Los dos montañeros españoles que han devuelto la cruz de Mäel a la cima del Aneto.

Los dos montañeros españoles que han devuelto la cruz de Mäel a la cima del Aneto. @roman76jose Redes Sociales Huesca

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Batalla de cruces en el Aneto: dos españoles vuelven a colocar el histórico símbolo en la cima tras ser vandalizado de nuevo

Los montañeros han subido la cruz a lo más alto de la montaña, días después de que se retirara de nuevo.

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Zaragoza
Publicada

En el Pirineo aragonés se libra una auténtica batalla. En cuestión de semanas la cima del Aneto se ha convertido en un escenario bélico que ha acabado por unir a dos pueblos, el español y el francés, con un mismo objetivo: preservar la cruz que corona la cima de la montaña desde 1951.

El conflicto se inició el pasado mes de abril, cuando la cruz fue vandalizada. Los hechos, que todavía están siendo investigados por la Guardia Civil, apuntan a que alguien cortó la estructura de aluminio con "una radial y la despeñó montaña abajo".

Ante este lamentable hecho, un joven francés protagonizó una escena casi sacada de película. A sus 18 años y con una cruz de 50 kilos hecha por el mismo, Maël Leagadec consiguió escalar el pico más alto de España para devolver a la cima este símbolo histórico a finales de marzo.

Pero, de un día para otro, la nueva cruz volvió a ser vandalizada. El pasado 22 de mayo el objeto apareció tirado en un terraplén, tras haber sido arrancado nuevamente de la cima.

"Una vez más, la cruz de Aneto ha sido vandalizada. La falta de respeto de unos pocos ha mancillado un símbolo que representa mucho más que un simple trozo de madera plantado en la cima de una montaña", lamentaba en sus redes sociales el propio Maël.

A lo que añadía que, este tipo de actos, demuestran que, "entre cientos de personas respetuosas, un solo individuo puede ser suficiente para destruir, provocar y herir a toda una comunidad ligada a las montañas y sus valores".

"Me niego a rendirme"

"Pero me niego a rendirme. Las montañas nos enseñan precisamente lo contrario: a levantarnos, seguir adelante y mantenernos firmes a pesar de las tormentas. Así que, en lugar de lamentarnos, actuemos. Demostremos que el respeto siempre será más fuerte que la estupidez", animó el joven francés en el mismo comunicado de sus redes sociales.

Y dicho y hecho, en menos de 24 horas de expresar su opinión, otros dos montañeros -en esta ocasión españoles- han vuelto a la cima para levantar una vez más este histórico símbolo del Aneto.

"Nuestra libertad termina donde empieza la de los demás, e invade los derechos de todos cuando cruzas esa línea. La cruz del Aneto está en este pico desde 1951 y la Virgen del Pilar desde 1956, esto es mucho antes de haber nacido la mayoría de los que ayer pudimos hacer cumbre. Respeto y libertad", declaraba José Roman, uno de los dos montañeros que llevaron a cabo este bonito gesto durante el fin de semana.

Una hazaña que no ha dudado en agradecerles el propio Maël, quien respondió en la publicación de Instagram de los montañeros en la que se observaban diferentes imágenes de la colocación de la cruz. "El mundo te lo agradece y todos te apoyaremos. Muchísimas gracias por tu gesto, te debo mucho", le trasladaba el joven.

Montañeros de ambas nacionalidades se han sumado a las muestras de agradecimiento en la misma publicación: "Muchísimas gracias hermanos, viva la unidad entre españoles y franceses", comentaban decenas de personas este domingo, tanto en un idioma como en el otro.

La historia de la cruz

Se debe uno remontar hasta 1951, año en el que por primera vez se colocó una cruz en la cima del Aneto. Miembros del Centro Excursionista de Catalunya (CEC) decidieron conmemorar el 75 aniversario de su entidad con este gesto. Una iniciativa que tuvo respuesta tan solo un año después, cuando en 1956 un grupo de montañeros de Barbastro colocó una imagen de la Virgen del Pilar en la misma cumbre.

Más de medio siglo después, este símbolo ya se había convertido en numerosas ocasiones en el protagonista de un conflicto entre comunidades vecinas, Aragón y Cataluña, por una cuestión de pertenencia. Una carrera que parece más antigua incluso que la de la llegada a la luna del hombre.

Prueba de esta guerrilla anterior es que estas desapariciones no han sido las primeras, la estructura ya había sido vandalizada antes.

En el 2018 la cruz apareció con pintadas independentistas. El acto vandálico más reciente sucedió hace ya más de un mes, cuando oculto bajo la nieve apareció el símbolo de casi 100 kilos de peso cortado.

Maël, joven francés que ha devuelto la cruz al Aneto, durante el ascenso a la cima.

Maël, joven francés que ha devuelto la cruz al Aneto, durante el ascenso a la cima. E.E

Y es, en este momento, donde entra en escena el joven francés de 18 años. Maël, cargando a su espalda el peso de la cruz que él mismo hizo a mano, subió acompañado de su amigo Julien.

Cuenta a este diario que fueron "casi quince horas de recorrido" y que, además, "era la primera vez que escalaba esta montaña". Y es que no hace mucho que el joven practica este deporte. "Realmente empecé a aficionarme al montañismo en octubre del año pasado", afirma.

Tan solo siete meses después, no solo ha logrado subir a lo más alto de la península, sino que se ha convertido en el escalador más popular del momento.

"Restaurar lo antiguo"

Para Maël, natural de Montauban, en el sur de Francia, aquella expedición tenía un significado que iba "mucho más allá del deporte". El joven decidió fabricar con sus propias manos una nueva cruz para sustituir la que había sido vandalizada hacía unas semanas. "Dibujé una flor de loto yo mismo como símbolo de lealtad y realeza, para reforzar que más allá de todo lo religioso, esta estructura significa la propia montaña en sí", explica.

"Quería preservar el patrimonio y restaurar lo antiguo", resume en pocas palabras.

La excursión fue "realmente difícil" para el joven. "Sobre todo por el peso", detalla. Dice, además, que la dificultad técnica del recorrido, el desnivel y las condiciones meteorológicas convirtieron el reto en una auténtica "prueba".

"No logro entender el acto que cometieron quienes la vandalizaron. No puedo describir lo que sentí cuando vi la cruz destruida", lamenta.

Asegura que, para muchos montañeros, este símbolo va más allá de lo religioso. "Forma parte del paisaje emocional del Aneto. Es más que creencias personales, conecta generaciones de alpinistas que durante décadas han subido hasta la cima".

"Representa la montaña", insiste.

El debate tras esta hazaña, sin embargo, no tardó en aparecer. La reinstalación de la cruz ha generado críticas entre quienes consideran que los espacios naturales deben mantenerse libres de símbolos religiosos o ideológicos.

Maël subiendo a la cima del Aneto.

Maël subiendo a la cima del Aneto. E.E

"En redes sociales y foros de montaña surgieron algunos que criticaron la presencia de estos elementos en entornos naturales", confirma Leagadec. Aunque asegura que, pese a esas opiniones, él "nunca" actuó "por razones políticas o religiosas" y añade que "también han sido muchísimos los comentarios positivos y de compañeros montañeros que, incluso, estaban emocionados de que la cruz volviera a estar en la cima del Aneto".

Su intención, explica, era lanzar un mensaje de sobre "la importancia de conservar el patrimonio común que comparten franceses y españoles en los Pirineos". Una cordillera que, dice, históricamente ha funcionado "más como puente que como frontera".

Es en este punto cuando reflexiona sobre "las disputas históricas entre países o regiones". "Pese a nuestras diferencias, siempre que he coincidido en la montaña con españoles han sido realmente amables y acogedores", cuenta.

Es por esto que dice que "la montaña elimina todas las diferencias nacionales" y solo hay espacio para "el buen entendimiento".