David Navarro pide perdón tras el descenso del Real Zaragoza

David Navarro pide perdón tras el descenso del Real Zaragoza LaLiga

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Los descensos del Real Zaragoza y Huesca dejan a Aragón sin fútbol profesional: una debacle histórica del deporte aragonés

Años de gestiones caóticas, improvisadas y delirantes han abocado a la caída a los infiernos de dos de las principales entidades deportivas de la Comunidad.

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Zaragoza
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El 24 de mayo de 2026 ya va a formar parte de la historia más negra del deporte aragonés. No por esperado y previsible dejan de ser doloroso y dramático que la Comunidad se quede sin representación en las dos principales categorías del fútbol español.

Los descensos de Real Zaragoza y Huesca abocan a la Comunidad a una crisis deportiva sin precedentes, impulsada por proyectos fallidos que han dirigido a las dos entidades a una crisis institucional nunca antes vista en un territorio que durante décadas se ha vanagloriado de sus éxitos.

El descalabro maño no es menor. Es un histórico del fútbol español, campeón de 9 títulos, 2 de ellos europeos, que cae a la tercera categoría por primera vez en 77 años, ahora más acuciante cuando, entre Primera y Segunda, hay 42 equipos. Entre ellos no estará el Real Zaragoza…

Ni el Huesca. Los oscenses, 12 años después e inmersos en una crisis no solo institucional sino económica, también firmaron el descenso a Primera RFEF después de cuatro temporadas en las que incluso se ha tanteado la desaparición por las deudas.

Ambos clubes bajan de la mano, fruto de una gestión caótica, improvisada y en ocasiones delirante. La zaragocista, con una propiedad dispersa por el mundo, que, por muchos millones que haya invertido, en ningún momento ha comprendido lo que tenía entre manos, que es el corazón, sentimiento e ilusión de miles de zaragocistas.

Con Jorge Mas como presidente desaparecido, inversores desconocidos que ni han pisado Zaragoza y una sombra rojiblanca que se extiende ya por muchos de los departamentos del club, el descenso debe obligar a replantear toda la estructura accionarial, sea de la mano del único aragonés, Juan Forcén, o de otros que den un paso al frente.

Ninguno de ellos quiso acudir a Las Palmas, donde solo estuvo el director general, Fernando López, al que el cargo le vino enorme desde su primer día en Zaragoza y que, a buen seguro, será la primera cabeza que se corte.

Todo ello ha culminado en una temporada donde todas las decisiones han derivado en catástrofe, desde la elección de un Txema Indias que nunca entendió la plaza hasta el abandono de una Ciudad Deportiva destrozada, en lo deportivo y en lo físico.

“El club es una roca fuerte, pero hay gotitas que van erosionando. Se está en ello, en ir tapando todas las gotitas, para que la roca vuelva a ser lo fuerte que ha sido. Lo hablamos dentro y se intentan corregir las cosas. Se está en el camino, pero no empezamos de 0, habrá que empezar desde más atrás. La roca volverá a ser fuerte. El Real Zaragoza volverá a ser fuerte”, decía, entre lágrimas, el técnico David Navarro.

Mientras el Real Zaragoza se deshacía, el Huesca no era menos. Los azulgranas caían en casa ante el Castellón y se desplomaban hacia el infierno, cuando hace solo cinco años se codeaban en Primera División.

Aquel ascenso acabó convirtiéndose en la mayor lacra, creando una estructura sobredimensionada e insostenible. En 3 años se arrastraron pérdidas de 15 millones de euros que obligaron a la venta a los grupos Costa y Arqa, que nombraron a Ricardo Mur como consejero delegado y que no han evitado el hundimiento de la entidad.

Dos descensos, además, que llega en un momento donde las instituciones han sostenido a ambos proyectos, tanto con la construcción de La Nueva Romareda como con la compra de El Alcoraz.

Y como las desgracias nunca vienen solas, este mismo fin de semana se confirmaban los descensos del Bada Huesca, que deja la Asobal tras más de una década de balonmano en la ciudad, y el Tarazona. Solo falta el Casademont masculino para redondearlo.