Silvia fue asesinada por su expareja el pasado día 21 en Las Fuentes (Zaragoza).

Silvia fue asesinada por su expareja el pasado día 21 en Las Fuentes (Zaragoza). E. E.

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Aragón afinará los protocolos tras el asesinato de Silvia: coto a las amenazas suicidas para proteger a las posibles víctimas

Se creará un cuestionario común para las personas que atiendan estas llamadas. El objetivo: saber si el agresor tiene armas o puede dañar a terceros.

Más información: Peluquera y madre: así era Silvia, la mujer asesinada en Zaragoza a manos de su expareja en plena calle.

Zaragoza
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El asesinato machista de Silvia, la peluquera que murió tiroteada este 21 de marzo en Zaragoza a manos de su expareja, tendrá consecuencias. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el 112 y la Delegación del Gobierno afinarán los protocolos para que, en caso de que el agresor avise de sus intenciones, se pueda proteger al máximo a sus potenciales víctimas.

El asesino, Javier Alonso Subsierra, alertó a su familia y dijo que iba a acabar "con todo" poco antes de quitarle la vida a su exnovia y suicidarse. Fue su propia madre la que llamó al 112 para avisar de sus intenciones, pero en vez de ir a Las Fuentes, donde Silvia regentaba su peluquería, se dirigió rumbo a Las Delicias, donde él tenía un centro de realidad virtual.

Hasta allí se desplazaron también policías nacionales y bomberos de Zaragoza, pero al llegar al local no encontraron a nadie. Asensio volvió a contactar con su madre para calmarla y decirle que no iba a hacer nada, pero la noticia, que sacudió Zaragoza, llegó poco después.

Entonces no se interpretó que con ese "voy a acabar con todo" el asesino se refería también a Silvia, una terrible enseñanza que dejará huella en los protocolos de la Comunidad.

El delegado del Gobierno, Fernando Beltrán, confirmaba en una entrevista en Radio Zaragoza que ya se está trabajando para reforzar la coordinación de cara a tipo de episodios, en los que anticiparse o ganar unos minutos puede ser decisivo. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, la idea es crear un grupo de trabajo y establecer unas pautas comunes para todas las personas que se encargan de atender este tipo de llamadas de emergencia.

La del asesino de Silvia se interpretó inicialmente como una amenaza de suicidio, pero las consecuencias fueron mucho más allá, de ahí que se quiera tener una precisión quirúrgica a la hora de tratar este tipo de casos.

La decisión se tomó en la comisión de seguimiento de la semana pasada. Este tipo de reuniones se convocan tras cada asesinato machista y esta vez, desgraciadamente, había un doble motivo: el asesinato de María Paloma en Barbastro, que inicialmente apuntaba un posible suicidio, y el de Silvia.

Para abordar esta revisión del protocolo se creará un grupo de trabajo con Policía, Bomberos, responsables del teléfono de Emergencias y representantes del resto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. El objetivo es crear un cuestionario común que detalle cómo proceder con las máximas garantías y reducir el margen a la improvisación.

Al detalle

En él se incidirá en dos aspectos. El primero, en si el agresor tiene armas en casa o puede tener acceso a ellas. Esto es fundamental no solo para conocer el alcance del daño que puede hacerse él o a su entorno sino el 'escenario' que se van a encontrar los agentes cuando den con el 'interlocutor'.

También se intentará averiguar si, además de hacerse daño a sí mismo, puede hacérselo a alguien más, ya sea una expareja, un antiguo amigo o un excompañero de trabajo.

Cada crimen tiene una casuística. Normalmente son personas del entorno las que suelen llamar después de recibir un mensaje o una llamada fatal.

No obstante, estos pasos también se seguirán en caso de que sea el agresor quien se ponga en contacto con el 112, la Policía, la Guardia Civil o los Bomberos.

Según explican desde Delegación, este 'chequeo' se hará con independencia de que la potencial víctima esté en el sistema Viogén o existan denuncias previas.

El fin es garantizar una atención más ágil y eficaz, proteger a los agentes, a la persona que ha comunicado su intención de quitarse la vida y a sus seres queridos, aunque estas no serán las dos únicas mejoras que se introduzcan.

El resto de medidas, aún por definir, se irán cerrando en el grupo de trabajo. Por el momento no hay fecha de implantación, aunque dada la gravedad de estos crímenes, se intentará que el protocolo mejorado esté cuanto antes.