Los administradores instan a actuar de inmediato para evitar sustos tras el invierno.

Los administradores instan a actuar de inmediato para evitar sustos tras el invierno. E. E.

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Alerta en las comunidades de vecinos por el tarifazo con la subida del gas: "Si no actúan ya lo terminarán pagando caro"

Los administradores de fincas instan a acordar un precio fijo para evitar los efectos provocados por la guerra de Irán.

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Zaragoza
Publicada

Las comunidades de vecinos afrontan un otoño e invierno de máxima incertidumbre por la subida del gas provocada por la guerra de Irán.

Muchas han corrido para cerrar un precio fijo con el fin de evitar sustos a finales de año, y para las que no lo han hecho, la recomendación es clara: actuar cuanto antes para que la factura no se dispare.

El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón, Antonio Calvo, recuerda que con la invasión de Ucrania se vivió un invierno “de sobresaltos”.

El precio se multiplicó por cuatro y fue “un desastre” para las comunidades, con gastos extraordinarios de más de 1.500 euros.

“Fue un follón impresionante y ahora puede volver a pasar lo mismo”, avisa.

Su advertencia llega en un momento de fuerte tensión en los mercados.

La tarifa de último recurso (TUR), a la que también pueden acogerse las comunidades de propietarios, ha experimentado un fuerte incremento en cuestión de meses.

En el caso de la TUR.4, destinada a consumos de entre 50.000 y 300.000 kWh anuales, el término variable pasó de 4,09 céntimos por kWh en julio a 5,01 desde el 1 de octubre, lo que supone una subida del 22,6% en apenas tres meses.

Las comunidades de propietarios también tienen opción de escoger entre las ofertas del mercado libre de las distintas comercializadoras.

Con la llegada del otoño, Calvo teme que pueda repetirse la situación vivida tras la invasión rusa.

En aquella ocasión, los propietarios tuvieron que afrontar importantes regularizaciones.

Por eso, su recomendación es contratar un precio fijo siempre que encuentren una oferta razonable. "Después de la experiencia que tuvimos con Ucrania hablé con mi asesor energético y le dije que a la primera buena oferta de gas que hubiera quería meter todas las comunidades a precio fijo para no tener sobresaltos y así lo hice", señala.

En su caso, ha podido cerrar el suministro para las comunidades que administra a 51 céntimos por kilovatio hora para todo el invierno y hasta el próximo verano.

Estas cifras contrastan con las ofertas que se están encontrando actualmente, que se sitúan ya en niveles superiores, con valores de referencia de más de 70 céntimos el kilovatio hora.

"Lo que tienen que hacer los administradores es intentar conseguir un precio fijo que sea razonable para este invierno", incide.

Calvo considera que los administradores deben estar muy atentos a las ofertas que vayan llegando, ya que “se juegan mucho” y puede haber “muchos problemas” si no se actúa en tiempo y forma.

Todo apunta a que, en los próximos meses, el gas se podrá “a 90 céntimos o un euro el kilovatio hora”, aunque también existe la posibilidad de que acabe el conflicto y los precios vuelvan a bajar.

“Pero más barato de lo que he contratado yo, lo dudo”, expone.

La diferencia entre contratar gas a un precio determinado y lo que finalmente paga cada vecino es notable.

El coste del combustible no constituye por sí solo el precio final de la calefacción, dado que a él se suman otros conceptos como el propio mantenimiento de las calderas, el agua del sistema o las pérdidas que se producen en las tuberías durante la distribución del calor por el edificio.

Habitualmente se establece un precio para los vecinos durante la temporada y, una vez finalizado el invierno, se procede a hacer una regularización en función de los costes reales y el consumo de cada propietario.

El gasoil, más expuesto

La situación es diferente para las comunidades que aún mantienen sistemas de calefacción de gasoil.

En estos casos no existe la misma posibilidad de cerrar con antelación el precio para toda la temporada, ya que el combustible se adquiere periódicamente y queda expuesto a la evolución del mercado.

Aquí no hay escapatoria, aunque cada vez son menos los bloques que mantienen su apuesta por el gasóleo.

El presidente de los administradores de fincas calcula que alrededor de un 10% de las comunidades de la capital todavía utilizan este sistema, mientras que la gran mayoría se ha pasado al gas y existe un 1% que se ‘nutre’ de pellet.