, de 8.000 habitantes, recibieron el año pasado a unas 2.000 personas, y este año ya han visto a los primeros trabajadores en las calles.

“Si la campaña es normal, tendremos mucha gente, porque hay mucha cosecha de cereza, que es la que más mano de obra necesita. En Ricla y Calatorao suelen necesitar bastante personal. Si no hay vivienda cuando no están, imagina cuando viene tanta gente”, cuenta el alcalde de La Almunia de Doña Godina, Ángel Noé.

La mayoría de los agricultores que contrata en origen, explica el alcalde, ya tienen infraestructuras para acoger a estos trabajadores, pero el problema son los que llegan sin contrato y, por tanto, sin alojamiento.

“En las fincas tienen habilitados espacios para que la gente pueda vivir. El problema es cuando viene gente sin trabajo y no encuentra sitio, pero la mayor parte vienen con contratos y ya tienen sitio en las fincas”, detalla Noé.