Alicante

Vuelve Isabel Coixet a Alicante y lo hace pasado un año de que despidiera el rodaje de Nieva en Benidorm con una gran visita a los medios. Aquel 27 de febrero aún parecía lejos la idea de una enfermedad que llegaba desde China. Ahora, con todas las medidas sanitarias tras la pandemia, recibirá el premio Lucentum que otorga el Festival de Cine de Alicante.

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"Cuando estás rodando una película, estás en una burbuja y no te enteras mucho de lo que está pasando", recuerda de aquellos días en los que el coronavirus "parecía que no iba a llegar nunca". Aquel despliegue con que la productora El Deseo celebraba el reencuentro de los hermanos Almodóvar con la directora que les había dado éxitos como La vida secreta de las palabras y Mi vida sin mí.

"No creas que he vivido encuentros con la prensa tan espectaculares", reconoce risueña. Y es que, como añade, "como en los rodajes me lo paso muy bien, para mí siempre son bonitos".

Nieva en Benidorm, protagonizada por Timothy Spall y Sarita Choudhury, se esperaba con curiosidad. ¿Qué mirada iba a ofrecer la directora más premiada en España? Había llegado atraída por la conexión de la capital turística con la poeta Sylvia Plath y el contraste entre culturas y ofrecía una particular comedia con ecos de Jacques Tati.

"La gente que no conocía Benidorm quiere ir", explica Coixet, "y los que la conocían se encuentran con otra cosa". Lo que tiene claro es que eso no podía ser un factor que pesara al preparar la película. "No puedes hacerlas pensando en las expectativas de otra gente", destaca.

El rodaje del invierno del 2020 le aportó cosas inesperadas, como una ciudad de rascacielos envueltos en la niebla. "Era mágica, misteriosa y bellísima", recuerda a propósito del plano que le proporcionó para la película.

Y eso le gustó para romper con el estereotipo, aunque alaba el sol y el cielo "realmente" azul de la ciudad. "Te das cuenta que hay estaciones en Benidorm", apunta sobre estas visiones alternativas. Eso sí, porque como añade, "mi conocimiento es del invierno porque nunca he ido en verano".

Mientras prepara sus nuevos proyectos, un documental sobre los abusos en una escuela de teatro en Lleida, Coixet sonríe al asumir su papel de embajadora alicantina. "Las dos zonas de España que están marcando el ritmo son Alicante y Málaga", destaca sobre la gastronomía.

"Están pasando cosas, quizás más que en otro sitio", indica sobre el movimiento cultural. Y el ejemplo lo encuentra en Las Cigarreras donde ha tenido tiempo de ver La línea pródiga, la exposición de Cristina de Middel: "Una de las artistas, para mí, españolas contemporáneas más interesantes". "No todo pasa en las grandes capitales, la verdad. Creo que cada vez pasa menos", concluye.