Cientos de estudiantes a las puertas de la facultad de Derecho, en Zaragoza. Zaragoza
Nervios y ganas minutos antes del examen de Formación Sanitaria Especializada: “Ha sido agotador, pero estoy lista”
Más de 1.100 estudiantes aragoneses se enfrentan este sábado, a las 16.00, a uno de los momentos más cruciales de sus carreras.
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Más de 1.100 estudiantes aragoneses se enfrentan este sábado, a las 16.00, a uno de los momentos más cruciales de sus carreras: el examen de Formación Sanitaria Especializada (FSE), que decidirá su futuro profesional en el ámbito sanitario. En toda España, más de 32.000 aspirantes competirán por una de las 11.943 plazas disponibles en especialidades tan codiciadas como Medicina (MIR), Enfermería (EIR), Farmacia (FIR), Psicología (PIR), Biología (BIR), Química (QUIR) y Física.
Este examen es uno de los más esperados y decisivos en el sector sanitario, con los nervios a flor de piel para muchos de los candidatos, que llevan meses de arduo trabajo y preparación. Por cuarto año consecutivo, bate récords con el mayor número de plazas ofertadas.
Una hora y media antes de comenzar el examen, cientos de estudiantes ya se han dejado ver por el campus universitario de San Francisco, en Zaragoza. Ejemplo de ello es Irina Ruiz, de 27 años, quien se presenta por primera vez al examen MIR.
Estudiantes de MIR esperando para entrar en la facultad de Educación, donde harán el examen en Zaragoza. Zaragoza
"En España hay más oportunidades"
A las puertas de la facultad de Educación, la joven cuenta que estudió Medicina en Francia, donde se graduó después de seis años de carrera. Sin embargo, tras evaluar su futuro profesional en el país vecino, Irina decidió dar un giro a su vida y regresar a España para presentarse a la prueba. "Decidí volver porque la especialidad en Francia es muchísimo más dura. Aquí en España hay más oportunidades, y la carga de trabajo es algo más llevadera. En Francia, trabajas literalmente el doble de horas. La presión es enorme y el proceso es mucho más complejo", dice.
Durante los siete meses de preparación para este examen, Irina ha seguido una rutina intensa y rigurosa. "Me apunté a una academia especializada en MIR, donde seguimos un calendario específico para estudiar. Mi jornada habitual consiste en estudiar unas nueve o diez horas al día, de lunes a sábado. A veces es agotador, pero me siento preparada", comenta, mientras reconoce que los nervios siempre están presentes a medida que el gran día se acerca.
"Claro que estoy nerviosa. Es normal, es un examen que te puede cambiar la vida. Pero también creo que los nervios me ayudan a mantenerme activa y enfocada", reflexiona.
A pesar de los meses de trabajo y los nervios, Irina sigue teniendo claro su objetivo: "Me gustaría poder hacer dermatología. Es mi primera opción y la que más me atrae. Aunque también me planteo otras especialidades”, confirma.
A pocos metros, en la facultad de Derecho, Loredana Todorán, de 23 años, se enfrenta por segunda vez al examen Eir para la especialidad de matrona. El año pasado no consiguió plaza, pero lejos de desanimarse, ha aprovechado la experiencia para prepararse con más determinación. "El año pasado fue un desafío. La primera vez no sabía bien cómo organizarme ni cómo afrontar la presión. Fue todo un aprendizaje, y aunque no obtuve plaza, no me rendí", cuenta la joven, que este año se muestra más optimista.
"Sé lo que me espera"
"Ahora tengo ventaja porque ya sé lo que me espera. El examen no me sorprende, y eso me da una gran tranquilidad. El primer año estaba perdida, ahora sé cómo estudiar de manera más eficiente, cómo organizarme mejor y cómo gestionar los nervios", explica Loredana, que comenzó a estudiar en marzo con la ayuda de una academia.
Loredana relata cómo ha sido su organización esta vez. "Este año, con los consejos y las pautas de la academia, he podido estructurar mejor mis horarios. Mi rutina ha sido bastante rigurosa: estudio entre ocho y diez horas al día. Los domingos trato de descansar un poco, pero la mayor parte de la semana estoy enfocada en el examen", señala.
A pocos minutos de entrar en la sala donde se examinará, insiste en que este año se siente siento más preparada. "Pero no voy a mentir, los nervios siempre están presentes", confiesa.
Loredana también tiene claro que, independientemente del resultado, se siente orgullosa del trabajo que ha hecho durante estos meses. "Si no saco plaza este año, seguiré intentándolo. Es una carrera larga, pero todo se consigue con trabajo y dedicación", concluye con optimismo.