Íñigo Piña y Dani Gómez, en el Huesca - Real Zaragoza LaLiga
El Real Zaragoza cava su propia tumba en un final indigno: un polémico penalti sentencia a los de David Navarro
El Huesca se lleva los tres puntos de un derbi aragonés que terminó con agresión de Andrada a Pulido.
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El Alcoraz tenía preparada la sentencia de muerte para Huesca o Real Zaragoza, y serán los zaragocistas quienes la firmen tras un partido tétrico que se decidió en un inexistente penalti que se inventó Arcediano Monescillo. Los de David Navarro evidencian que la plantilla no da para más y quedan en el precipicio de la caída del fútbol profesional, que culminó con la agresión de Andrada a Pulido.
Oltra y Navarro renovaron sus equipos para este decisivo partido. El técnico azulgrana removía su equipo con 5 cambios, mientras que el zaragocista mantenía la línea de la segunda parte en el Ceuta con un rombo en el medio con Mawuli, pero buscando los desmarques y la ruptura de Cuenca en la punta junto a Dani Gómez.
El Zaragoza quería pausar el ritmo del partido en los primeros minutos y reducir los decibelios, pero fue todo lo contrario. En la primera vez que el Huesca pisó el área, Saidu golpea a Toni Abad y Arcediano Monescillo señala el punto de penalti. Un seguro en los 11 metros, Óscar Sielva, se topó con un discutido Esteban Andrada, que se quiso desquitar de los últimos errores evitando el 1-0 a los cinco minutos.
Superado el susto, y tras otra parada de mérito de Andrada en el córner posterior, el Zaragoza volvió a su plan inicial, a hacerse dueño del balón y buscar generar los espacios del Huesca a través de la posesión. Pero el miedo a fallar era patente, y nadie quería quedar señalado por un error que firmara la sentencia de su equipo.
La gran ocasión para el Zaragoza iba a llegar en el minuto 25, en, precisamente, uno de los puntos débiles en ataque, el balón parado. Rober González colgó una falta al segundo palo, Insua la devolvió y El Yamiq tuvo todo a favor para adelantar a los blanquillos, pero Dani Jiménez sacó una mano descomunal cuando ya mucha gente cantaba el 0-1.
El Huesca también iba a tener su momento, con unos minutos de agobio sobre el área zaragocista a base de colgar balones aéreos y acumular jugadores en la zona de remate. Luna y Sergi Enrich lo intentaron con dos disparos que no cogieron portería, a lo que respondió El Yamiq con una volea en un córner que podía haber sido peligroso, pero que mandó al cerro de San Jorge.
Segunda parte
Sin cambios en vestuarios, el guion se asemejó al de la primera mitad, con un Zaragoza intentando adueñarse del centro del campo e imponer su ritmo, pero falto de efectivos en ataque para hacer daño al Huesca. Rober y Luna lo intentaron con dos remates en ambas áreas, que fueron a las manos de ambos porteros.
El Huesca subió la intensidad en el medio y le pilló la trampa al rombo de David Navarro, que obliga a ajustarlo de memoria cuando no se tiene el balón, sobre todo por bandas. El técnico dio entrada a Kenan Kodro para tener una referencia fija en el área rival.
Pero llegó la polémica. Arcediano Monescillo señaló el punto de penalti en una disputa de balón de Kenan Kodro y Jesús Álvarez, absolutamente limpia, que tampoco fue corregida desde el VAR por Iglesias Villanueva. No perdonó esta vez Óscar Sielva, que adelanta al Huesca entre las protestas del Zaragoza.
El Zaragoza perdió todo el orden y los nervios terminaron de matar a los de David Navarro, atenazados por lo que suponía una sentencia de muerte. Los últimos 15 minutos se convirtieron en una cuenta atrás de los zaragocistas para firmar su sentencia de muerte, con Arcediano Monescillo como notario.
Ni a balón parado, ni largos para la pelea de Kodro, ni centros laterales que iban a ningún lado... El Zaragoza era un quiero y no puedo, como no ha podido en toda la temporada una plantilla que va a firmar la mayor deshonra de su historia al salir del fútbol profesional.
Y por si fuera poco, Andrada dejó una imagen indigna para el escudo del Real Zaragoza al agredir a Pulido con un fuerte puñetazo a Pulido. El portero argentino provocó una tangana descomunal que terminó también con Tasende y Dani Jiménez con tarjeta roja.
Un cóctel perfecto que simboliza el que será el final del Real Zaragoza en el fútbol profesional, manchado por una plantilla que tendrá en su currículum el descenso de un histórico del fútbol español, y un Andrada que no volverá a vestir el -magullado- escudo del león.