Varias jóvenes, con un refresco, en el paseo de la Independencia de Zaragoza.
Aragón se achicharra: julio termina como uno de los más cálidos de la historia tras uno de los peores junios desde 1990
La Comunidad vive uno de sus veranos más asfixiantes y la falta de lluvia ya obliga a pensar en restricciones en varios puntos del territorio.
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El verano de 2026 va camino de ser de récord. Julio podría terminar siendo el peor desde que hay registros en Aragón tras un junio abrasador que cerró como el segundo más cálido desde la década de los 90.
Zaragoza, Huesca y Teruel han entrado de lleno en la cuarta ola de calor sin apenas tregua respecto a las tres anteriores. Las máximas podrían volver a llegar este jueves a los 42 grados, con alerta naranja y mínimas de más de 20 que auguran noches tropicales al menos hasta el próximo martes, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Municipios como Quinto han vuelto a colarse en el ránking nacional tras superar los 41 grados, una marca que también batió La Almunia de Doña Godina.
A nivel nacional, con los datos ya observados y los previstos para estas últimas 48 horas del mes, julio empataría como el más cálido desde que hay registros con julio de 2022, aunque no se descarta un sorpasso de 'foto finish'.
Y en Aragón va a pasar tres cuartas partes de lo mismo, según afirma el delegado territorial de la Aemet, Arcadio Blasco.
La confirmación oficial llegará a principios de agosto, aunque lo visto en las últimas semanas no deja lugar a dudas: pocos veranos han sido tan asfixiantes como este.
En junio, declarado como un mes "extremadamente cálido", se registraron anomalías de hasta 4,6 grados en puntos como Sos del Rey Católico.
La media fue 3,6 grados superior respecto a los valores que se consideran 'normales' en la serie que va de 1991 a 2020.
Zaragoza capital 'promedió' 26,8 grados cuando lo habitual son 23,3. Y en Huesca y Teruel, las diferencias fueron aún mayores.
La capital altoaragonesa superó en 4 grados su marca hasta llegar a los 25,2 y Teruel, en 3,7 (23,3).
En julio, todo apunta a que las cifras serán peores. En lo poco que queda de mes no va a haber respiro. Tampoco en los primeros días de un agosto que amenaza con volver a hacer las noches insoportables.
A este ritmo, Zaragoza batirá con facilidad su récord de noches tropicales: las 52 de 2022. Ya este pasado 2025 estuvo a punto de hacerlo con 49.
El problema es que lo que en julio fue tropical en agosto podría ser ecuatorial, con madrugadas tórridas a más de 25 grados.
Es el conocido como periodo de canícula; las semanas en las que es más probable que haga calor en toda la Península, que van hasta mitad de agosto.
"Aún nos queda medio mes en el que es más probable que haga calor que frío. Llevamos cinco o seis veranos insoportables; cinco o seis años con temperaturas muy elevadas en general", confirma, con los datos en la mano, el delegado de la Aemet.
Restricciones al baño
Aunque visto lo sucedido en los últimos años muchos temían otro verano tórrido, pocos esperaban que se fuese a llegar a este punto.
Y lo más probable es que esta sea la tónica de los próximos ejercicios.
En estos últimos meses, al calor se está uniendo la falta de precipitaciones. En Zaragoza capital apenas ha llovido cuatro días desde mayo, Huesca no llega ni a eso y en Teruel han contabilizado menos de 10.
Las cantidades recogidas son especialmente alarmantes. Entre las tres estaciones de referencia de la Comunidad no llegan a los 50 litros por metro cuadrado, una marca escasísima que ya está empezando a tener consecuencias.
La falta prolongada de lluvias y la escasez de agua de ríos y barrancos ha llevado al Ayuntamiento de Boltaña a restringir el baño en las pozas de Ascaso y las de San Martín.
El escaso caudal hace que estos espacios naturales sean ahora "especialmente frágiles y vulnerables".
Por ello, desde el Consistorio se ha pedido a vecinos y visitantes que, en la medida de lo posible, eviten acudir a ríos y barrancos para bañarse o refrescarse.
"Nuestros ríos necesitan un respiro. Ahora, la mejor manera de disfrutarlos es protegerlos", dice en un comunicado publicado en redes sociales.
En las últimas horas, el Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe ha pedido también a la población que extreme la responsabilidad en el consumo de agua ante la progresiva disminución de los caudales procedentes de fuentes y acuíferos. "La situación comienza a complicarse. Los servicios técnicos llevan varios días advirtiendo de la disminución de los abastecimientos debido a la falta de lluvia y las altas temperaturas en las entradas de los depósitos", explicaba el alcalde, Enrique Pueyo.
Concretamente, en Arro, el Consistorio ha publicado un primer bando alertando de que el consumo diario ha llegado a superar las aportaciones al depósito. "El caudal de la fuente de la captación ha disminuido notablemente: entra menos agua de la que se está consumiendo. Por la noche el nivel consigue recuperarse, pero por la mañana desciende de nuevo y vuelven a saltar las alarmas", alertaba el regidor.
Si la situación continúa se valorará la aplicación de restricciones para garantizar el abastecimiento. Y lo que pase en estos primeros compases de agosto será "fundamental".