Benidorm

Al artista taiwanés Hung Yi le encanta que se hagan fotos con sus esculturas. Sus gigantescas y coloridas piezas son las que han invadido las calles de Benidorm y las que se han convertido en el marco para que cualquiera se declare ante ellas. La culpa en particular es del corazón que forma El amor del cisne, la creación con la que invita a hacer públicos estos sentimientos.

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El comisario de Galaxia Hung, la exposición culpable de esta invasión en los muros de Instagram, disfruta al ver todas estas muestras de amor. De hecho, tanto es así que Eduardo Alcalde cuenta que para montar el catálogo que recoge el paso del artista por España decidió que las imágenes publicadas en las redes sociales debían ser la base. "Ha sido tan de la vida cotidiana y tan enmarcable que es lo que más satisfacción me ha aportado", asegura.

¿Cómo llegaron estas piezas a los rascacielos del Mediterráneo? La primera parada de esta muestra fue la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Por la piscina de su explanada han pasado grandes obras de Manolo Valdés, Jaume Plensa o Heinz Mack. En este caso Alcalde fue el encargado de mediar, gracias a un contacto con el artista valenciano Ripollés, entre el creador taiwanés y este espacio.

Cuando se abrió la posibilidad de que se pudieran ver estas reproducciones de animales por el resto de España optaron varias ciudades para acogerlas, entre ellas Madrid y Alicante. ¿Qué hizo ganar a la capital turística de la Comunidad Valenciana? "La visión que tenía el artista de Benidorm es muy parecida a la de algunas ciudades asiáticas con sus grandes edificios junto al mar y quería estar en un sitio monumental pero en otro donde se viviera en la calle y que no tuviera que ver con lo de las Artes".

Pintar y colorear

El interés del creador se vio correspondido por el equipo de Gobierno que dirige Toni Pérez. Alcalde recuerda como "desde el primer momento que les envié fotografías de sitios donde había expuesto se quedaron maravillados por el color y la forma de las esculturas". Otro factor jugó a favor, las actividades para que el público participara a partir de estas esculturas, como un concurso de fotografías de móvil y otro para que los escolares las colorearan.

Estos son ejemplos de lo que buscaba Alcalde desde el inicio. "Si haces arte urbano tienes que relacionarte con las redes actuales", afirma. Un objetivo que se ha conseguido, si se repasa las etiquetas que recogen la muestra Galaxia Hung.

En tu muro

Los ejemplos le salen solos y desde fuentes diversas. "Te puedes encontrar vídeos en YouTube de gente que se pusieron a bailar reguetón delante de los osos panda. O si entras en Tinder, muchos se han hecho fotos con las esculturas, intentando ligar con estas imágenes. Y gente que se ha declarado en ellas". Por eso vuelve a su idea, la de recoger toda esa comunidad, centrándose en Instagram, para el catálogo. 

La ampliación del periodo inicial de exhibición, les ha permitido buscar nuevas ubicaciones en un caso significativo. El amor del cisne estaba en un principio en el centro de la explanada del Ayuntamiento y para el verano se pasó a la playa de Poniente "para que la gente se hiciera más selfies".

La explosión de color de estas catorce piezas que animan a expresar abiertamente los sentimientos en público tiene un valor especial desde que llegara la pandemia del coronavirus. "Lo que le apetecía a Hung era la participación ciudadana porque el arte urbano es eso", apunta Alcalde. "Ese es el mundo actual y real. En el que queríamos que estuviera la exposición, porque donde tenemos claro el éxito es en las redes sociales".