El vermut ha vuelto para quedarse. Tras décadas de silencio, esta bebida vive un "auge espectacular" que está transformando las estanterías de las tiendas especializadas.
Para Jordi Gisbert, experto y vendedor, la elección está clara. "Decido apostar por ellos porque me parece un proyecto muy chulo y muy honesto", afirma al definir Vermutel Paraíso como "el mejor vermut que puedes probar ahora mismo".
Gisbert destaca que el consumo ha regresado con una fuerza inusitada. "Parece que estamos recuperando todos los años perdidos", comenta el vendedor, quien ha visto cómo su oferta de vermuts ha pasado de 5 a 15 referencias en apenas dos años.
Detrás de este éxito se encuentran Alba Ortuño (29 años) y Antonio Martínez (35 años), dos amigos y profesionales del sector que decidieron volcar su pasión en un producto único. "Queríamos hacer un vermut a nuestro estilo, que nos representara y tuviera alma; no queríamos sacar una referencia más", explica Antonio.
El proceso de creación no fue sencillo. Los socios dedicaron diez meses de 2025 exclusivamente a realizar pruebas de laboratorio y catas. "Fue la etapa más bonita: probar con un poquito más de jengibre, dejarlo más o menos tiempo... teníamos dudas de si aguantaría aromáticamente", recuerda Martínez.
La base del producto es una declaración de intenciones mediterránea. Utilizan uva Macabeo de viñedos en Bullas, situados a 850 metros de altitud para preservar la acidez. "Es lo más tardío que queda en el arco mediterráneo; hay un cambio brutal del día a la noche y la maduración va muy despacio", señala Alba Ortuño.
A esta base se le añade un toque de moscatel envejecido de la Marina Alta para vincularlo con Alicante. Sin embargo, el "alma" del vermut reside en sus 33 botánicos, seleccionados en colaboración con la casa de especias Carmencita, de Novelda.
"Las especias y botánicos de Carmencita dan alma a este vermut", reza su etiqueta. Además, el proyecto incorpora cítricos de Santomera, incluyendo variedades poco comunes como mano de Buda, naranja sanguina, kumquat y limón Berna.
Pese a llevar menos de un año en el mercado, la respuesta ha desbordado a los creadores. "Estamos alucinados porque vamos a llegar muy al límite de la producción", confiesa Antonio ante la que define como una alta demanda.
Alba Ortuño subraya el apoyo recibido por el sector local. "Es brutal la acogida en Alicante, que es donde queríamos estar", afirma, aunque el producto ya ha empezado a abrirse paso en mercados nacionales e internacionales para su uso en coctelería.
Jordi Gisbert corrobora este cambio de tendencia en el consumo. "Mi estantería ha pasado de tener vermuts de Reus a ser un 97 % de Alicante", explica, señalando que el público busca ahora productos con identidad propia.
Vermut el Paraíso ha logrado, en tiempo récord, que la novedad se convierta en prestigio. "Gustará más o menos, pero nos identifica", concluye Antonio sobre un proyecto que ha nacido de la amistad y el respeto por el origen.
