Alicante

El pasado miércoles se cumplieron dos años de la victoria de Carlos González (PSPV-PSOE) en los comicios locales. En 24 meses, el bipartito que forma con Compromís ha sido capaz de sacar adelante proyectos retrasados como la peatonalización de la Corredora o hacer suya la llegada del AVE, pero se ha visto debilitado por las denuncias del PP de Pablo Ruz a Fiscalía por supuesto troceo de contratos o al Síndic (de manera reiterada) por falta de transparencia y democracia.

Es por ello por lo que, sin el prometido Palacio de Congresos en el horizonte, como sí tiene Alicante, González ha señalado al presidente de la Diputación, Carlos Mazón, como el contrincante a batir. Es, de hecho, el único al que le puede hacer oposición, ya que el resto de administraciones son socialistas. Su batalla tiene un doble recorrido porque le permite mostrarse en Elche contestativo y en Valencia útil ante un Ximo Puig que necesita que el próximo candidato valenciano del PP llegue desgastado desde Alicante. 

Porque el reto que tiene González en los dos próximos años, sin apenas apoyos en la agrupación, es el de convencer a Puig, como líder valenciano y a Alejandro Soler, como secretario local, de que sigue siendo la mejor baza para revalidar la alcaldía. Y sus esperanzas pasan por vender gestión y oposición a Mazón. Prueba de ello es que González no ha dudado en airear las malas relaciones con el presidente del PP provincial, que contrastan con la buena sintonía que tiene Mazón con alcaldes socialistas como Rubén Alfaro y políticas autonómicas como Mónica Oltra. 

Proyectos retrasados

Con Compromís debilitado tras la marcha de Mireia Mollà a Valencia y por un resultado flojo en las elecciones, Carlos González se propuso desde el minuto uno materializar todos los proyectos que se le habían quedado en el tintero. Su primera medida, cargada de intenciones, fue anunciar la rescisión del contrato del malogrado proyecto del Mercado Central que en 2014 había aprobado el gobierno local del PP (y que no ha sido hasta este viernes cuando la Junta de Gobierno lo ha aprobado sin contemplar indemnización para la adjudicataria).

Así pues, en un mes del nuevo mandato había logrado más que en 4 años anteriores de mensajes contradictorios y vacíos de contenido. Ocurrió lo mismo con la peatonalización de la corredora, una obra que él mismo había paralizado años atrás por las críticas de la oposición política y vecinal y que, en tiempo récord, ya es una realidad que ha revitalizado el centro sin que dichas voces hayan vuelto a alzarse. 

En su balance de gestión este viernes, más allá de la lucha contra la Covid, de la que ha sabido salir airoso, el PSOE de Elche ha hecho suyo el anuncio de la llegada del AVE a la ciudad o los 20 millones del Plan Edificant, pero se ha olvidado de la promesa de Puig de devolverle los 43 millones de deuda histórica por los terrenos de la UMH o de reclamar a Cultura la vuelta de la Dama.

Oposición sin cuartel

González se ha caracterizado en estos dos años por sacar el diente tras los cuatro primeros marcados por un tono más sosegado y diplomático. La evolución del PP de Pablo Ruz en este tiempo ha sido similar, convertido en el último año en un dolor de muelas constante. 

Si bien Carlos González revalidó la alcaldía en 2019 auspiciado por los aires de cambio que traía Pedro Sánchez, el también senador Ruz confía en arrebatarle la alcaldía aprovechándose de los mismos vientos favorables que espera que Pablo Casado mantenga en 2023. El desafío no es sencillo; solo Mercedes Alonso ha logrado romper con gobiernos socialistas en Elche y fue por solo 4 años porque ella misma se encargó de enterrar lo que tanto le había costado. 

Para ello, los populares van a tratar de estirar al máximo la denuncia aceptada por la Fiscalía Anticorrupción por supuesto troceo de contratos por un millón y medio de euros como en su día hicieran con Alejandro Soler por el caso de las facturas, que acabó siendo archivado. 

Prospere o no la denuncia por la que el alcalde de Alicante Echávarri fue tumbado, está claro que Ruz está sabiendo encontrar la tecla para desgastar al bipartito, consiguiendo que el Síndic de Greuges y los Juzgados le hayan dado la razón en sus acusaciones a González de falta de transparencia y democracia en la forma que se relaciona con la oposición. Por cierto, que el PP lo ha vuelto a hacer, este viernes ha sacado a relucir que el PSOE le ha denegado la presentación de tres mociones al pleno, sin motivo aparente. González no parece aprender y el tiempo se le agota. 

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