Jesús, el taxista de Zaragoza con mil historias que contar.

Jesús, el taxista de Zaragoza con mil historias que contar. E.E Zaragoza

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Jesús, el taxista de Zaragoza con mil historias que contar: "Vives cosas de película, he hecho hasta de detective"

A cada cliente le ofrece una tarjeta para que "puedan expresar lo que piensan libremente" y, después, lo comparte en redes sociales. 

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Subirse a un taxi en Zaragoza es toda una experiencia. No digamos ya conducirlo. Puede resultar raro, pero lo cierto es que en una ciudad no hay nadie que conozca a más personas a lo largo de su vida como los taxistas, y por ende, más historias.

Así lo asegura Jesús Aragües Griego, quien comenzó en el sector hace ya 11 años. Dice que, independientemente de lo que dure el viaje, "siempre alguien tiene algo que contar".

Son tantas las cosas que descubre al día este taxista que un día, cuando solo llevaba unos meses al volante, decidió apuntar en una libreta las curiosidades que le contaban los clientes o las situaciones que vivía en el coche. "Muchas de ellas son de película", asegura.

Al poco tiempo con esta tarea, dice darse cuenta de que quizás lo mejor no era él quien debía escribir estas historias, "sino los propios clientes".

Así comenzó a ofrecer a los pasajeros una pequeña tarjeta en la que pudieran escribir lo que quisieran. "Una frase, una reflexión, un consejo o algo personal", explica. Pero todo esto va mucho más allá, porque después de recoger todos esos pensamientos, Jesús los publica en una cuenta de Instagram (@elsus_taxsus).

"Vivimos en una sociedad en la que parece que siempre hay que llevar la contraria al de al lado. Si dices blanco, te dicen negro; si dices negro, te dicen blanco. Yo quería crear un pequeño espacio donde cada uno pudiera expresar lo que piensa libremente y que su opinión sea respetada", cuenta.

Detrás de las tarjetas

Considera que cada tarjeta que recibe es, literalmente, "una vida". Porque detrás de cada mensaje, "hay una persona con sus miedos, inquietudes y pensamientos".

Por eso mismo, además de publicarlas en Instagram, Jesús guarda todas y cada una de las tarjetas de sus clientes. Algunas contienen reflexiones, otras simples mensajes y los hay que hasta dejan consejos: "No crezcas, es una trampa", "Dile a tu abuela que la quieres antes de que ya no esté" o "Para hacer las cosas bien con los demás, primero tienes que hacerlas contigo mismo", entre otros muchos escritos.

También hay historias curiosas detrás de las tarjetas. Recuerda que una vez recogió a dos amigos que rellenaron sus tarjetas durante el trayecto. "Años después volví a coincidir con ellos en el taxi y me contaron que ese mismo día se pusieron a salir", cuenta agradecido porque "muchas veces conoces a la persona pero te quedas a mitad de la historia y no sabes que habrá sido de ella".

Otra vez, vivió también una experiencia muy curiosa con unos recién casados. "Cuando les di un boli para que escribieran en las tarjetas me contaron que justamente con el que habían firmado su matrimonio también era verde. Casualidades de la vida, ¿no?", dice entre risas.

Escenas de película

Y es que, la vida dentro de un taxi también deja escenas que parecen sacadas de una película. Jesús recuerda, por ejemplo, a una pasajera que le pidió que siguiera el coche de su marido porque sospechaba que le estaba siendo infiel. "Se subió al taxi diciendo la típica frase de cine: '¡Siga a ese coche!'. Fue como hacer de detective, ella iba agachada y yo le describía todo lo que veía", explica entre risas.

"Pero también hay gente que te cuenta cosas muy personales a pesar de que no te conoce de nada", explica. "Quizá precisamente por eso, porque eres alguien ajeno a su entorno y se sienten más libres para hablar", reflexiona.

Recuerda a "una joven que atravesaba un momento muy difícil" y que, durante el trayecto, llegó a decirle que "estaba pensando en quitarse la vida". Tras una larga conversación donde le contó a Jesús todo lo que sentía "acabó replanteándose seguir adelante". "Que alguien te diga algo así es la mejor carrera que puedes hacer", admite.

No es extraño que muchos pasajeros definan a los taxistas como "medio psicólogos". Aunque Jesús dice que es algo que "viene con el oficio, escuchar, interesarse por la persona que llevas y tratar de hacerle el viaje un poco más agradable".