Giuliano en el Mundial de Catar y su mítica imagen de la 'mano de Dios' de Maradona.

Giuliano en el Mundial de Catar y su mítica imagen de la 'mano de Dios' de Maradona. Cedidas

Deporte

Giuliano, el fotógrafo que capturó la 'mano de Dios' hace 40 años: "Me di cuenta cuando la revelé en el hotel"

El italiano afincado en Alicante ha inmortalizado instantes históricos e irrepetibles en 16 Mundiales y 30 Juegos Olímpicos.

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Hay vidas que valen por tres, y la de Giuliano Bevilacqua es una de ellas. El fotógrafo autor de la imagen de la 'Mano de Dios' de Maradona ha capturado con su cámara momentos e instantes irrepetibles en 16 Mundiales y 30 Juegos Olímpicos que forman parte de la historia del deporte. Una leyenda viva del fotoperiodismo que sigue buscando la foto perfecta a sus 85 años.

Desde hace 40 años, Alicante es su casa y base de operaciones. Pero solo cuando no está viajando por el mundo impulsado por la curiosidad inagotable que ha marcado su carrera.

Su última aventura fue en el Mundial de Fútbol de 2026, capturando la batalla por la estrella entre España y Argentina en Nueva York.

Fue precisamente en un Mundial cubriendo a Argentina cuando congeló la que probablemente sea su mejor y más recordada imagen: la 'Mano de Dios', en la que Maradona anota su famoso gol con la mano, engañando al árbitro en el partido y millones de espectadores en los cuartos de final del Mundial de 1986 contra Inglaterra.

Bevilacqua tardó varias horas en descubrir el truco del argentino y no fue hasta que reveló la imagen cuando se dio cuenta de la potencia de la captura.

"Hasta que no revelabas no sabías qué material gráfico tenías. En el campo vi algo raro. Me di cuenta luego, cuando la revelé en el hotel", comenta.

Desde entonces ha visto pasar a grandes deportistas, los mejores, en sus 16 Copas del Mundo y 30 Juegos Olímpicos, entre los de verano y los de invierno.

Pedri pasa el balón con el puño de un jugador argentino en la cara en la final del Mundial 2026.

Pedri pasa el balón con el puño de un jugador argentino en la cara en la final del Mundial 2026. Giuliano Bevilacqua

Un vínculo con el deporte que lleva dentro desde joven, cuando competía en atletismo en su Milán natal.

"Empecé en el atletismo, corría y ganaba medallas de oro como júnior. Cuando se acabó mi carrera, quise quedarme en el deporte y me hice fotógrafo. También escribía porque siempre he sido muy curioso", asegura.

Mientras corría, fue a la universidad y trabajó en un banco en Italia. "Un día entró una chica sueca muy guapa que me dijo: '¿Por qué no te vienes conmigo a Estocolmo?'. Fui para pasar mis vacaciones y me quedé 15 años. Seguí corriendo, pero cuando tenía 26 o 27 años me di cuenta de que no merecía la pena seguir compitiendo, así que me dediqué de lleno a la fotografía", recuerda.

Su curiosidad y hambre de historias le llevaron más allá del deporte, con arriesgadas investigaciones periodísticas sobre los asesinatos de Kennedy y Martin Luther King, también sobre el caso Watergate. Incluso a montarse en un avión con el piloto del bombardero que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima.

Leyenda de la fotografía

Pero el fotoperiodismo deportivo fue el campo que le llevó a inscribir su nombre, al igual que los deportistas que fotografía, en la historia con imágenes de récords, duelos irrepetibles y medallas impensables.

Una de las fotos de Bevilacqua, en la que se ve al atleta británico Sebastian Coe levantando los brazos y generando una ilusión óptica al cruzar la meta para ganar la medalla de oro en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

Una de las fotos de Bevilacqua, en la que se ve al atleta británico Sebastian Coe levantando los brazos y generando una ilusión óptica al cruzar la meta para ganar la medalla de oro en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Giuliano Bevilacqua

Con motivo de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, fue uno de los 25 periodistas homenajeados por la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS) por haber cubierto la mayor cantidad de Juegos Olímpicos: 14 de invierno y 16 de verano.

Bevilacqua explica que entre los premiados había periodistas y fotógrafos, quienes realizan "más esfuerzo porque tienes que llevar mucho peso encima y escalar montañas con frío y viento. Si eres periodista y estás mayor, puedes quedarte en la sala de prensa", reivindica el italiano.

De entre todos los eventos que ha cubierto en su larga trayectoria, destaca los Juegos de México 1968, de los que guarda un recuerdo especial.

"Tenía 27 años y se batieron casi todos los récords del mundo. En cuanto a Mundiales, destacaría el de Catar 2022 por la facilidad. Doha es una ciudad concentrada y podías cubrir hasta tres partidos en un solo día al principio del torneo", apunta.

Giuliano Bevilacqua en una prueba de natación en los Juegos de París 2024.

Giuliano Bevilacqua en una prueba de natación en los Juegos de París 2024. Cedida

Su último gran despliegue fue en la final del Mundial en Nueva York, pero afirma que cuando los grandes focos se apagan sigue trabajando desde Alicante cubriendo partidos de Primera División mientras espera la próxima gran cita.

40 años en Alicante

Entre medalla y medalla, Alicante es su base de operaciones. Un encuentro fortuito en Estocolmo con un fotógrafo italiano en Suecia le llevó a conocer la localidad de Águilas (Murcia). Después de varios viajes y enamorarse del sur de España, decidió asentarse en el Mediterráneo.

Al buscar establecerse en España para formar una familia y disponer de buenas conexiones para sus viajes profesionales, fijó su residencia en Alicante en 1979.

"Como mi trabajo dependía de los aeropuertos para viajar a hacer mis entrevistas, busqué cuál era el aeropuerto más cercano y estaba en Alicante. En 1979 vine, estuve dando vueltas en mi descapotable y encontré la zona de Vistahermosa, donde vi jardines, palmeras y un edificio de 20 plantas en el que compré mi piso".

Pero en su casa siempre hay una maleta preparada. Toda una vida tras el objetivo no le ha hecho perder el foco ni abandonar la búsqueda de la foto perfecta, la cual buscará de nuevo en las próximas Olimpiadas.

"Me encuentro bastante bien y, si mi salud me lo permite, pienso ir a las Olimpiadas de Los Ángeles dentro de dos años. Mis segundas allí tras las de 1984", dice orgulloso. Hay carrete para rato.