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El Real Zaragoza se inmola ante un Sporting de vacaciones y queda a un paso de Primera RFEF
Los de David Navarro se hunden en 15 minutos tétricos y se dirigen inexorablemente hacia salir del fútbol profesional.
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No habrá paz para los malvados, ni esperanza para un Real Zaragoza que decidió inmolarse ante un Sporting de Gijón que no pasó de la tercera marcha en el Ibercaja Estadio. Pese a adelantarse con un zurdazo de Saidu, el agujero negro del centro de la defensa hundió a los blanquillos, que, sin fútbol, alma ni rasmia, serán la próxima semana matemáticamente de Primera RFEF.
David Navarro cambió su sistema para reforzar el centro del campo e introdujo cuatro cambios respecto a la derrota en Valladolid, con Radovanovic y Tasende en defensa, Saidu en el medio y Pinilla en el enganche.
En medio de un ambiente gélido y de crispación contra la directiva, el Zaragoza quiso salir siendo consciente de lo que había en juego y en el primer minuto ya botó un córner a favor que, como de costumbre, no llegó peligro a la portería rival. Cuenca estuvo cerca con una jugada individual dentro del área, pero el disparo se marchó cerca del palo.
El Sporting, sin nada en juego, no quería hacer daño y se limitaba a dejar correr el reloj, consciente de que el paso de los minutos iba a llenar de nervios y tensión al Zaragoza. Los de David Navarro iban teniendo tímidos acercamientos, pero sin atemorizar de verdad a los asturianos.
Poco a poco, el partido iba volviéndose más tenso, con un Zaragoza mostrando lo que es, un equipo sin fútbol, calidad ni mordiente, y solo un chispazo de la nada iba a abrir el partido. Así fue cómo llegó el 1-0 pasado el minuto 20, con un zurdazo de Saidu que se coló en la portería con la inestimable colaboración de Yáñez.
Solventado el primer mal, el de hacer un gol, quedaba el más difícil todavía, mantener la portería a 0, pero ni con un Sporting pensando en dónde iban a pasar las vacaciones. Adrián lo evitó en un claro mano a mano de Justin, pero, en el córner posterior, Perrin aprovecharía el toque de Pablo Vázquez para empujar el balón a la red sin oposición en el área pequeña.
Pero el desastre aún podía ser peor, porque el Sporting, jugando andando, iba a hacer sangre del agujero cósmico que formaron El Yamiq y Radovanovic en defensa. Corredera se quedó mano a mano ante Adrián, que le derribó con una entrada muy a destiempo, pese a que González Esteban tuvo que ser llamado por el VAR para señalar el penalti.
El portero lo atajó de primeras, pero el colegiado lo mandó repetir por estar fuera de la línea. No falló el propio Corredera en el segundo intento.
En apenas 15 minutos, el Sporting, al que solo le faltó salir en chancletas y gafas de sol, deshizo a medio gas el plan de un Zaragoza deshecho por su propia incapacidad.
Segunda parte
Con la obligación de remontar, David Navarro buscó más pólvora e introdujo en el descanso a Sebas Moyano y Kenan Kodro, dejando a Saidu como central. Pero el equipo era un flan, estaba perdido, y no tenía ningún tipo de criterio futbolístico.
Y es que, sin Rober, el equipo carecía de la más mínima luz que guíe su fútbol. Toni Moya lo intentó desde lejos, mientras el resto apenas sabían nada más que colgar balones a donde no había ningún zaragocista. Casi estuvo a punto de llegar el tercero del Sporting, en una jugada individual de Gelabert, que, andando, marea a cualquier zaragocista.
El fútbol del Zaragoza era la nada absoluta, más que colgar balones sin sentido para que los remate Sebas Moyano, que mide poco más de metro y medio. Yáñez intentó colaborar de nuevo, derribando a Dani Gómez fuera del área, pero el lanzamiento de falta de Tasende le fue a las manos.
Cada minuto que pasaba el drama se hacía tan grande como la incapacidad del Zaragoza de juntar tres pases en campo rival con el criterio de un equipo profesional. A punto volvió a estar el Sporting de marcar el tercero con un doble remate de cabeza de Amadou, que se merendó a un El Yamiq tétrico durante todo el partido.
Cómo será la plantilla para que, a falta de 15 minutos para consumar virtualmente el descenso a Primera RFEF, los cambios sean dos defensas, Gomes y Larios, y el joven Jaime Tobajas. Nada iba a arreglar otro esperpento más de un equipo al que no se le vio ni alma ni orgullo.
Los gritos de "directiva, dimisión" y "jugadores mercenarios" fueron lo único que contar de los últimos 10 minutos, en los que, además, se rompió El Yamiq, lo que obligó al Zaragoza a jugar con 10. Y como hizo el Granada, el Sporting remató al Zaragoza en una contra en el último segundo. Toni Moya lanzó una falta al único jugador en la barrera con Adrián Rodríguez en el área, el Sporting recuperó, y Amadou marcó a puerta vacía.
Lo que es imposible, no puede ser, y además es imposible, y este equipo no tiene ninguna capacidad para pelear con la salvación, y mucho es que haya llegado a la jornada 41 sin caer al pozo.