Flor Bellido en la puerta de su negocio
Flor (70), esteticista en un barrio de Zaragoza: "Me encanta mi trabajo, llevo 46 años y tengo tres generaciones de clientas"
Tras casi cinco décadas, Flor reconoce estar "un poco cansada" y que "si puedo ahora, voy a traspasar el local".
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Flor Bellido es esteticista y lleva casi media vida dedicada a su negocio. Su historia comenzó cuando tenía 24 años y casi por casualidad.
Un día mientras le estaban depilando, pensó, "esto también lo puedo hacer yo". Aquella ocurrencia ha terminado convirtiéndose en su profesión a la que le ha dedicado 46 años de su vida.
Tras esta idea, Flor decidió formarse en estética y comenzó sus primeros pasos en un piso en la calle Dos de Mayo, en el barrio de San José. Poco a poco fue creando su propia clientela por la zona y eso le llevó a querer ampliar su negocio.
"En ese piso estuve unos 15 años, luego quise ascender y entonces consideré que quería hacer un complemento más", declara Flor.
Ese complemento más le llevó a abandonar ese primer piso y montar otro negocio en la calle Castelar, también en el barrio de San José.
"Ahí en Castelar puse peluquería además del gabinete estético" y, añade Flor, "estuve cinco años y además, lo monté con una socia, pero no salió bien la cosa y lo cerré".
Tras esto, no le quedó otra que volver al piso en el que había comenzado. Sin embargo, aquella vuelta atrás solo fue temporal.
Un local en la avenida San José con más de 25 años de historia
Poco después, Flor comenzó a buscar un establecimiento un poco más grande donde poder hacer realidad su idea de negocio. "Busqué un local grande en el que pudiera hacer todo", asegura la esteticista.
En el año 2000 y gracias a una clienta, encontró el espacio que convertiría en su establecimiento hasta día de hoy. "Desde ese día he tenido siempre a tres chicas, conmigo cuatro y aquí se hace de todo", reconoce Flor.
En este sentido, Bellido ha visto crecer su negocio pero también el barrio y con ello a sus clientas, "ahora mismo se acaba de ir una clienta, su tía vino con 17 años a mi gabinete, y ahora viene su hija, sus sobrinas", menciona la esteticista.
A esto Flor añade que "actualmente tengo tres generaciones de clientas, pero es normal, en 46 años que llevo te cunde mucho".
En este ámbito, la esteticista reconoce que su gabinete siempre ha sido mucho más que un lugar de trabajo. Entre tratamientos y conversaciones, sus clientas le han contado sus problemas, sus alegrías y buena parte de sus vidas.
Flor Bellido en su gabinete
"Soy como una psicóloga para ellas, muchas se tumban en la camilla y me cuentan sus cosas", cuenta Flor entre risas.
Una de las anécdotas que tiene marcada es la de una clienta que, al saber que tenía que hacerse una prueba médica y que su hermana no podía acompañarla, no dudó en ofrecerse a ir con ella.
En este sentido, Flor reconoce que "hay algunas que más que clientas son conocidas, sé que les pido cualquier favor y me lo hacen".
Una trayectoria que va llegando a su final
Ahora, a sus 70 años, reconoce que ya está "un poco cansada" y que "quiero tener vida propia, ir al gimnasio, disponer de mi tiempo libre".
Pese a ello, Flor asegura que, si volviese atrás, volvería a elegir esta profesión y todo lo que conlleva. "Ahora ya digo venga va quiero vivir un poco bien, pero a mí mi trabajo me ha encantado siempre".
Flor reitera y confiesa que "mi trabajo me encanta y la verdad es que lo voy a echar mucho de menos, pero creo que ya está bien".
A día de hoy, dice "estar hecha un lío" con el futuro del local. "Cada día tengo una versión" reconoce entre risas, aunque en el fondo confiesa que "si puedo, ahora lo voy a traspasar".
Flor se va despidiendo así de más de media vida entre depilaciones, tratamientos, masajes y confidencias.
Casi cinco décadas en las que su negocio se ha convertido en mucho más que un lugar de trabajo: ha sido testigo de historias, cambios y varias generaciones de clientas.