Alicante

A las niñas y niños de Infantil y Primaria del CEIP Les Arrels de Elche no les han mandado deberes para el verano; de hecho, no tienen deberes durante todo el curso. Tampoco realizan exámenes y disponen de media hora de tiempo, de 9 a 9,30 horas, para acudir al centro con calma hasta empezar las clases en lo que se conoce como la entrada amable

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Estas son algunas de las características rompedoras del anteriormente conocido como CEIP número 37, instalado de manera provisional en el antiguo colegio Carlos III del barrio de San Antón desde el curso 2017-2018. Si se cumplen los tiempos, la licitación de las obras de la nueva infraestructura a la que se mudarán sus 490 alumnos y alumnas comenzará en el primer trimestre de 2022, según anunció el Ayuntamiento de la localidad la pasada semana. 

Basado en la metodología de Educación Viva y Activa, que consiste en el respeto de los procesos de aprendizaje, Les Arrels nació como un apéndice del CEIP Princesa de Asturias, también en Elche y pionero en toda la Comunidad Valenciana en apostar por este tipo de educación alternativa. La buena acogida que ha tenido este modelo innovador en la ciudad, convirtiendo al Princesa en el más demandado cada año, llevó a la creación de Les Arrels.

Pero no son los únicos. Surgidos como respuesta al modelo tradicional, donde predomina la memorización y producción de contenidos, han proliferado en los últimos años en todo el país y en especial en la provincia, donde existen unos 15 centros entre la iniciativa pública y, sobre todo, la privada.

Dos niños experimentan en este centro. Cesión de la dirección

El acompañamiento emocional

"Trabajamos con metodologías activas basadas en el acompañamiento emocional desde la primera etapa", avanza Belén Lloret, recién nombrada directora de Les Arrels. Una de las claves, explica, es que introducen el aprendizaje "de forma manipulativa", esto significa que "el aprendizaje primero se vivencia y luego se plasma", al contrario de lo que estamos acostumbrados en la escuela tradicional.

Se trata, entonces, de una novedad educativa que, sin embargo, lleva décadas instalada en el norte de Europa, cuyos guías son María Montessori, educadora y médica italiana, el método de Ovide Decroly, docente belga o en la pedagogía Waldorf del filósofo austriaco Rudolf Steiner, entre otros.  

"Ellas y ellos recuperaron metodologías educativas que las habíamos dejado aparcadas por aprendizajes más mecánicos", insiste esta maestra de Infantil, "y lo que buscamos es la esencia del niño en función de sus etapas evolutivas para fomentar todas sus potencialidades". 

Así, la anteriormente citada entrada amable no es más que la asunción, desde el primer momento, "de algo tan importante como es el vínculo", que consiste en permitir al alumnado a estar a gusto en el colegio. "Sin preocupaciones externas, están preparados para aprender mejor", resume tras recordar que otra clave es la unidad que deben mostrar tanto las familias como la escuela en todo momento. 

Miedos de los padres

La directora de Les Arrels no esconde que de vez en cuando los padres les trasladan dudas por este método alternativo porque no saben si van a estar bien formados para las siguientes etapas educativas. "Aquí partimos de que respetando las etapas psicoevolutivas, todos los niños y niñas deben llegar a unos conocimientos".

Es decir, que es posible que no sean los primeros en aprender a leer o sumar, en comparación con otros colegios, "esto es porque en Infantil y Primaria disponen de más tiempo, que es cuando se produce una evolución de los aprendizajes, asumiendo cada uno a su ritmo los contenidos". 

Una aula de Infantil de Les Arrels, por dentro. Cesión de la dirección

¿Por qué no hay exámenes? "Los exámenes no tienen sentido", responde. "Su función es la de que el profesorado tengo un seguimiento del alumno, pero no son necesarios para los niños", añade Lloret. "Los niños no deberían de estudiar para un examen, sino que deben aprender para darse cuenta, de forma prÁctica, lo útil que es sumar o restar o leer", concreta. A su juicio, "hay que confiar en la infancia, en la posibilidad de los niños y niñas". 

¿Y sobre la ausencia de deberes? "Las tareas deben empezar y acabar en el colegio porque, igual que los adultos no debemos llevar trabajo a casa porque necesitamos descansar y hacer otras cosas, a los niños les pasa igual", avanza. "Cuando los niños están en el cole, están dentro del tiempo que disponen para elaborar todas las propuestas y situaciones de aprendizaje que les proponemos", explica esta maestra. Así, cuentan con varios días para acabar unas propuestas y solo "si no han asumido su responsabilidad en clase, deberán trabajar en casa".

Colegio democrático

Otras de las novedades que ha traído este colegio es algo tan simbólico como la elección democrática del nombre del centro, algo que por ejemplo no pudo acogerse la comunidad educativa del Princesa de Asturias.

El proceso comenzó con las propuestas lanzadas por el alumnado a la que le siguió la de los padres. Finalmente, ambos y el profesorado votaron entre ocho candidaturas, que incluían el de Malala, la joven activista pakistaní a la que casi asesinan los talibanes por defender la educación, L'Atelier, Mare del Vents o Francis Mojica, en honor al investigador ilicitano que el año pasado se quedó a las puertas del Nobel.

Desde la dirección del centro fomentaron la participación de la comunidad educativa para la elección del nombre.

Finalmente, ha ganado por amplia mayoría Les Arrels, una propuesta que, según Belén Lloret, "simboliza la base de todo el aprendizaje, donde nos afianzamos como niños, como adultos y como sociedad”. 

Sin embargo, desde la dirección del centro no ven con buenos ojos que el anteproyecto del nuevo colegio haya incluido dos pistas deportivas. "Ocupan casi la totalidad del espacio exterior, y nuestra propuesta es hacer patios coeducativos y naturalizados en las zonas comunes", lamenta la docente.

Ahora disponen hasta noviembre para participar en la redacción del proyecto final, que sí incluye la integración del colegio con el huerto del entorno, el del Travalón. "Hemos pedido que haya varios accesos al palmeral para poder hacer uso de él y trabajar la importancia que tiene dentro de la cultura en Elche”, ha concluido Lloret.