El entrenador alicantino Alejandro Varela (derecha), junto a otro miembro del cuerpo técnico.

El entrenador alicantino Alejandro Varela (derecha), junto a otro miembro del cuerpo técnico.

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La aventura de un entrenador alicantino en Singapur: "El idioma del fútbol es universal"

Tras su experiencia en Iraq, Alejandro Varela, exjugador del Hércules, forma parte del cuerpo técnico del Lion City Sailors en la competición asiática.

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Alicante
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Un entrenador de pizarra, vídeo y método, pero también de brújula, látigo y sombrero para elegir destinos, Alejandro Varela (Alicante, 1973) afronta desde finales de febrero una nueva etapa en Singapur, como asistente de Jesús Casas en el Lion City Sailors de la Premier League asiática.

Tras formar parte del cuerpo técnico de la selección de Iraq, Varela vuelve a unir su destino al de Casas en un proyecto de club con ambición y estructura.

Varela, que como jugador cumplió el sueño de ascender y jugar en Primera con el Hércules, el club en el que se formó, ha firmado hasta 2028, por lo que tiene claro que su aventura va para largo.

Asegura que la adaptación a la ciudad-estado asiática ha sido más rápida de lo esperado. "Aquí solo hay una estación al año, la del calor. Te tienes que adaptar a entrenar solo por las tardes, pero es un lugar espectacular, como todo el sudeste asiático", afirma.

Singapur es una megalópolis financiera de casi seis millones de habitantes, por lo que Varela asegura que un español "pasa completamente desapercibido en esta ciudad". "Aquí todo el mundo habla inglés. También hay un dialecto que mezcla malayo, singapurense, chino e inglés... pero eso es demasiado", bromea.

Entrenar en Singapur fue la opción elegida por Casas y su equipo tras no fructificar las negociaciones con varias federaciones para dirigir una selección. Tras el buen trabajo en Iraq, el objetivo era repetir experiencia. Una opción que tomó fuerza fue Honduras, pero finalmente el proyecto no cristalizó.

"Al final optamos por un club con un proyecto, estructura y ambición, y también por un lugar en el que se pueda vivir con cierta seguridad. Aquí hemos encontrado todo eso y la idea del propietario es crecer a nivel de Asia", explica el alicantino.

La liga en casa

A pesar de ser una ciudad-estado, Singapur tiene potencial económico y humano para organizar su propia competición. La liga, formada por ocho equipos, se disputa a tres vueltas. Entre semana, como sucede en Europa, se juegan las competiciones continentales.

El Lion City Sailors es líder de la competición, aunque aún debe afrontar dos partidos con el segundo. "La verdad es que todo está muy a mano. El desplazamiento más largo que tiene que hacer el equipo en autocar es de 45 minutos", señala Varela, que destaca la "multiculturalidad" del vestuario.

"El idioma del fútbol es universal, no es como antes. Tenemos portugueses, brasileños, serbios, australianos... Nos entendemos tanto para comunicarnos como para plasmar los conceptos tácticos, porque el que más y el que menos ya tiene experiencia. Quizá le puede costar algo más al que es del país, pero aprenden muy rápido", relata.

En este sentido, Varela confirma el tópico. "Las personas del sudeste asiático entienden súper rápido los conceptos. Son trabajadores, fieles y profesionales, aunque es verdad que les falta esa picardía latina", resume.

El exfutbolista alicantino, con pasado también en las áreas deportivas de clubes como Cádiz, Deportivo de La Coruña o Hércules, admite que los clubes no despiertan mucha pasión en la afición singapurense, bastante más devota de la Premier League inglesa.

"La selección sí que tiene muchos seguidores, pero los clubes aún no tienen ese tirón. No son muchos, pero sí fieles y ruidosos. Ese es uno de los objetivos que nos hemos marcado, despertar ese sentimiento y ese arraigo por el equipo. Queremos ayudar a hacerlo más grande y eso pasa por conseguir objetivos", comenta.

El gran reto del Lion City Sailors es continental, ya que aspira a superar la fase de grupos de la Champions League asiática, donde se mide a clubes gigantes con un poderío económico descomunal.

Otra particularidad del fútbol singapurense es que los clubes son propiedad de grandes empresarios, para los que el fútbol es solo una actividad más dentro de un holding. "Ese concepto de fútbol-empresa no es malo, lo que pasa es que el fútbol no te da una rentabilidad a corto plazo. Esa es la lucha, convencer de que la rentabilidad se logra invirtiendo y a medio plazo", añade.

A nivel personal, Varela asegura que se ha adaptado bien al nuevo escenario. Como jugador ya fue un trotamundos del fútbol. Viajó de Alicante a Toledo, con escalas en Mérida y Cádiz, donde echó raíces.

"La parte más complicada es la de estar lejos de la familia y la diferencia horaria, pero estamos en una era en la que la tecnología nos acerca bastante a los seres queridos", explica.

Poco a poco va conociendo una ciudad que define como "fascinante". "Me impresiona la educación de la gente, la limpieza, el respeto por las normas, la tecnología y la convivencia multicultural. Hay una calle en la que puedes ver un templo budista, una mezquita y una iglesia cristiana. Todo el mundo tiene cabida aquí", asegura con pasión.

"Además, hay unos contrastes alucinantes. Igual estás entre rascacielos que a pocos kilómetros tienes zonas verdes con monos salvajes. También se intenta mantener algo de lo auténtico, como los mercados callejeros, que cada vez están más regulados", añade el alicantino, quien asume que seguirá acumulando kilómetros y experiencias vitales "mientras el fútbol quiera".

"Mi idea es estar más cerca de España, pero estoy abierto a todo. Ahora no es momento, porque mi mujer trabaja y mis hijos estudian, pero nunca se sabe si al final podemos juntarnos en algún destino", reflexiona.

Nostalgia

Como jugador, Alejandro Varela logró ascender a Primera con el Hércules, pero como técnico tiene la espina clavada de no haber podido colaborar en el ascenso a Primera RFEF cuando formó parte del cuerpo técnico que dirigía Carmelo del Pozo.

"Claro que sigo cada jornada lo que hace. Me supo mal el tropiezo con el Betis Deportivo, pero queda tiempo para reaccionar", afirma. No oculta que aún le duele no haber podido "ayudar más" al Hércules, pero añade que ya tiene asumido que en el fútbol "se pierde más de lo que se gana".

"El Hércules saldrá de esta. Tiene una afición inmensa a la que se van sumando nuevas generaciones. En Alicante creemos que esto solo nos pasa a nosotros, pero si ampliamos el foco se ve que ocurre en la mayoría de las ciudades. Hay que apoyar", sentencia.

Por último, Varela observa con pesar la reciente guerra declarada en el corazón de Asia. Afirma que a Singapur no le afecta lo más mínimo porque es uno de los países con mayor capacidad de autoabastecimiento, pero admite que sí supone un trastorno para viajar hacia Europa.

"Antes hacías escalas en Catar o Emiratos y ahora esas zonas son sensibles. Hay que dar un rodeo y el viaje se dispara a las 20 horas o más. Ojalá se solucione todo cuanto antes y no haya que lamentar más víctimas", concluye Varela, quien guarda un recuerdo “excelente” de Iraq, otra zona sensible en la que le tocó trabajar.