Rompida de la Hora en Calanda

Rompida de la Hora en Calanda Antonio García EFE

Teruel

La Semana Santa llena los hoteles en el Bajo Aragón: "Salen tan contentos con la Rompida de la Hora que la recomiendan"

A falta de cuatro días para la Rompida de la Hora, los hoteles ya se encuentran al 96% de su ocupación.

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Zaragoza
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El sonido del tambor vuelve a marcar el paso en el Bajo Aragón. La Semana Santa ha convertido, un año más, a los pueblos de la Ruta del Tambor y el Bombo en el epicentro del turismo regional, con hoteles y casas rurales al completo y calles repletas de visitantes.

Desde Calanda hasta Híjar, miles de personas llegan atraídas por una tradición que combina devoción, identidad y espectáculo, y que supone un impulso económico clave para la comarca.

En plena cuenta atrás para el rugir de los tambores, los hoteles ya se encuentran al 96% de su ocupación, y todavía siguen entrando reservas de visitantes que no se quieren perder una cita única en la Semana Santa.

“La noche clave es la del jueves al viernes, pero no todos los pueblos rompen la hora en el mismo momento. Calanda es el viernes por la mañana. Mucha gente participa en la Rompida en los pueblos del jueves por la noche y la madrugada, se van a Calanda y lo complementan con la visita al Drama de la Cruz de Alcorisa por la tarde”, destaca Nieves Ballesteros, gerente de la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón.

Son nueve municipios los que participan en la Ruta del Tambor y el Bombo, desde Alcañiz, con 16.000 habitantes, hasta alguno que multiplica su población, como Urrea de Gaen, de menos de 500 vecinos, aunque habrá sitio para quien quiera disfrutar de ellos.

“Estamos acostumbrados a atender a los clientes en los núcleos pequeños y entornos rurales. Hay sitio para todos. Vienen muy organizados, con reservas con mucha antelación, y eso nos permite poder prepararlos”, apunta Ballesteros.

La mayoría de los clientes, en un alto porcentaje, proceden de Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, seguidos de vascos y andaluces. Entre los extranjeros, destacan de forma muy llamativa los franceses.

Cada año notan más demanda de visitantes, también de un público aragonés que quizá solo había visto la Rompida de la Hora por televisión y ahora quieren vivirlo en primera persona.

“Notamos que hay mucha más demanda. Antes, la gente de Aragón no tenía como referencia al Bajo Aragón, y ahora vemos más clientes de diferentes puntos de la Comunidad. No solo hay impacto en esta zona, sino que abarca muchas más comarcas cuando ya no podemos atender solicitudes”, señala Ballesteros.

Así, más allá de las promociones turísticas, el ‘boca a boca’ es lo que más ayuda a difundir la magia de la Semana Santa turolense.

“Principalmente vienen familias en estas fechas. Suelen repetir. Salen tan contentos de la experiencia del tambor y el bombo que, al volver a casa, lo comentan entre sus amigos, familiares y compañeros, y nos sirve para captar clientes para otros años”, afirman desde la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón.