Un operario trabaja en un ascensor.

Un operario trabaja en un ascensor. E. E.

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Las empresas de ascensores, "hasta arriba" con la nueva normativa: "Podemos estar hasta tres años más así"

Las comunidades afrontan derramas de entre 3.000 y 10.000 euros. Son obligatorias y se centran en mejorar la seguridad de los elevadores.

Más información: La nueva normativa de ascensores deja ya derramas de hasta 20.000 euros: "Ahora es cuando empiezan a llegar más".

Zaragoza
Publicada

Las empresas de ascensores de Aragón andan ya "hasta arriba" de trabajo por la nueva normativa. Tanto que las hay incluso con lista de espera.

La Instrucción Técnica Complementaria (ITC), en vigor desde julio de 2024, obliga a adaptar progresivamente los elevadores por razones de seguridad. ¿Y en qué se traduce todo esto?

Para las comunidades de vecinos, en derramas extraordinarias. Bien sea para costear los cambios o para poner un ascensor completamente nuevo, prácticamente todas están teniendo que 'rascarse el bolsillo' para cumplir la normativa.

En el caso de las empresas, los encargos han supuesto un pico de trabajo como pocos. Esta situación podría durar hasta tres años más, circunstancia que está poniendo a prueba al sector, que está teniendo serias dificultades para encontrar personal.

Entre las principales novedades de la ITC destaca la precisión en parada. También obliga a incorporar sensores de cierre de puertas para evitar atrapamientos, sistemas de comunicación bidireccional para pedir ayuda desde dentro de la cabina y pesacargas que impidan el funcionamiento si se supera el límite autorizado.

Los ascensores más modernos no suelen necesitar inversiones de más de 3.000 euros. Sin embargo, los más antiguos requieren de intervenciones mucho más complejas y costosas.

Esto hace que haya comunidades que estén yendo más allá y opten, directamente, por renovaciones completas. Y es aquí donde se complica el asunto.

"Al principio parecía que se iba a acabar el mundo. Hay un volumen de trabajo muy elevado, pero el sector lo va absorbiendo", explica Daniel Bermejo, director de la sucursal de Schindler en Aragón.

Tanto el parque de ascensores de la Comunidad como el del conjunto de España estaba "bastante antiguo", de ahí que pocos edificios hayan pasado la criba sin someterse a 'retoques'.

A cada uno le toca conforme van llegando las inspecciones obligatorias, que suelen pasarse cada cuatro años.

"Es entonces cuando te dicen qué medidas tienes que implantar. En algunos casos hay un año para hacerlo, en otros cuatro... Lo más habitual es lo primero. Sobre todo en lo que respecta a la necesidad de poner 'teléfono' en los ascensores o lo que nosotros llamamos cortinas ópticas, que es lo que permite que no se cierre la puerta cuando pasas la mano", apunta Bermejo.

Que el ascensor pare a nivel "tiene algo más de miga". En los más antiguos suele conllevar una modernización, y es ahí cuando el presupuesto se dispara.

Tanto que hay comunidades que, en vez de quedarse con sus antiguos elevadores, están aprovechando para apostar por otros del siglo XXI.

Estos modelos suelen caracterizarse por unas cabinas más grandes, puertas automáticas que mejoran la accesibilidad e incluso conexión a la nube que permite hacer un mantenimiento preventivo.

"Los propios ascensores nos avisan cuando se han parado o cuando hay una avería", completa el director de la sucursal.

Los plazos

Las adaptaciones más sencillas se pueden acometer sin apenas espera, pero para cambiar los ascensores, los plazos se alargan.

Una vez metidos en harina, cambiar uno en un edificio de ocho alturas puede llevar de cinco a seis semanas.

La normativa también ha incrementado la exigencia en las tareas de mantenimiento, cometido que recae en estas mismas empresas. Y lo mismo ha sucedido con la burocracia, que ha ido a más.

La principal consecuencia es que compañías como Schindler han tenido que contratar más personal.

Lo que a priori sería una buena noticia viene con asterisco, ya que este sector, como muchos otros, está teniendo auténticas dificultades para encontrar mano de obra.

En este caso, lo que han hecho ha sido crear un campus para formar a futuros trabajadores.

Las derramas, al detalle

Las comunidades de vecinos han pasado del "susto" inicial a unas derramas que, en muchos casos, se han quedado en 3.000 o 4.000 euros.

Las peores se van hasta los 20.000 o 30.000, aunque esto, explica el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón, Antonio Calvo, solo ocurre en los bloques que superan los 35 o 40 años.

Él ha tenido casos de comunidades de los años 70 que tenían que desembolsar 10.000 euros y han optado por una renovación total con ascensor nuevo a cota cero.

Ahí, las derramas suelen irse hasta los 2.000 o 2.500 euros por vecino.

"Los hay que están condicionando el cambio a tener una subvención", apunta.

Más casos

Que los plazos dependan de cuándo le toca a cada uno la revisión hace que en los últimos meses se estén viendo más casos.

Y será así hasta 2028, cuando hayan pasado cuatro años de la entrada en vigor de la nueva ITC.

Los tiempos son exigentes, aunque en aquellas comunidades que se embarcan en una obra mayor se tiende a avisar a la DGA para solicitar una prórroga.

"Normalmente, si no estamos hablando de una cuestión grave de seguridad, suele haber comprensión. Pero si hay problemas te tienes que gastar 1.000 o 2.000 euros para hacer los arreglos provisionales y llegar al mínimo aunque sea para 'tirarlos a la basura", indica Calvo.

El principal hándicap es que, con el volumen de trabajo actual, quienes tomen ahora la decisión "igual hasta dentro de año y medio no ven el resultado".