Eva Martín durante su presentación en 2015.
La antigua tradición que los jóvenes aragoneses mantienen viva en sus pueblos: "Representas tus raíces"
En algunos municipios, la tradición data de siglos pasados o la han recuperado tras años de haberla dejado de lado.
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Cada vez son más los que piensan que tarde o temprano se irán perdiendo tradiciones a causa del poco interés que muestran los jóvenes para dar relevo generacional y no caigan en el olvido. Sin embargo, entre muchas que van y vienen en la memoria colectiva de los aragoneses, hay una que sigue viva gracias al interés y las ganas de aquellos a los que acusan de salir huyendo de la vida de pueblo.
Se trata de las conocidas como damas o damos, reinas o reyes de los pueblos. Para estos municipios significa la representación del sentimiento y arraigo por el pueblo. A pesar de que parezca algo anticuado, son muchos los pueblos que mantienen esta tradición.
Sin ir más lejos, en Huesca tienen a sus propias mairalesas, que data de una tradición del siglo XVIII, o en barrios de la capital aragonesa como Santa Isabel o San Juan de Mozarrifar también tienen sus reinas de las fiestas.
El pueblo zaragozano de Cosuenda es uno de los que mantienen la tradición aunque tuvieron un pequeño parón en el que parecía que se perdía a sus conocidas "reinas". Sin embargo, el fervor popular hizo que volvieran en 2022.
"Significa dar alegría al pueblo, ellas lo viven con orgullo", explica Luis Alberto Cebrián, alcalde del municipio. En el caso de este municipio tienen reinas por partida doble ya que hay años que hay reinas infantiles (8 años) y mayores (17).
Por parte de la corporación municipal, admite que intentan ayudarles en todo lo que pueden porque supone "mucho trabajo". Así, les dan una ayuda económica que pueda sufragar el gasto en vestidos o trajes que llevarán durante la semana de las fiestas.
El 23 de agosto está marcado en el calendario de Elsa Remacha y María Lorente, quienes comparten esta experiencia este año con mucha "emoción" e "ilusión" al ser familia. Estas primas admiten que hacerlo juntas lo hace "aún más especial".
En el caso de María le viene por tradición familiar ya que su abuela y sus primas mayores forman parte del legado de reinas de Cosuenda. No es la única ya que las dos hermanas de Elsa fueron de las primeras reinas infantiles tras la recuperación de esta tradición: "Al verlas a ellas me hace mucha más ilusión porque las fiestas son diferentes", señala.
Así, ambas mantienen un sentimiento arraigado hacia su municipio: "Para mí el pueblo es una parte muy importante de mi vida y es un orgullo poder representarlo", cuenta emocionada Elsa. De esta forma, compartirá su primer vals como reina de fiestas con su padre, quien le acompañará todo el camino.
Por su parte, María ya nota los nervios a un mes de que lleguen las fiestas enfrascada en todos los preparativos previos al día grande: "Han sido meses de muchas cosas con los vestidos, los trajes, la decoración, pero me ha encantado".
De esta forma, tiene claro cuál es el momento que espera con más ganas, además de su coronación: "Las charangas", dice sin duda. Aunque entre tanta actividad a la que tienen que asistir durante el día, como la misa, rondas joteras y disfrutar de la noche, tiene el deseo de "poder descansar un poco", cuenta divertida.
Las hermanas Cristina y Eva Martín cuando fueron damas de Villanueva de Gállego en 2013 y 2015.
Las dos primas de 17 años están a punto de continuar con la tradición. Quienes recuerdan con emoción sus días grandes son Cristina y Eva Martín. Estas dos hermanas fueron damas de Villanueva de Gállego hace 13 y 10 años respectivamente.
"El recuerdo que queda para siempre es la semana que pasas junto a las personas que te quieren. Un sentimiento de agradecimiento sobre todo a mis padres por hacerlo posible", explica con cariño Cristina. Unas palabras que reafirma su hermana, que le siguió el camino tres años después, tras años de fantasearlo: "Me ponía una banda hecha por mí, desde los ocho años yo ya era dama", relata divertida Eva.
Años después, tienen grabado en su cabeza momentos concretos de sus fiestas. En el caso de Cristina, uno de los recuerdos que tiene marcados es cuando recibió ramos de flores de sus seres queridos el día antes de su presentación. Por su parte, Eva, el momento de entrada a la misma lo atesora con cariño.
Así, tras ser damas, han seguido participando en las fiestas del pueblo siendo comisión de fiestas, que se encargan de montar y organizar estos días, además de ayudar a las damas: "Siempre nos va a tirar ayudar porque es por el pueblo. Entonces, es como un sentimiento que yo creo que sale solo si eres de aquí", señala Eva.
De esta forma, son partícipes de que se mantenga esta tradición a pesar de que "algunos piensen que es anticuada": "Es una buena representación del pueblo, de que sigue vivo y está unido", concluyen.