El consejero de Medio Ambiente, Luis Biendicho, en su despacho.
Luis Biendicho, consejero de Medio Ambiente: "En cuanto pasen los incendios nos pondremos a cambiar la norma"
"El sector agrario nunca es enemigo en la prevención de incendios, es fundamental para una buena gestión forestal".
"La declaración de una alerta siempre obedece a criterios técnicos y reglados, Ni es una decisión política ni debe utilizarse políticamente".
"Tenemos que pasar de una política ambiental ideologizada a una gestión real".
Más información: Aragón vuelve a activar la alerta Rojo Plus por el riesgo de incendios: esta vez solo afectará a seis comarcas de Huesca.
Luis Biendicho (Zaragoza, 1965) se ha estrenado como consejero de Medio Ambiente y Turismo de Aragón por Vox con un verano especialmente complicado por los incendios. En apenas un mes han ardido 8.500 hectáreas y la sensación es que julio y agosto no van a dar tregua.
Por eso, en su primera entrevista con un medio de comunicación, reconoce que la Comunidad necesita "un cambio de políticas" que apueste por la limpieza y el clareo de las masas forestales, más pastoreo, un mejor mantenimiento de las pistas y la creación de anillos perimetrales de seguridad en torno a núcleos urbanos y granjas.
El consejero promete un diálogo constante con agricultores y ganaderos y avanza que buscará fórmulas que permitan integrarlos en los trabajos y las labores de prevención y ayuden a encuadrarlos en la "primera y rápida respuesta" que se necesita en caso de conato de incendio.
Su prioridad será "tratar de reconducir a nuestra realidad la política ambiental", con menos burocracia y un mayor acercamiento al territorio.
El inicio del verano no ha podido ser más complicado. ¿Se puede decir objetivamente que ha empezado mal? ¿Tantos incendios son solo achacables al calor o han podido influir otros factores?
Antes que nada, me gustaría expresar mis condolencias por los fallecidos en el trágico incendio de Los Gallardos en Almería. Es una situación trágica que pone de manifiesto la dificultad de todos estos fenómenos asociados a los incendios forestales.
En cuanto a los de Aragón, la causa no es única. Venimos de un invierno muy húmedo y, en contraposición, hemos tenido un mes de julio muy seco, con una elevación muy rápida de las temperaturas y una muy escasa humedad ambiental. De hecho, las únicas tormentas que ha habido han sido tormentas secas.
Todo esto hace que los campos, los montes y los bosques tengan mucho combustible vegetal. Y a esto hay que añadir los episodios de viento fuerte, muy frecuentes en Aragón por la situación geográfica de la depresión del Ebro.
Esto genera una situación de riesgo de incendio muy elevada.
Estos difíciles días han puesto a prueba la realidad y han demostrado que el operativo de extinción de incendios del Gobierno de Aragón está funcionando bien en este periodo de máxima activación.
Y no solo el Infoar, sino el conjunto de la acción de Gobierno. Me refiero a los servicios sociales, los sanitarios, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las administraciones, tanto el Estado como las entidades locales. Ha habido un nivel de coordinación institucional absoluto.
La lucha contra el fuego es una tarea común que nos compete a todas las administraciones y a todos los ciudadanos. Al final, la gestión forestal no empieza cuando aparece el humo, sino con una buena gestión forestal a lo largo de todo el año.
Es decir, no solo en el periodo de máxima activación y en respuesta a los incendios, sino con todo el trabajo previo que hay que hacer durante los meses de otoño, invierno y primavera.
Dicho esto, necesitamos un cambio de políticas. Necesitamos limpieza y clareo de masas forestales y de los montes, más pastoreo, mantenimiento de las pistas, gestionar bien los aprovechamientos forestales, crear anillos perimetrales de seguridad en torno a núcleos urbanos y granjas... Necesitamos, en suma, más presencia en el territorio y mucha concienciación.
Tenemos que hacer un gran trabajo de pedagogía social, de ser conscientes de lo que esto supone.
El director del servicio provincial avanzaba que están pensando en actualizar y mejorar la normativa para hacerla más clara y estable e introducir nuevas medidas. ¿En qué están pensando exactamente?
Queremos revisarla, necesitamos adaptarla mejor a la realidad. Hay que hacerla más flexible para afrontar situaciones concretas y esto supone hacerla más sencilla en su configuración; que tenga un fundamento esencialmente técnico y que verdaderamente sea clara en sus contenidos.
La intención es que garantice, por una parte, la seguridad jurídica de a quién va dirigida y por otra, la seguridad material.
Solo una normativa clara, sencilla y eficaz sirve en un Estado de derecho. Esto nos sirve para garantizar la libertad, y garantizar la libertad permite garantizar la prosperidad.
El objetivo no es prohibir, sino actuar mejor, con proporcionalidad, con claridad y, sobre todo, con sentido común, dando respuesta con la suficiente flexibilidad y claridad para las distintas situaciones y necesidades.
"Necesitamos unos protocolos de actuación que sean realistas, medios adecuados, formación y coordinación y encuadramiento de agricultores y ganaderos en el operativo cuando sea necesario"
¿En qué falla la actual?
Las quejas que hemos tenido vienen fundamentalmente del sector agrario. Creo que a los agricultores hay que escucharles. Nuestro sector primario lleva muchos años gravemente castigado y está sujeto, además, a un proceso muy duro de transformación.
Hay que enfocarlo desde esta perspectiva. El sector agrario nunca es enemigo en la prevención de incendios, al revés. Nuestros agricultores y ganaderos, que son los principales actores del medio rural, son la parte fundamental que nos puede ayudar a hacer una buena gestión forestal y, por tanto, la parte fundamental en la solución del problema vinculado a la conservación del monte y del campo y a los incendios forestales.
Ellos desarrollan una función esencial, no solo en el momento en el que declaramos la situación de emergencia y hay que atacar el incendio, sino también y fundamentalmente en la parte más amable y olvidada de la gestión.
Esto, al final, no es sino mantener la vida natural y la vida en el medio rural. Por eso, nosotros lo que planteamos, y es lo que se ha visto ahora en la nueva alerta rojo plus, es un diálogo constante con nuestros agricultores y ganaderos y nuestras comunidades y municipios rurales.
Queremos avanzar entre todos y encontrar fórmulas que nos permitan integrarlos en los trabajos y las labores de prevención y que ayuden a encuadrarlos en esa primera y rápida respuesta necesaria cuando aparece un conato de incendio.
Y para eso, necesitamos unos protocolos de actuación que sean realistas, medios adecuados, formación y coordinación y encuadramiento en el operativo cuando sea necesario. En eso creo que estamos todos de acuerdo.
¿Se marca algún plazo para tener lista la nueva norma?
La realidad más inmediata pasa por la necesidad de extinguir los incendios que, por desgracia, llevan produciéndose desde hace tres semanas.
En cuanto cese la situación de máxima activación nos pondremos a trabajar en ello para llegar a una solución concordada.
Nombraba los cambios en el nivel rojo plus. Esta semana hemos visto una aplicación por comarcas. ¿Serán los únicos o podría haber más?
La medida ha sido bien recibida. También es verdad que la anterior vez que se activó, las circunstancias eran muy diferentes. El incendio de La Litera fue muy rápido, con tres núcleos que hubo que evacuar.
Lo fundamental ante una situación de emergencia por incendios es proteger la seguridad de las personas, las viviendas y las infraestructuras. Ahí tuvimos que dar una solución muy rápida, fue un incendio muy grave y nos preocupó muchísimo.
"Lo importante es reforzar la prevención durante todo el año, la mejor protección del monte es su buena gestión y no solo su defensa"
No estamos ni a mitad de julio y ya llevamos dos olas de calor y 8.500 hectáreas arrasadas. ¿Hay que acostumbrarse a este nuevo nivel de alerta?
Vamos a bajar un poco el balón al suelo. La declaración de una alerta o su intensidad, así como las medidas a las que da lugar, siempre responde a criterios técnicos y reglados que ya vienen los planes de protección civil y emergencias.
Estamos ante un ámbito regulado que no es arbitrario, ni es una decisión política ni debe utilizarse políticamente. Los planes de protección civil están para eso, para estar preparados para episodios complicados, pero sin caer en el alarmismo.
Hay épocas que son más o menos complejas, pero esto no nos tiene que asustar, esta es la realidad humana en general. El nuestro es un mundo que tiene muy pocas certezas y eso lo que nos exige es tener principios, tener sistemas y aplicarlos con prudencia, trabajo y, sobre todo, con muchísimo sentido común.
En materia forestal, lo importante es reforzar la capacidad de prevención durante todo el año, y ahí insisto en esta idea que para mí es capital y radical desde el punto de vista de la gestión del Departamento: la mejor protección del monte es su buena gestión y no solo su defensa.
¿Significa eso también plantillas más amplias?
Vamos a ver las capacidades presupuestarias que disponemos y la situación de los recursos humanos.
"El eclipse va a exigir un gran esfuerzo de planificación, previsión y coordinación"
En agosto, el gran reto llegará con el eclipse. ¿Temen días complicados? ¿Qué refuerzos habrá por parte del Gobierno de Aragón?
Vamos a verlo en positivo. El eclipse es, ante todo, una gran oportunidad para nuestra región. Es un evento que sirve para situar a Aragón en el mapa nacional e internacional y que puede tener un impacto muy positivo para la difusión turística de la oferta de nuestra Comunidad.
Pero como comentas, un evento de estas características nos exige un gran esfuerzo de planificación y previsión. Va a exigir trabajo y mucha coordinación. A partir de ahí, hay una previsión de afluencia y veremos cómo se va desarrollando.
Su departamento abarca Medio Ambiente y Turismo, ¿qué prioridades se marca para los próximos cuatro años?
La prioridad principal es tratar de reconducir a nuestra realidad la política ambiental, siempre dentro del marco que proporcionan las competencias regionales, de eso también tenemos que ser muy conscientes.
Tenemos que pasar de una política ambiental de despacho y muy ideologizada a una que conlleve una gestión real, mucho más real, del territorio; que sirva a nuestras comunidades rurales y sus gentes.
Queremos menos burocracia ambiental y un poco más de gestión real del territorio. Y en materia turística, queremos reforzar un turismo de calidad no masificado, que esté desestacionalizado y ponga en valor lo que Aragón es: la nieve, la montaña, nuestra gastronomía, la caza, la pesca, nuestros pueblos, nuestras fiestas, nuestras tradiciones... Es lo que configura nuestra identidad.
Esto es lo que somos y lo que ponemos en valor y ofrecemos al mundo. Vamos a potenciar todo este turismo de calidad sobre la consideración de que nuestro mercado es fundamentalmente de interior y europeo, y ahí es donde vamos a seguir potenciando los recursos y la oferta turística.