Alicia Sánchez, empresaria zaragozana.
Dulces locuras cumple 10 años: de tartas caseras a marca referente en el detalle corporativo comestible
Un pequeño obrador de Tauste comenzó vendiendo dulces en el pueblo en 2015; ahora marcas como Netflix, Adidas o Porsche confían su marca a la emprendedora taustana.
Te puede interesar: Ana, Nico y Lolo abren una nueva cafetería de especialidad en Zaragoza: "La gente nos pedía abrir en el centro"
Alicia Sánchez es de esas mujeres que no esperan a que las oportunidades llamen a la puerta: las crea. Hace diez años decidió abrir en su pueblo, Tauste, un pequeño obrador que pronto se convertiría en Dulces Locuras, una marca referente en repostería creativa y experiencias únicas para empresas.
Lo que comenzó como un “hobby” para sostenerse mientras preparaba oposiciones a maestra, se transformó en un proyecto empresarial con identidad propia. Ahora, para que un evento en Zaragoza tenga un toque de glamour, no puede faltar el sello de Alicia.
Sus gominolas con alcohol, galletas personalizadas o corners dinámicos en eventos han conquistado tanto a particulares como a multinacionales de la talla de Netflix, Adidas o Coca-Cola, que han confiado en su buen hacer artesano.
Alicia Sánchez durante la celebración del 10º Aniversario de Dulces Locuras
Entrevista a Alicia Sánchez
Este 2025 habéis cumplido 10 años desde que empezaste con Dulces Locuras. Si miras hacia atrás, ¿qué recuerdas de aquel primer año en Tauste? ¿Cómo fue?
Bueno, pues mira, cuando me lo dices me pongo súper contenta porque para mí ha sido un camino muy divertido, aunque también con muchísimo trabajo y esfuerzo. La verdad es que ese primer año fue un “sobre la marcha”. Yo abrí Dulces Locuras para sostenerme económicamente hasta que me hiciese maestra. Era un hobby que convertí en un negocio, una manera creativa de dar salida a mi imaginación.
Emprendiste en un pueblo de Aragón, Tauste. ¿Qué ha sido lo más difícil de dar el salto desde allí?
Realmente todo ha sido progresivo, y ha sido la propia clientela la que me ha ido marcando los pasos que debía dar. Siempre digo que es muy diferente vender a que te compren, y en mi caso me compraban. En el medio rural no había negocios como este ni tanta repostería creativa en auge. Todo el entorno alrededor de Tauste venía a Dulces Locuras.
De ese afán por sorprender surgió nuestro producto estrella: las gominolas con alcohol. Fue entonces cuando decidí dar una imagen de marca más profesional y apostar por el e-commerce para competir a nivel nacional.
Piruletas de chocolate para diferentes marcas de Dulces Locuras.
¡De Tauste al mundo! Habéis trabajado con marcas muy importantes, ¿verdad?
Totalmente. El rebranding de la marca fue un hito. Gracias a esa mejora de imagen y a la tienda online, multinacionales como Netflix, Coca-Cola, Adidas o Porsche confiaron en nosotros. Vieron que si yo cuidaba mi propia marca, también podía cuidar la suya. Nuestro valor añadido es que somos un obrador artesano, lo que nos permite ofrecer productos personalizados y satisfacer pedidos muy a medida.
Dulces Locuras nació como un obrador artesano en el medio rural y ahora trabajamos con grandes marcas. Queríamos transmitir que no somos una pastelería más, sino un proyecto de branding comestible y experiencias únicas para empresas. Hemos evolucionado de atender al cliente particular a centrarnos en el corporativo.
Muchas veces se piensa que en el mundo rural no hay oportunidades, que montar un negocio es casi imposible. ¿Tú cómo lo ves?
Eso es un pensamiento anticuado, muy de ciudad. En los pueblos hay gente muy válida que innova y emprende con propuestas diferenciales, como es el caso de Dulces Locuras. Para mí emprender en el medio rural nunca ha sido un inconveniente, al contrario: me ha dado muchas ventajas.
Por ejemplo, poder empezar con un alquiler más bajo o con un producto mínimo viable, algo impensable en la ciudad. Hoy en día, gracias a las redes sociales y la web, vendemos a toda España: Galicia, Madrid, Sevilla... ¡y me sigue sorprendiendo cada nuevo rincón desde el que nos hacen pedidos!
Producto de Dulces Locuras.
Entonces, ¿dirías que emprender en el pueblo tiene ventajas?
Sí, muchísimas. El hecho de haber nacido y crecido en un pueblo me ha dado muchas oportunidades. Creo que no hay desventajas si tienes un buen producto, energía y ganas de empujar tu negocio.
Sin embargo, ser autónomo en España no es fácil. ¿Qué opinas de las trabas burocráticas y fiscales?
Todos lo sabemos: ser autónomo en España no es sencillo. Los impuestos y la burocracia pesan, claro. Pero todos jugamos con las mismas reglas, nos gusten o no. Lo que marca la diferencia es la actitud: puedes elegir protestar o puedes sonreír y seguir adelante, trabajando más y vendiendo más. Para mí, es una cuestión de mentalidad.
Celebración del 10º Aniversario de Dulces Locuras.
¿Qué tipo de productos ofrece Dulces Locuras?
Trabajamos con todo tipo de productos comestibles que se transforman en experiencias de marca: galletas de la fortuna con mensajes personalizados, galletas, donuts o chocolatinas con logo, nuestras famosas gominolas con alcohol, algodones de azúcar corporativos… Y no solo eso: también corners dinámicos, catas a ciegas o talleres de repostería creativa. Todo pensado para que el detalle no se quede en la mesa, sino que se mastique, se disfrute y se recuerde.
Este año habéis celebrado el décimo aniversario de Dulces Locuras.
Sí, en junio celebramos nuestro 10º aniversario. Una década en la que lo que empezó como un pequeño obrador se ha convertido en un referente de creatividad, repostería innovadora y experiencias con VERY GOOD ROLLO, nuestro claim de marca. Diez años de trabajo constante, de ideas que parecían imposibles y de clientes que han confiado en esta locura dulce. Fue más que una fiesta: un homenaje a todo el camino recorrido.
Para el aniversario lanzasteis el microdocumental No hay receta. ¿Qué queríais transmitir con él?
Hablas de eso y se me pone la carne de gallina porque para mí fue súper especial. Con “No hay receta” queríamos mostrar la esencia real de Dulces Locuras: que detrás de cada logro no hay un manual perfecto ni un camino marcado, sino intuición, trabajo, creatividad y mucho corazón. Ha sido un viaje lleno de improvisaciones, de aprender sobre la marcha y de transformar lo que parecía una locura en una marca con identidad propia. El documental es un homenaje a estos diez años y a todas las personas que han puesto su granito de azúcar en esta aventura.
En estos diez años, ¿cuál ha sido el momento más emocionante que has vivido?
Es difícil quedarme con uno. Para mí Dulces Locuras es como un hijo, y cada día es una montaña rusa de emociones. Me ilusiona cerrar un contrato con una gran empresa, pero también cuando un cliente particular queda encantado y vuelve a confiar en nosotros. Son pequeños logros que juntos hacen que me sienta la persona más feliz del mundo.
Alicia, ya han pasado diez años. ¿Cómo imaginas los próximos diez?
¡Ay Dios! Si estos diez han sido una aventura, no quiero ni imaginar los siguientes. Este año, con el aniversario, he querido fijar objetivos más concretos y replantear algunos productos. Seguimos con nuestras gominolas con alcohol, los talleres para niños, pero ahora estamos muy enfocados en generar experiencias para marcas en eventos corporativos, elevando el nivel del catering. No sé exactamente dónde nos llevará el camino, pero me dejo guiar por las aventuras que nos ofrezca esta dulce locura.