La Torre, vista desde el parque del Agua de Zaragoza. E. E.
El mirador de la Torre del Agua de Zaragoza será un espacio top para eventos: podrá acoger actos de más de 100 personas
El icono de la Expo 2008 tendrá hasta cuatro plantas para eventos. Las obras tendrán que estar acabadas para el 15 de enero de 2027.
Más información: El nuevo mirador 360º de la Torre del Agua está más cerca: arrancan las obras con una grúa gigante en su azotea.
La Torre del Agua de Zaragoza podrá celebrar eventos de más de 100 personas en su nuevo mirador de 360 grados. Será un espacio único a 75 metros de altura que permitirá redefinir el uso de este icono arquitectónico de la Expo 2008.
Pese a estar cerrado, el edificio ha acogido importantes presentaciones en estos últimos 18 años. La del Golf 7 de Volkswagen es, quizás, la más recordada, pero también se ha utilizado para presentar la inversión milmillonaria de Amazon en Aragón o hacer actos vinculados a la Agenda 2030.
Lo que hasta ahora ha sido puntual se convertirá, en 2027, en lo habitual. La aspiración es que la Torre sea el nuevo espacio de moda en Zaragoza y más allá.
Las obras que se están haciendo permitirán que la azotea, ahora abierta, se convierta en una planta más. Podrá tener una ocupación máxima de 206 personas y contará con cubierta, climatización, baños y conexión eléctrica, elementos que multiplicarán su potencial.
Zaragozanos y turistas podrán subir a ver las vistas a unas determinadas horas del día, pero la idea con la que se trabaja es que para comer y cenar, el mirador quede ligado al restaurante de la planta 23, lo que permitirá dar comidas y cenas hasta a 225 personas e incluso tomar café.
El proyecto ha ido transformándose desde su planteamiento inicial. En un principio se habló de colocar una 'barrera' de cristal que parara el viento e hiciera de quitamiedos, pero la idea ha evolucionado hasta lo que es hoy.
Esta no será, en todo caso, la única zona para eventos de la Torre, que renacerá como Faro de la Logística.
En total habrá cuatro plantas que podrán acoger actos de mayor o menor tamaño, cada una, además, con una funcionalidad muy diferente.
En la planta baja se van a desmontar las antiguas salas y se generarán otras más grandes para reuniones, eventos y formaciones. Además, se han ampliado los baños en previsión de que esta zona sea utilizada por un mayor número de personas y se ha modificado la entrada trasera.
Los cambios llegarán, también, a la planta 7, donde descansa el Splash, la gigantesca gota de agua diseñada por Pere Gifre. El espacio quedará más abierto y tendrá más iluminación exterior.
Asimismo, está previsto actuar en los descansillos que van de esa planta 7 a la 23, haciendo un total de 7 plantas intermedias que sumarán unos 2.500 metros cuadrados al conjunto.
El reto no es menor, ya que, con contadas excepciones, el edificio ha estado 18 años parado.
Para recuperarlo se está teniendo que hacer una actuación profunda.
En la reconversión de la Torre trabajan actualmente unas 35 personas aunque en dos o tres meses, cuando se llegue al pico, serán 70.
Desde Expo Zaragoza Empresarial se están volcando para que todo esté listo de cara al 15 de enero de 2027, fecha de fin de obra, aunque la licitación que pondrá 'nombre y apellidos' a la empresa que gestionará este nuevo emblema de Zaragoza se lanzará antes de terminar los trabajos.
La intención es que haya un único operador y que en breve se relance también el concurso de la iluminación exterior, que aportará al proyecto una personalidad única.
En estos momentos se está actuando en prácticamente todas las plantas, tanto en la cubierta como en la planta 23, la planta baja, el sótano y la planta 7.
Alfonso Pérez Cebrián, en la azotea de la Torre del Agua. E. E.
Alfonso Pérez Cebrián, responsable del Departamento Técnico de Expo Zaragoza Empresarial, admite que trabajar en un edificio ya construido es siempre más difícil que hacerlo en uno de nueva planta.
Y más con la altura de la Torre, que hace que transportar los materiales sea todo un desafío y que haya que actuar con suma prudencia.
El mejor ejemplo de la magnitud de la obra es la gigantesca grúa que se ha tenido que instalar en la parte alta de la Torre, capaz de elevar cargas de hasta 1.400 kilos.
A todos estos 'hándicaps' hay que añadir que los planos que se tienen no siempre coinciden al 100% con la realidad, circunstancia que ha deparado alguna que otra 'sorpresa' a los responsables de esta 'reforma' XXL.
En estos momentos, lo que se está haciendo en el grueso de la torre es desmontar aquellos elementos que hay que retirar para colocar las nuevas instalaciones.
El viento de estos últimos días -mucho más violento a 75 metros de altura- ha hecho que no se pueda estar en la cubierta, pero las tareas avanzan en plazo. "Estamos contentos", afirma Pérez Cebrián.