El entorno de Orés, una semana después del incendio.

El entorno de Orés, una semana después del incendio. E. E.

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La zona cero del mayor incendio de este verano en Aragón, una semana después: "Las primeras horas han sido muy duras"

Los alcaldes de Uncastillo, Luesia y Orés cuentan cómo ha sido la vuelta a casa tras días amenazados por el segundo peor incendio en la historia de Aragón.

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Zaragoza
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El incendio de Orés, el peor de este verano en Aragón y el segundo más grave en la historia de la Comunidad, ha dejado un paisaje "devastador".

El negro y el gris se han convertido en predominantes en las cerca de 16.000 hectáreas calcinadas. Hay daños en piscinas municipales, repetidores y fincas agrícolas, pero la lucha ahora es otra: volver a la normalidad.

Una semana después del incendio, los pueblos más afectados hacen todo lo posible por recuperar su antigua imagen.

Los mil vecinos desalojados han podido volver ya a sus casas, pero, según los alcaldes, "queda mucho trabajo por hacer".

Ese esperado regreso ha dejado imágenes para el recuerdo.

Uno de los momentos más emotivos ha sido la vuelta a casa de los ancianos desalojados de Uncastillo, recibidos entre aplausos y una gran pancarta de bienvenida por las trabajadoras de la residencia de mayores.

Las trabajadoras de la residencia, con la pancarta de bienvenida.

Las trabajadoras de la residencia, con la pancarta de bienvenida. E. E.

En esta localidad de alrededor de 600 habitantes todo vuelve a estar "en marcha". "Hemos empezado las actividades de verano y este viernes reabrimos las piscinas, aunque hay una parte que ha quedado muy afectada", reconoce su alcaldesa, Teresa Pueyo.

El objetivo es que los niños tengan donde pasar su tiempo libre. "Ya hemos limpiado una parte y, poco a poco, vamos teniendo todo en orden y al día", añade.

Las primeras horas han sido "muy duras". Ha tocado acostumbrarse al 'nuevo paisaje', pero el casco urbano está "intacto" y sus vecinos se consideran "unos afortunados".

"Los técnicos han sido unos artistas. Consiguieron que el fuego no se metiera en el pueblo y esto ha permitido, incluso, que hayan empezado a venir ya quienes tienen aquí su segunda residencia", cuenta Pueyo.

Todo vuelve a estar abierto tras aquellos días críticos. Tanto el restaurante como los bares, la ludoteca, la guardería y el albergue han vuelto a levantar la persiana, recuperando "el ambiente de siempre" que se vio truncado por las llamas.

De hecho, para este sábado han organizado una fiesta por la noche con la que, entre otras cosas, celebrarán que todos están bien.

Daños en uno de los puentes medievales de Uncastillo.

Daños en uno de los puentes medievales de Uncastillo. E. E.

Esto, en todo caso, no quiere decir que no haya desperfectos que reparar. A los de las piscinas se unen los registrados en máquinas de bombeo y repetidores, provocados por los cortes de luz y el calor de las llamas. También se han visto afectados dos puentes medievales de la localidad, dañados por el paso de la maquinaria pesada que trabajó en la extinción del incendio.

"Ahora lo que necesitamos es estar positivos y que funcionen nuestras casas rurales y restaurantes", explica la alcaldesa.

Importantes pérdidas en el campo

En Orés, la localidad donde comenzó el incendio, provocado por la chispa de maquinaria agrícola, esperaban este jueves a los últimos usuarios de la residencia.

Los primeros regresaron ya el miércoles, y con los últimos ha regresado ya una cierta calma.

El municipio espera ahora a los propietarios de las segundas residencias para vivir como siempre lo que queda de verano.

Al estar orientado al este, el monte ha quedado sin quemar, y los daños se limitan a un par de corrales y una caseta que ya tenía achaques y que "se ha terminado de arreglar".

Donde sí hay importantes pérdidas es en las fincas. "Es una zona con mucho almendro y se ha quemado todo", lamenta su alcalde, Francisco Auría.

Daños en el entorno de Orés.

Daños en el entorno de Orés. E. E.

Luesia también tiene a todos los vecinos desalojados -incluidas las personas mayores-, de vuelta en el municipio, aunque todavía hay rebrotes en el perímetro del incendio.

Esto hace necesaria la presencia de un par de retenes del Gobierno de Aragón para controlar que los focos no vuelvan a avivarse.

"Estamos tratando de volver a la normalidad. Las llamas se quedaron muy cerca, pero, por suerte, no hemos tenido afecciones importantes en el casco urbano ni problemas con el agua de boca. Dentro de lo que cabe, ha sido un retorno bastante normalizado", cuenta su máximo representante, Jaime Lacosta.

La gente tenía ya muchas ganas. Aunque han estado en todo momento "bien atendidos", no estar en casa pesaba.

El mejor reflejo de lo sucedido es la A-1204, principal vía de acceso a la localidad. "Desde un poco más arriba de Farasdués hasta casi tres o cuatro kilómetros de Luesia, el paisaje es completamente devastador. Ha quedado totalmente calcinado. Era una zona de mucha vegetación, con mucha encina y árbol de ribera", afirma el alcalde.