La alcaldesa de Cuarte, Elena Lacalle, con el mapa de la localidad de fondo.

La alcaldesa de Cuarte, Elena Lacalle, con el mapa de la localidad de fondo. E. E.

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Elena Lacalle, alcaldesa de Cuarte: "Ya hay conversaciones para poner diques en los barrancos para frenar el agua"

La regidora recuerda con EL ESPAÑOL cómo vivió la histórica tormenta de septiembre de 2025, en la que se estuvo a punto de rozar la tragedia.

Más información: Los vecinos de Cuarte de Huerva salen a la calle para reclamar actuaciones urgentes para evitar nuevas riadas.

Zaragoza
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Cuarte de Huerva ha vivido dos episodios críticos en los últimos tres años; dos tormentas que afectaron gravemente a viviendas, negocios particulares e infraestructuras y que a punto estuvieron de provocar una desgracia mayor.

El Ayuntamiento lleva desde entonces estudiando qué hacer para minimizar los daños, un objetivo compartido con el Gobierno de Aragón, la Confederación Hidrográfica del Ebro y localidades vecinas como María de Huerva o Cadrete.

Su alcaldesa, Elena Lacalle, cuenta cómo ha sido este último año y avanza grandes anuncios que permitirán poner negro sobre blanco todo lo que se va a hacer en los próximos años para garantizar la seguridad de los vecinos.

Se cumple un año de la gran tormenta que desbordó Cuarte. ¿Cómo recuerda de aquel 28 de septiembre?

Con horror, aunque, por desgracia, tenemos experiencia en estos eventos catastróficos.

Lo primero que hicimos fue proteger a la población, y en el momento en que llegó mínimamente la calma nos centramos en recuperar el municipio: trabajar en achiques, retiradas de lodo, limpieza y reparación de las calles…

Solo en el último año hemos gestionado más de cinco millones y medio de euros en contratos de emergencia.

Da la sensación de que ese día podría haber pasado cualquier cosa...

Sí, y esa sensación de incertidumbre, de estar vendidos a que pase cualquier otro evento meteorológico de este calibre la seguimos teniendo. Tanto en 2023 como en 2025 tuvimos muchísima suerte.

Y es verdad que en el segundo episodio nos encontrábamos ya más protegidos porque teníamos elaborado un plan de protección civil y sabíamos perfectamente cómo actuar.

En el de 2023 di muchas gracias a Dios de que no hubiera habido ninguna catástrofe personal. Podría haber ocurrido perfectamente.

¿Fue entonces peor la tormenta de 2023?

Según las zonas, porque no afectó exactamente a las mismas. Va en función de a quién preguntes.

En infraestructuras municipales afectó más la de 2025. De hecho, en alguna de las reuniones con la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) se llegó a hablar de focos de T-500. Es decir, de episodios que suceden una vez cada 500 años, mientras que la de 2023 fueron de T-100.

Con la primera tormenta ya se pusieron a trabajar. ¿Qué hicieron en esos primeros compases?

Intentamos estudiar qué había sucedido. Realizamos un estudio de inundabilidad y, posteriormente, se encargó otro con posibles medidas a adoptar para disminuir los efectos.

Son medidas que hoy en día están encima de la mesa de todas las administraciones. Hemos ido manteniendo reuniones y estamos llegando ya casi a término.

Pero no solo hicimos ese estudio. También empezamos con ejecuciones sobre el terreno.

Comenzamos con el proyecto del parque fluvial con el objetivo de que consiguiera albergar más agua en vez de que fuera más disfrutable y enfocado solo a la renaturalización.

Hicimos también el jardín del monasterio para canalizar todo el agua del cauce del barranco que no está cartografiado hacia el río.

Y por otra parte, levantamos motas para evitar que el agua, cuando el río la alberga, se nos desborde en algunas zonas del municipio.

Hicimos todo aquello que estaba en nuestra mano; todo aquello que está dentro de nuestro término municipal y para lo que tenemos capacidad y competencias.

También adquirimos barreras móviles antiinundación. Ahora, en cuanto hay una alerta las distribuimos entre la población en zonas donde sabemos que podemos dirigir el agua para que no afecte a los vecinos.

E igualmente, hemos abierto aliviaderos en distintas zonas para dirigir y encauzar el agua y que vaya directamente al río.

Lo que no hemos podido hacer es aquello que no está en nuestra mano, que está fuera de nuestro municipio, de cara a parar, retener o laminar el agua procedente del barranco y todo lo que arrastra.

Esos estudios señalaban a unos culpables muy concretos…

Yo no hablaría tanto de culpables. Hay que tener en cuenta que estamos refiriéndonos a un evento que se repite únicamente una vez cada 500 años.

Lo que sí sabemos gracias a esos estudios es que tenemos un problema tanto de seguridad vial, porque está claro que la N-330 se inunda, como de seguridad vecinal.

Cuarte jamás podría parar por sí solo todo el agua que se acumula en los barrancos y llega hasta nuestro municipio. De hecho, el episodio de 2025 también saltó a Cadrete y María de Huerva.

Tras aquello conseguimos poner en marcha reuniones entre todas las administraciones afectadas. De hecho, el próximo día 1 hay otra agendada que esperamos que se pueda llevar a cabo.

En ellas sigue actuando como coordinador principal el Gobierno de Aragón, al que yo agradezco enormemente lo que está haciendo. También tengo mucho que agradecer a la Confederación Hidrográfica del Ebro por su predisposición.

En esta próxima reunión ya se van a decidir exactamente cuáles van a ser las medidas a tomar. Nos consta que se está hablando de los diques que se estudiaron desde el principio y, cómo no, de actuaciones sobre el río Huerva.

Por tanto, estamos en un buen momento. Llegamos a este aniversario sabiendo que en los próximos días está esa reunión pendiente y que posteriormente nos convocarán a los alcaldes afectados para comunicarnos definitivamente las medidas.

Ojalá hubiera pasado unos días antes para que hubiéramos llegado a la celebración de este aniversario con las medidas ya definidas y habiendo podido contarlas a la población, que es lo que están esperando todos como locos.

En principio, entonces, esperan buenas noticias con los diques…

No tengo ninguna duda. Dentro del planning que teníamos -que va retrasado, como siempre nos pasa a las administraciones-, estoy segura de que en los próximos días vamos a poder contar a todos cuáles van a ser esas medidas a ejecutar.

¿Dónde irían esos diques? ¿Qué se conseguiría?

Los diques irán en los barrancos de la zona de La Muela, que son los que nos lanzan todo ese agua de forma violenta a los tres municipios. Lo que harían sería retener y laminar el agua para que vaya cayendo de forma más pausada y nos afecte de otra manera.

¿Y eso quién lo paga?

Eso es lo que se comunicará en el momento en que se produzcan estas dos reuniones.

Esta semana han vuelto las lluvias. ¿Cómo viven los vecinos de Cuarte estos episodios? ¿Hay temor cuando se decreta alerta naranja?

Por supuesto. Y además yo creo que hay que empatizar. Si nos ponemos en el pellejo de cualquiera de las personas que tuvieron esos daños tan terribles, lo primero que sientes es miedo.

Y tener miedo estando en tu propia casa, en tu hogar, donde vives habitualmente, es terrible. Miedo a que no vuelva a ocurrir lo mismo. Porque nunca se sabe. Al final, estamos aquí pendientes de que la supercélula que venga decida descargar una cantidad determinada de agua en un punto concreto.

Hay que entender ese nerviosismo y esas ganas de saber qué es lo que va a ocurrir. Por eso, estas reuniones de las que hablaba son tan importantes, pero también lo es que realmente se ejecuten esas soluciones.

Es importantísimo poder comunicárselo a los vecinos, pero sé que esto va a continuar siendo una carrera de fondo, y no voy a dormir tranquila hasta que se ejecuten y podamos hacer que los vecinos no sientan ese pánico.

En su día hablaron incluso de modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para que no se construya donde no se tiene que construir. ¿Hay avances?

Primero tenemos que saber las medidas que se toman para concretar, con los estudios hidrológicos, cómo van a afectar a nuestro municipio. A raíz de eso, y con los técnicos, tendremos que valorar cuáles deben ser nuestras recomendaciones.

Ahora bien, hay una cosa que tenemos que tener clara, y es que Cuarte está en zona inundable.

Puede ocurrir que ahora protejamos mucho la zona de los barrancos de La Muela, donde han ocurrido, desgraciadamente, estos dos eventos en los dos últimos años, pero que posteriormente tengamos una catástrofe por la zona trasera, que nos viene del barranco de La Muerte.

Yo siempre lo digo, me gustaría conocer al romano al que se le ocurrió comenzar la vida en este municipio, que luego se extendió pegadito a la ribera del Huerva.

El susto les puede llegar entonces por varios frentes…

Por supuesto. Es que insisto: Cuarte está en zona inundable. Siempre vamos a estar pensando en todas esas medidas que tenemos que desarrollar para proteger el municipio.

De hecho, estamos pendientes de aprobar las bases de una subvención que ya se previó desde el año pasado en el presupuesto de más de 100.000 euros.

Se centrará en la adquisición o la implementación de medidas de prevención. Estas bases se van a hacer con vistas a quedarse en distintas convocatorias.

Esta primera va a ser para todos los perjudicados por las tormentas de 2023 y de 2025 con un límite de 1.500 euros y abonando hasta un 80% de la medida que hayan tomado. Hablamos de válvulas antirretorno, barreras móviles para evitar que el agua entre a sus casas, barreras estancas definitivas, pequeños muretes...

La intención de este equipo de gobierno es que en estas bases sigan manteniendo esta partida presupuestaria en convocatorias posteriores año tras año para que todas aquellas personas que saben que tienen sus viviendas, sus industrias o sus bienes en zonas inundables, aunque no hayan tenido daños en estos dos últimos eventos, puedan protegerse de cara al futuro.

No tenemos una bola de cristal para saber por dónde nos va a venir. Así que, por lo menos, queremos que la gente sienta esa seguridad de estar protegida pase lo que pase.