Estado del embalse de Mediano, en la provincia de Huesca EFE
La cuenca del Ebro estrena el verano con los embalses al 84% y aleja cualquier fantasma de la sequía
Pese a la situación preocupante de principios de año, las tormentas de invierno y el deshielo mantienen los embalses a un notable 83%.
Más información: Aragón desactiva la 'bomba' del deshielo: la CHE descarta ya grandes avenidas pese al subidón de las temperaturas
La cuenca del Ebro encara el inicio del verano con una situación hídrica marcada por el contraste: tras un invierno especialmente lluvioso que permitió recuperar niveles en muchos embalses, la llegada de una primavera inusualmente cálida ha acelerado el deshielo y aumentado la evaporación, reconfigurando el equilibrio de reservas.
Este escenario sitúa a los pantanos en un punto clave de cara a la campaña estival, con la gestión del agua como factor determinante ante la previsible presión agrícola y el aumento de la demanda.
Según el último parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), los embalses abren el verano a casi el 84% de su capacidad, con más de 6.500 hectómetros cúbicos de agua almacenada.
Esta se trata de una cifra muy próxima a las del año pasado, en la que se rozó el 90% en estas fechas, una barrera que apenas se había superado en dos ocasiones en diez años. Además, son casi 1.000 hectómetros cúbicos por encima de un año medio.
De hecho, en 2023, Aragón sufrió la sequía más dura de los últimos 30 años, dañando al 85% de la cuenca y con una duración de más de dos años. El propio embalse de Mequinenza, de casi 1.400 hectómetros cúbicos y que hoy está al 90%, registró mínimos históricos los últimos meses de 2022 y en el 2023.
Tres años después, los indicadores de sequía y escasez de mayo marcan normalidad en toda la cuenca. Solamente la unidad territorial del Ésera está en prealerta por escasez, pero en un estadio cercano a la normalidad. Una situación que desde la CHA definen como lógica, una vez ha empezado la campaña de riego, y por la falta de lluvia y las elevadas temperaturas.
Estas buenas reservas en los embalses han permitido iniciar la campaña de riego con normalidad en todos los sistemas de la cuenca. Algo que parecía complicado cuando, al arrancar 2026, los pantanos estaban a un preocupante 57,4% y con varias zonas en emergencia por sequía.
Una de las regiones con más regantes es el Alto Aragón. En esta zona, los embalses se encuentran al 86% de su capacidad, con el embalse de El Grado al 96%, con 385 hectómetros cúbicos. Otro pantano clave en esta zona, como Mediano, se encuentra a casi el 80%, y La Sotonera supera el 87%.
En la cuenca del río Aragón, entre Navarra y Aragón, con el embalse de Yesa como referente, éste registra unas reservas de 363 hectómetros cúbicos, encontrándose al 81% de llenado, cuando hace seis meses estaba al 29%.
Además, durante los últimos meses tampoco ha habido que lamentar excesivas preocupaciones por el deshielo. La estimación de reserva de nieve llegó al máximo en febrero, con más de 2.000 hectómetros cúbicos, de los cuales más de 1.000 se ubicaban en el Pirineo aragonés. Unas cifras que doblaban las de un año medio.
Ahora, la nieve ya se ha fundido, y ha servido principalmente para rellenar los acuíferos, mientras que otra parte ha llegado a los ríos y embalses, sin causar daños.