Palacio de Larrinaga. Fundación Ibercaja
El precioso Palacio de Larrinaga en Zaragoza abre sus puertas al público: una joya arquitectónica del siglo XX
Fundación Ibercaja acercará de nuevo a la ciudadanía este edificio neorrenacentista, un tesoro arquitectónico que además esconde su particular historia de amor.
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El Palacio de Larrinaga reabre hoy sus puertas en Zaragoza por iniciativa de Fundación Ibercaja, devolviendo al público uno de los edificios más singulares del patrimonio aragonés. La reapertura permite de nuevo visitar este enclave histórico, conocido tanto por su valor arquitectónico como por la historia de amor que marcó su origen.
El regreso a la actividad se produce este 21 de abril y lo hace con una propuesta cultural destacada: la exposición “Pintores románticos ingleses en la España del siglo XIX”. La muestra, distribuida por las distintas estancias del palacio, reúne una colección de pintura británica del XIX y podrá visitarse durante los próximos dos años.
Con esta iniciativa, Fundación Ibercaja busca reactivar el uso cultural del palacio y acercar a la ciudadanía un espacio patrimonial que combina historia, arte y arquitectura en pleno corazón de la ciudad.
Exterior Palacio de Larrinaga. Fundación Ibercaja
Un sueño arquitectónico con una historia de amor
Levantado entre 1901 y 1918 por encargo del naviero Miguel Larrinaga y diseñado por el arquitecto Félix Navarro, el edificio nació como una residencia privada inspirada en los palacios renacentistas aragoneses.
Su nombre original, Villa Asunción, era ya toda una declaración de intenciones: un homenaje a su esposa, Asunción Clavero.
Pero como en tantas historias románticas, el destino torció el guion. La muerte de Asunción en 1939 impidió que el matrimonio llegara a habitar el palacio soñado.
Desde entonces, el edificio vivió múltiples vidas: ocupación militar tras la Guerra Civil, transformación industrial, uso educativo por los Marianistas… hasta que en 1993 Fundación Ibercaja emprendió su recuperación definitiva.
Hoy, ese pasado se percibe en cada rincón: en la escalera monumental que se abre desde el patio central, en las vidrieras, en las maderas nobles y en la luz que se cuela desde el invernadero de hierro y cristal.
Un viaje pictórico por la España romántica
La reapertura llega acompañada de una exposición que parece hecha a medida del lugar. Cerca de medio centenar de obras de artistas británicos como John Phillip, John Bagnold o John Dobbin recorren el edificio, estableciendo un diálogo entre arte y arquitectura.
Las pinturas ofrecen una mirada fascinada sobre la España del siglo XIX: escenas cotidianas, tradiciones, paisajes y personajes que captaron la atención de los viajeros románticos.
Interior Palacio de Larrinaga. Fundación Ibercaja
Desde rincones monumentales como la Alhambra hasta escenas populares llenas de vida, el recorrido permite entender cómo estos artistas extranjeros interpretaron el país.
Especial protagonismo tienen las figuras femeninas y los tipos populares, convertidos en símbolos de una España idealizada, emocional y profundamente estética. Es, en esencia, el triunfo del sentimiento sobre la razón, la esencia misma del romanticismo.
Un palacio que vuelve a la ciudad
Más allá de la exposición, la reapertura incluye visitas guiadas que permitirán descubrir los secretos del edificio en grupos reducidos.
En unos 45 minutos, el visitante podrá recorrer no solo un espacio arquitectónico excepcional, sino también las historias que lo habitan. El precio de la entrada es de 7 euros, aunque tanto los clientes de Ibercaja como los menores de edad tienen un precio reducido de 4 euros.
Además, se han programado actividades educativas para escolares, reforzando el papel del palacio como espacio vivo, no solo contemplativo.
El Palacio de Larrinaga vuelve así a integrarse en el pulso cultural de Zaragoza. Y lo hace con elegancia, con memoria y con una belleza que no necesita artificios. Porque hay lugares que no pasan de moda: simplemente esperan su momento para volver a brillar.