Big Moon durante su paso en Got Talent

Big Moon durante su paso en Got Talent Mediaset

Cultura

Big Moon, el "afromaño" que llegó en patera, triunfó en Got Talent y canta en la calle: "Me mueve la felicidad de la gente"

Mamadou Sall lleva desde 2006 en Zaragoza y se recorre Aragón cantando sus composiciones y versiones de sus temas favoritos.

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Zaragoza
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Si paseas un día cualquiera por las calles del centro de Zaragoza, puedes llegar a encontrar un gran círculo de personas rodeando a una sola voz. Decenas de transeúntes pausan un momento sus ajetreadas agendas de trabajo u ocio para deleitarse con las cuerdas vocales de Mamadou Sall, o mayormente conocido como Big Moon. A veces a capela o acompañado de otros artistas, este senegalés se ha convertido en toda una leyenda del centro de Zaragoza, ya que como él mismo reconoce "mi objetivo es hacer feliz a la gente". Y así lo consigue, ya que si te paras a observar, no hay quien se resista a la voz melodiosa de este cantante "acromado".

Este cantante no es nuevo en la ciudad, sino que lleva desde 2013 cantando en la calle, aunque lo de cantar tampoco le viene de nuevas, sino que ya en su país -Senegal- hacía sus pinitos como artista. Pero, ¿cuál es verdaderamente su historia?

Mamadou Sall procede de Senegal, uno de los países africanos del que más huyen. Allí vivía por y para dar sustento a la familia. Así con 16 años ya trabajaba en una gasolinera "porque me pidió ayuda mi padre". Un trabajo que le proporcionaba poder llevar dinero a casa, pero en 2006 quiso empezar una nueva etapa con el principal objetivo de dar una mejor vida a su familia.

El senegalés llegó ese mismo año a Zaragoza con apenas 26 años. Una travesía larga y complicada: "Llegamos a La Gomera y después a Madrid y Zaragoza". Los inicios en la capital aragonesa, como bien los define, "fueron muy difíciles": "Hacía todo lo que podía, vendía en la calle, trabajaba en el campo", cuenta a EL ESPAÑOL DE ARAGÓN.

Todo lo que ganaba tenía un destino: Senegal. "Lo hacía todo para buscar mi vida aquí y para ayudar a la familia que dejé atrás", relata. Una familia que sigue en Senegal porque "es muy difícil". Así, entre trabajo y trabajo, comenzó a hacerse un hueco en la música gracias a encontrar el grupo Makumba Beat en la Casa de la Juventud y la Casa de la Cultura de Zaragoza.

Big Moon minutos antes de comenzar a cantar en paseo de la Independencia en Zaragoza

Big Moon minutos antes de comenzar a cantar en paseo de la Independencia en Zaragoza E. E.

Sus inicios tocando en las calles de Zaragoza

Su arranque definitivo fue en 2013 cuando formalizó su situación en España en 2012. Se lanzó a cantar en la calle de la mano de "su hermano" José Artigas a la guitarra. "Íbamos los dos solos, sin altavoces ni nada por el centro y la zona de El Tubo", recuerda. Unos inicios en los que vio enseguida la aceptación del público maño: "La gente enseguida nos quiso mucho y nos ayudó un montón".

Su paso por las distintas calles céntricas de Zaragoza como calle Alfonso I o el paseo de la Independencia le dio vuelo para comenzar a profesionalizar sus bolos con altavoces y hacer conciertos en bares, bodas y galas por diferentes puntos de la geografía española.

Su repertorio es muy amplio, donde destaca por sus tonos de blues y jazz y demuestra su versatilidad en la voz, pero cuando más disfruta es cantando canciones africanas y trayendo su cultura a Aragón, "su segunda casa", que ya le ha bautizado como 'afromaño'.

Su salto a la televisión

Fue en esas calles de Zaragoza, concretamente en la calle Alfonso I, cuando llamó la atención de Telecinco en 2019. "Me vieron los directores de cámaras de Got Talent mientras cantaba y una vez acabé se acercaron para decirme que querían que estuviera en el programa que les llamara", rememora.

Aunque al principio no estaba muy convencido porque, como él mismo expone, "no canto para los concursos ni para hacerme famoso, sino para hacer feliz a la gente". Sin embargo, las oportunidades no están para desaprovecharlas y el empujón de dos amigas hizo que se plantara en el famoso escenario de Got Talent en el Teatro Apolo de Madrid.

"Fui solo con dos amigas cuando el resto de concursantes iban ahí con mucho apoyo de sus familias, parejas o amigos. Grupos grandes de gente, pero mis dos amigas estaban ahí para darme fuerzas", señala. A pesar de ello, reconoce que "no estaba nervioso", pero sí que sentía la "responsabilidad" de hacerlo bien.

Su paso por el programa no fue efímero aunque estuvo a punto de hacerlo. El cantante senegalés se plantó frente a más de 2.000 asistentes que hacen de público y su carta de presentación fue una canción Tracy Chapman. "Fui afónico porque venía de una actuación en Pamplona y al principio no fue bien", cuenta.

Su primera actuación en la quinta edición del programa de cazatalentos no terminó de convencer a un jurado compuesto por Risto Mejide, Edurne, Dani Mateo y Paz Padilla. Fue esta última la que le dio la oportunidad de cantar de nuevo, pero esta vez, en su africano natal. "Gustó mucho y no me imaginé para nada lo que vendría después", admite.

Y es que de esa actuación le llovieron confetis dorados al ser el pase de Paz Padilla. De ahí a la semifinal, aunque no pudo continuar más ya que no consiguió convencer a un estricto jurado. A pesar de ello, Big Moon mira su paso por el programa con "mucho cariño" y "feliz" de lo logrado, ya que le abrió puertas en el mundo de la música.

"Había muchos productores y me llamó Sony Music. Me pusieron en contacto con compositores para hacer música", dice. Aunque como para otros, la pandemia llegó y le terminó cerrando esa oportunidad. Si bien no fue un freno para seguir con su sueño.

Una vida dedicada a la música

"Me da igual que sea en la calle Alfonso o en Telecinco. Lo que quiero es cantar y quiero hacer que el resto disfrute con mi voz", cuenta orgulloso sobre su carrera musical.

Porque Big Moon no ha parado de hacer música. Una vez que terminó su aventura en la televisión volvió a Zaragoza para continuar con sus bolos dentro de la Comunidad como fuera de ella, ya que su voz también le hizo cruzar fronteras a Francia.

Aunque tiene muy claro donde está su base y no es otro lugar que Zaragoza y sus compañeros músicos de la ciudad: "Tenemos muy buen ambiente entre todos, cantamos juntos y nos ayudamos sin ningún problema. Aquí hay mucho arte", dice con admiración.

Por ello, admite orgulloso que "no va a parar": "Estoy muy contento con Zaragoza. Llevo mucho tiempo cantando en la calle y la verdad es que siempre, cuando empiezo a cantar, veo la felicidad de la gente y eso es lo que me mueve".