Carlos Pérez Anadón, con Lambán y Serrat.
Lambán, el "gigante" que dejó "una huella imborrable" en Aragón: así lo recuerdan sus más íntimos amigos del PSOE
Su mano derecha en la DGA, su aprendiz y su sucesora en el Ayuntamiento de Ejea cuentan cómo han vivido este primer año sin él.
Más información: Page defiende a Lambán tras los ataques de Óscar López: "Es de las cosas más feas que he escuchado en mucho tiempo".
Javier Lambán fue jefe, maestro y compañero de viajes; un "gigante" que dejó una huella "imborrable" en Aragón y en la política nacional.
Lo dicen quienes mejor lo conocieron: sus más íntimos compañeros de partido.
Con ellos vivió momentos históricos para el PSOE, pero también para la historia de España, como las trágicas consecuencias de la covid-19 o los efectos de la invasión rusa de Ucrania.
La que fuera su mano derecha en el Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, se acuerda de él casi todos los días.
"Le sigo preguntando, solo que ahora no contesta. Sigo pensando en cómo afrontaría él todo esto, qué haría y qué nos aconsejaría hacer en este contexto. Se le echa mucho de menos", reconoce.
La exsenadora autonómica asegura que Lambán estaría viviendo "con angustia y dolor" todo lo que ha pasado en estos 12 meses.
"Me fastidiaría que su legado se barriera de un plumazo. Este ambiente de deterioro y polarización no trae nada bueno a la política y a la solución de los problemas. Y en esta vida en la que la inmediatez lo puede todo, puede pasar", expone.
Como jefe, Lambán destacaba por tener las cosas "muy claras". "Fue capaz de liderar un cuatripartito, cada uno de su padre y de su madre, sin conflictos. Tenía una gran habilidad para poner de su lado a todo el mundo, y muchas veces, sin darte cuenta. No paraba hasta que te convencía", recuerda.
Con él mantuvo "muchas discusiones". Unas veces le convencía, pero otras era ella la que terminaba convenciéndole.
Pero si algo destaca de él es que fue un hombre "tremendamente humilde" que "nunca te hacía sentir menos".
Su grado de autoexigencia también se trasladaba a su equipo, ya que él era "siempre el primero que empezaba y el último que se iba".
De viajes en Nueva York a momentos con Serrat
El también socialista Carlos Pérez Anadón y su familia compartieron con Lambán, su mujer y su hija un viaje a Nueva York durante el puente de la Constitución de 2005. Allí visitaron el Museo de Arte Moderno (MoMA) y se inmortalizaron junto a la Estatua de la Libertad.
Juntos tienen también fotos para el recuerdo de encuentros con Joan Manuel Serrat, admirado y citado hasta la saciedad por el exdirigente aragonés.
Su relación tuvo sus más y sus menos. Se llegaron a entender sin hablar, pero también vivieron momentos de distanciamiento a nivel orgánico y personal en la década de los noventa.
Se conocieron en torno a 1983 y sus primeros contactos estuvieron estrechamente vinculados al mundo de la cultura. Concretamente, a través de la Institución Fernando el Católico.
Entonces eran "unos críos" y juntos pensaron en hacer un PSOE "diferente" que incorporara a gente del territorio e hiciera una apuesta decidida por la cultura.
Pérez Anadón describe a Lambán como un tipo "muy trabajador", "cabezón" y "muy incisivo".
Y eso que él fue uno de los compañeros que, estando en la primera línea de la política, más discrepó con él.
Sus desencuentros se subsanaron con un reencuentro al entender que el partido "no podía seguir por según qué sitios".
Aunque en los últimos años fue miembro de su Gobierno como consejero de Hacienda, el exdiputado socialista recalca que su relación nunca estuvo marcada por la dependencia; que hubo oxígeno suficiente como para "poder respirar" y que cada uno pudiera decirle al otro lo que pensaba.
"He discutido mucho de política con él. En unos temas coincidíamos y en otros no, pero nos aceptábamos como éramos", recuerda.
"Una huella imborrable"
Teresa Ladrero lleva ahora las riendas del Ayuntamiento de la querida Ejea de los Caballeros de Lambán.
Pasados 12 meses, todavía se acuerda de la "cantidad de gente" que acudió a la localidad para darle su último adiós. Entre ellos, el presidente de Castilla-La Mancha, su amigo Emiliano García-Page.
La vicepresidenta de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) y líder del PSOE-Zaragoza atestigua que Lambán dejó una huella "imborrable" y que su papel fue "clave" para el desarrollo de la Comunidad.
Con él empezó a trabajar en 2007, "y así hasta que falleció". "Fue capaz de dar a Aragón una estabilidad incluso mayor que la actual. Su capacidad de trabajo, entendimiento y diálogo era ejemplarizante", afirma.
El problema, reconoce Ladrero, es que ese diálogo y consenso están ahora "en horas bajas" en la Comunidad, y que la 'fama' de Aragón como tierra de pactos está "prácticamente en las mínimas".
Lo suyo era "todo trabajo"; "no sabía separar lo personal de lo profesional". Con él se podía hablar "perfectamente de todo", ya fueran libros, series o películas: "Era un intelectual en toda regla; siempre tenía una anécdota o una comparación para todo".
"Trabajaba de lunes a domingo"
Para el diputado Darío Villagrasa, quien llegó a presentarse contra Pilar Alegría en los primeros compases de la carrera por el liderazgo del PSOE-Aragón para defender la "voz propia" que representaba Javier Lambán, acordarse de él es "inevitable".
Pero no solo en la esfera profesional, también en la personal. "Al final, ha sido una persona con la que he compartido mi vida durante muchísimos años. Nos recomendábamos libros, veíamos series y películas y las comentábamos... Era, ante todo, un amigo al que echo muchísimo de menos", reconoce.
Más que jefe, "Javier fue maestro". "Los primeros pasos en política los di de su mano. Fue él quien dio una oportunidad a un jovencito de la provincia de Zaragoza con 21 años. También me dio la oportunidad de ser secretario de Organización. He tenido la gran suerte de caminar al lado de un gigante", agrega.
El que fuera presidente de Aragón entre 2015 y 2023 se convirtió para él en una persona de la que pudo aprender "muchísimo".
El Lambán más íntimo era "muy divertido". Tenía un humor "muy particular" y llamaba la atención por su curiosidad "insaciable"; por tener "siempre ganas de seguir aprendiendo".
Devoraba los libros y tenía "siempre ganas de comentar", faceta de la que él mismo dejaba constancia a través de sus redes sociales.
Villagrasa guarda con especial cariño los libros que intercambiaban.
También se queda con la importancia que daba Lambán al futuro. Concretamente, a "qué íbamos a dejar a las generaciones" venideras y el país que le iba a quedar a sus nietas.
"Era un hombre comprometidísimo con la política y los valores socialdemócratas, y no tenía horario fijo. Trabajaba de lunes a domingo mañana tarde y noche. Se pudo ver especialmente bien en su segunda legislatura, que fue durísima", apunta.
El diputado confía en que la perspectiva del tiempo ponga "muchas en su sitio": "Yo le voy a seguir recordando y queriendo toda mi vida".