Iván Espinosa de los Monteros, en el hotel Hiberus de Zaragoza por la presentación de Atenea.

Iván Espinosa de los Monteros, en el hotel Hiberus de Zaragoza por la presentación de Atenea. E. E.

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Espinosa de los Monteros: "Vox saldrá perjudicado en las elecciones si obstaculiza la formación de gobiernos"

"La cúpula de Vox está enrocada y tiene una actitud respecto al líder que era impensable hace unos años cuando lo fundamos".

"Ya se ha decidido que se va a pactar con el PP en el orden en el que se convocaron las elecciones. Primero va Extremadura, después irá Aragón y luego, Castilla y León".

Más información: Azcón quiere acelerar las negociaciones con Vox antes de la precampaña en Andalucía: "Lo lógico es no agotar el plazo".

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Iván Espinosa de los Monteros (Madrid, 1971) cree que Vox necesita "tener una estrategia clara y cumplirla" para seguir creciendo y no convertirse en otro Podemos o Ciudadanos. Durante años ha sido "muy variable" y eso ha terminado "penalizando al partido" en las elecciones de Castilla y León.

Reconoce que con las cuentas de Vox hay "mucha preocupación interna" y, también, mucho miedo a hablar. Con García-Gallardo expedientado, avisa a la cúpula de su partido de que si están pensando en hacérselo a él "tendrá que estar muy bien justificado", ya que en este tiempo ni ha atacado a nadie ni ha mentido.

Espinosa de los Monteros se declara 'PSOEfóbico' y teme que el centroderecha se equivoque otra vez, cometa errores como los de 2023 y Sánchez pueda volver a formar Gobierno. Por eso impulsa Atenea, una plataforma con la que busca aportar soluciones para el largo plazo desde la sociedad civil.

Ha pasado mes y medio del 8-F y PP y Vox siguen sin entenderse en Aragón. Tampoco hay Gobierno en Extremadura. ¿Es normal este bloqueo?

Yo espero que acaben entendiéndose. Sé que se ha estado diciendo durante meses que no se va a alcanzar un pacto, que pactar con el otro partido es traicionar sus principios y que los que lo proponen están traicionando al conjunto de los ciudadanos, pero la realidad es que van a pactar.

Ya se ha decidido que se va a hacer en el orden en el que se convocaron las elecciones. Primero va Extremadura, después irá Aragón, después Castilla y León y después Andalucía, si es necesario.

Abascal confirmaba tras las elecciones en Castilla y León que Vox entrará en los gobiernos. ¿Tocaba ya mojarse?

La estrategia ha sido muy variable. Al principio se decidió no entrar en los primeros gobiernos de Andalucía y la Comunidad de Madrid. Luego se decidió entrar, a los meses se optó por salir y luego se dijo que no se iba a volver entrar.

Ahora se ha decidido que sí se entra…. Lo que es deseable, sobre todo de cara a las elecciones generales del año que viene, es que se vaya mostrando un camino fiable, que sepamos lo que va a pasar.

Es decir, que podamos descontar que va a haber un apoyo extra fuera del Gobierno o que se va a formar el Gobierno conjuntamente; que sepamos a qué atenernos los votantes. Para eso, estas elecciones autonómicas son un buen preámbulo.

Si Vox es capaz de entrar en los gobiernos y hacer las cosas bien, será un buen preámbulo de lo que puede ser el año que viene con el Gobierno central.

¿Y si no se da ese preámbulo? ¿Podría salir perjudicado?

Saldrá perjudicado si obstaculiza la formación de gobiernos. Es lo que creo que ha pasado con los resultados de las elecciones de Castilla y León, que no han sido los esperados, porque estaban viendo las dificultades de formar gobierno en los anteriores comicios en Extremadura y en Aragón.

Quedarse fuera o entrar en los gobiernos no penaliza, lo que favorece es tener una estrategia clara y cumplirla.

Entonces, se puede uno quedar fuera para no quemarse, eso no creo que penalice, o se puede meter en el gobierno para demostrar que tiene muy buenos cuadros y que sabe gobernar y cambiar las cosas, y eso favorece. Lo que quizá penalice sea el cambio constante de criterio.

La semana ha empezado fuerte: elecciones en Andalucía el 17 de mayo. ¿Cómo ve a Juanma Moreno de candidato?

Es un candidato de continuidad respecto a lo que ha habido en Andalucía en los últimos 40 años. No ha sido un candidato rupturista ni ha sorprendido con unas reformas estructurales muy potentes, y eso hay gente a la que le parece suficientemente bien.

A mí, al haber contribuido desde Vox a un cambio de Gobierno después de más de 40 años de socialismo me hubiera gustado ver un proyecto más ambicioso en las últimas dos legislaturas que no se ha producido.

¿Cómo se presentan las andaluzas para Vox?

Vox va a crecer sin ninguna duda. La cuestión es que se han vuelto a crear unas expectativas que no van a ser fáciles de cumplir. Ojalá se cumplan.

En el ámbito de Vox ya se está hablando de superar al PSOE. Yo espero que el Partido Socialista obtenga el peor resultado posible, porque creo que se lo merece. Y espero que Vox supere al PSOE.

No sé si eso sucederá. Una vez más, el juego de expectativas va a ser clave. Vox va a crecer, porque tuvo un mal resultado hace cuatro años, y por lo tanto la base de la que se parte es absolutamente decisiva para pronosticar el crecimiento o decrecimiento en las siguientes. Estará en algún punto entre el 16%-18% y el 20%, previsiblemente, pero las cosas cambian muy deprisa.

Espinosa de los Monteros, en el hotel Hiberus, con el puente del Tercer Milenio de Zaragoza de fondo.

Espinosa de los Monteros, en el hotel Hiberus, con el puente del Tercer Milenio de Zaragoza de fondo. E. E.

En los últimos días ha dado varias entrevistas y analizando las redes sociales se ven bastantes comentarios de examigos y compañeros llamándole de todo. ¿Duelen?

Lo que no creo que haya visto nunca es un tuit mío, un mensaje o una entrevista donde yo insulte a nadie. Yo ni insulto ni ataco fácilmente a nadie.

Sí tengo dos objetivos que ataco desde el punto de vista político, nunca personal, que son la izquierda y el separatismo. Me parece que son dos grandes males que azotan a España.

Y todo lo que no esté en la izquierda o en el separatismo puede ser materia de debate, como es natural.

Yo estoy proponiendo unos debates dentro del partido que creo que son necesarios para mejorar nuestro rendimiento, sobre todo de cara a las generales del año que viene.

Hablo de cambios ideológicos y de cambiar la forma en la que nos relacionamos entre nosotros. Y uno de los motivos es justamente ese. No puede ser que Vox se dedique a atacar, a insultar a gente que ha colaborado con el partido y que utilice medios y recursos propios para perseguirles una vez que han salido, lo hayan hecho como lo hayan hecho, porque algunos han salido bien, otros mal, unos voluntariamente, otros involuntariamente...

Se les ataca a todos y eso no es bueno para nadie, porque además no genera la actitud necesaria para luego atraer el talento que va a ser necesario para gobernar en comunidades y en España.

En Aragón, la 'voz propia' de Lambán le hizo enemistarse con Pedro Sánchez. ¿No se puede ser un verso suelto dentro de un partido?

Ser un verso suelto nunca es fácil, pero es que aquí no hay un verso suelto, aquí hay miles de personas que están diciendo que no se puede seguir por el camino de amenazar, amedrentar, insultar y atacar a todo y a todos.

Se ataca y se insulta a los miembros del partido, a medios de comunicación que no publican exactamente lo que el partido desea, a la Iglesia, al Rey, a la Policía cuando conviene… No tiene ningún sentido.

Perseguir el voto del desencantado y del cabreado yo lo entiendo y tiene su motivación, pero luego hay que ser propositivo. No se puede estar solo en el enfado, el insulto y el ataque. Hay que ser también propositivo, constructivo y, como digo, ampliar la base y ser capaz de atraer talento, que falta hace si vas a gobernar.

En los últimos días se viene hablando mucho también de las cuentas de Vox. Usted mismo ha pedido revisarlas euro por euro. ¿No están claras? ¿Podría haber financiación ilegal o algún tipo de enriquecimiento personal?

Pues efectivamente no está claro, las noticias que leemos son preocupantes. Cuando yo contribuí a los estatutos de fundación de Vox, una de las cosas que sugerí, que se aceptaron y que está todavía en los estatutos es que el partido se tiene que auditar.

Es el único partido de España que se audita, más allá de lo que diga el Tribunal de Cuentas. Y por tanto, sabemos que hay una trazabilidad de lo que pasa dentro del partido, pero claro, lo que pasa fuera... El entramado que estamos leyendo en estos días en prensa, que se ha ido creando y su utilización no entra dentro de lo que se audita.

Pasa lo mismo con el Tribunal de Cuentas. Si el partido dice que ha desviado 3 millones de euros a una entidad ajena y uno mira la transferencia verá que es así, pero lo que no se sabe es qué ha pasado con ese dinero.

Por lo tanto, claro que hay mucha preocupación interna, y lo que pasa es que hay también mucho miedo a hablar por los ataques, los insultos, las amenazas, el estar vigilando constantemente qué tuitea cada uno, qué ha dicho internamente, con quién se ha sentado... Y luego está este tema de las grabaciones, que es una cosa terrible.

Todo ello es contrario a lo que veníamos a hacer. Veníamos a hacer un partido limpio, nuevo y distinto que fuera absolutamente en contraste con la vieja política, pero lamentablemente todo esto se ha olvidado ya.

Ahí nace Atenea. ¿Es el germen de un nuevo partido político?

Atenea no es un partido, es un centro de pensamiento que viene a proponer ideas que yo creo que son buenas para España.

Son ideas creadas y desarrolladas por expertos independientes que no pertenecen a ningún partido y que están pensadas para el largo plazo. El problema de la política -y a veces también del periodismo-, es que estamos o estáis todos muy preocupados por lo del día a día, la noticia de esta mañana, la última detención, la última acusación... Pero es que hay muchos problemas que son estructurales y que afectan a largo plazo a España.

Entre ellos, la creación de infraestructuras, la adaptación tecnológica, los cambios que tienen que ver con la robótica, lo que va a venir para nuestra industria, para nuestros servicios... Hay cosas que son a muy largo plazo como la educación o la política exterior que son importantes y no se dirimen en un tuit o un intercambio rápido.

Requieren de un poco más de profundidad de pensamiento, cosa que en política y en el periodismo no se dan con facilidad. Por eso, desde la sociedad civil, desde Atenea, queremos hacer ese esfuerzo de ir proponiendo ideas que son buenas para España y creadas y pensadas a largo plazo.

¿Está recibiendo más apoyos en privado que en público? ¿Hay miedo a ser visto en un acto con Iván Espinosa de los Monteros?

No, los únicos que tienen miedo, como es natural, son aquellos a los que se amenaza desde dentro del partido. Cuando uno viene a una ciudad y se manda un mensaje a todos los miembros del partido para que no vengan...

¿Eso ha ocurrido en su presentación de Zaragoza?

Con total seguridad, sí, claro. Pero vamos, la gente normal no tiene ningún miedo de nada, como es natural, porque estamos haciendo un ejercicio propositivo y yo creo que muy favorable para el conjunto de los españoles.

Vox ha abierto expediente a García-Gallardo y le ha enseñado la puerta. ¿Teme ser el siguiente?

No, yo lo que veo es que dicen cosas como que me fui, que volví, que me fui... Yo fui de los fundadores del partido, tengo el número más bajo después de Santiago Abascal y nunca me he ido. He sido secretario general, he estado dos años trabajando voluntariamente sin cobrar y a tiempo completo...

Después de dos años vi que no podía sostenerme porque uno tiene unas limitaciones, pedí un crédito y volví a mi trabajo y seguí siempre colaborando con el partido y siempre he estado.

Si me van a abrir un expediente tendrá que estar muy justificado porque yo, como digo, no he insultado a nadie, no he atacado a nadie, no he mentido nunca y expresar que hay mejores maneras de que el partido crezca y que hay una necesidad de hacer las cosas un poco mejor no puede ser nunca motivo de sanción. Creo, pero bueno, todo se verá.

Ciudadanos y Podemos también consiguieron grandes resultados en las elecciones autonómicas y generales. ¿Puede Vox desinflarse como Rivera e Iglesias?

Bueno, yo deseo que no pase eso. Lo que sucede es que deseo que no pase y, simultáneamente, deseo que sigamos defendiendo las ideas correctas y que empecemos a tratar bien a la gente. Porque en las organizaciones humanas, que pueden ser partidos, empresas o equipos deportivos, hay que tratar a la gente de tal manera que desee venir, que se la traiga, que se le ayude a crecer, que se le fomente, que se le dé su espacio, que se le dé su responsabilidad, que no se le trate como a un niño pequeño, que no se le amedrente, que no se le castigue… Porque si no, no va a ser fácil atraer talento.

Traer gente que sobraba del PP, que es lo que está conformando los cuadros más elevados de Vox, al final es una solución salarial para algunos, y está muy bien, pero eso no es lo que necesita España. España necesita un partido con gente muy competente, que provenga también de la sociedad civil, que no sean solo exmiembros del PP y que tengan cosas que aportar a la política.

¿Hay partido más allá de Santiago Abascal?

El partido son miles de afiliados, decenas de miles de simpatizantes, millones de votantes… Y luego sí, hay una cúpula que está ahí enrocada y que tiene una actitud respecto al líder que era impensable hace unos años cuando lo fundamos, pero eso es lo que se ha ido fomentando y lo que conviene revisar.

El 'no' a la guerra parece estar beneficiando al PSOE y a Pedro Sánchez. ¿Teme verle cuatro años más como presidente?

Claro que lo temo, todo lo que tenga que ver con el PSOE lo temo mucho. Tengo ‘PSOEfobia’, mucho temor de que sigan haciendo daño a España, de que sean capaces de dar la vuelta a las encuestas como en 2023…

También de que el centroderecha se equivoque otra vez, cometa errores como los de 2023 y Sánchez pueda volver a formar gobierno. Tengo auténtico temor a que pueda continuar o que pueda perder el Gobierno, se forme uno nuevo, sea inestable y Pedro Sánchez se quede de jefe de oposición quemando las calles y animando las revueltas y vuelva dentro de poco tiempo si el Gobierno no tiene mucho éxito.

Por eso, estoy intentando contribuir, y cada uno creo que debería hacerlo desde su puesto, a proponer las mejores ideas y a intentar -lejos de combatir los insultos y los ataques con más insultos y ataques-, elevar un poco el discurso y centrarnos en el mundo de las ideas y en cómo nos tratamos unos a otros, que es fundamental en cualquier organización.