Pedro Rivero durante un partido

Pedro Rivero durante un partido HLA Alicante

Lucentum HLA

El HLA Alicante recupera la sonrisa sin levantar los pies del suelo

El conjunto suma cuatro victorias en Liga y otra en la Copa en el arranque de temporada, aunque Rivero pide calma y recuerda que las derrotas llegarán.

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El HLA Alicante ha empezado la temporada como un ciclón. Cuatro victorias en los cuatro partidos de Liga y otra más en la Copa han cambiado el ambiente en el equipo después del mal sabor de boca con el que acabó el pasado curso. Pero Pedro Rivero, artífice de la metamorfosis, pisa el freno.

Pide vivir este arranque ilusionante "sin volvernos locos", porque es consciente de que la temporada es larga y los malos momentos llegarán. "Cuando vengan las derrotas, que vendrán, ni seremos muy malos cuando no ganemos ni muy buenos ahora", advirtió.

Para el club, recuperar la ilusión después del mal final de la pasada temporada tenía un nombre propio: Pedro Rivero. La directiva sabía que su vuelta era la mejor manera de levantar el ánimo y empezar de nuevo. Rivero fue un ídolo del HLA Alicante tanto como jugador como en su primera etapa de entrenador, y su regreso ha devuelto la ilusión a una afición que necesitaba motivos para reengancharse al proyecto.

Además, su idea de baloncesto encaja con lo que buscan los propietarios: un equipo guerrero, que compita cada balón y lo dé todo, especialmente en casa, ante una afición a la que quiere volver a seducir.

El técnico, de la mano de Armando Guerrero, ha participado en la construcción de una plantilla nueva, con Mike Torres como único jugador que continúa de la pasada campaña. El equipo ha respondido desde el primer día con intensidad, físico y capacidad para manejar los ritmos de los partidos.

La victoria ante el Gran Canaria, uno de los aspirantes a pelear por el ascenso, supuso también un impulso de confianza. Aun así, Rivero insiste en que el grupo todavía tiene margen de mejora y necesita tiempo para afianzar automatismos.

Tampoco el grupo se va a dejar llevar por la euforia. "Hemos hablado, son gente veterana, saben a qué han venido y no le doy muchas más vueltas", explica sobre la necesidad de mantener la perspectiva.

El segoviano confía en la experiencia de sus jugadores para gestionar tanto los buenos momentos como los que llegarán cuando los resultados no acompañen.

El siguiente examen será este domingo ante el Gipuzkoa, un rival con peligro en el perímetro y dos jugadores interiores que superan los 2,20 metros, una particularidad que condicionará el planteamiento del encuentro.

Nueva etapa

El club vive, además, una nueva etapa en su proyecto deportivo, con la familia Díaz al frente en su primera temporada completa y el trabajo conjunto con el presidente, Dani Adriasola. El objetivo pasa por entrar en las eliminatorias por el ascenso y, si es posible, hacerlo con ventaja de campo, pero todavía queda mucha temporada por delante.

De momento, el HLA Alicante ha recuperado la sonrisa. Rivero, que conoce bien una casa en la que encaja como anillo en el dedo, no mira más allá de cada jornada con la confianza de que su proyecto tiene aún una enorme capacidad de mejora.