Toni Mayor en la terraza de su hotel Port Benidorm esta semana.

Toni Mayor en la terraza de su hotel Port Benidorm esta semana. M. H.

Benidorm

Toni Mayor, de tener una pensión a levantar un imperio hotelero con suites a 500 euros en el nuevo Benidorm del lujo

El empresario que convirtió un negocio familiar en una cadena de 11 hoteles analiza la evolución de una de las ciudades de España con más plazas turísticas.

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Alicante
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Una pequeña ciudad de 77.000 habitantes como Benidorm es una de las capitales turísticas de España gracias a sus más de 46.000 plazas hoteleras. Y Toni Mayor cuenta con su particular imperio que retrata el salto del destino que permitió disfrutar a los trabajadores que lograron sus vacaciones pagadas a finales de los años 50 hasta atraer el mercado del lujo. De una pensión a cien pesetas la noche, ahora acaba de inaugurar sus últimas suites a 500 euros.

En unos pocos kilómetros cuadrados, a diferencia de otros destinos con muchos más kilómetros de playa, concentraron los eficientes rascacielos que reflejan un modelo de turismo que se conoce y se estudia por todo el mundo para afrontar los retos de las ciudades del futuro. Mayor, el empresario que durante 14 años presidió la patronal hotelera Hosbec, hoy contempla la ciudad como una obra en constante evolución.

El punto de partida de este imperio es casi romántico por lo humilde de sus cifras. El propio Toni Mayor recuerda con precisión sus inicios en los años sesenta. "El primer hotel fue el Hotel Maysu, que al principio fue una pensión de 100 pesetas, Foietes", relata el empresario. Aquel establecimiento de 1966 era el germen de lo que hoy es un grupo de 11 hoteles de diversas categorías.

De aquellos veinte duros la noche en la pensión original, Mayor ha pasado a gestionar productos de "mucha categoría", como las suites The Iconic en el Port Benidorm, que pueden alcanzar los 500 euros por noche. "Es un turismo que quiere y puede pagar", explica Mayor. Y subraya que hay clientes que buscan experiencias exclusivas con vistas inigualables a dos de las playas más famosas del país: la de Poniente y la de Levante.

Sin embargo, Mayor rechaza la idea de que Benidorm deba renunciar a su base popular. Para él, la ciudad es un "diamante" que ha pasado de ser una piedra bruta a una joya pulida. "Benidorm está recuperando la creencia de que somos un diamante", afirma con orgullo.

La visión de Mayor sobre el urbanismo es radical y pragmática. Defiende a ultranza la construcción en altura frente a la dispersión. "La ciudad compacta es la sostenible y eficiente", asegura. Y lo contrapone al "caos urbanístico" de otros destinos que han apostado por modelos de baja densidad, los de alturas más bajas que acaban ocupando más extensión de terrenos y necesitan de más servicios.

Si en Benidorm se hizo mucho dinero ofreciendo vacaciones asequibles, Mayor sitúa un punto de inflexión clave alrededor del año 2000. Fue entonces cuando una ordenanza municipal estimuló la reforma de la planta hotelera.

"Esa modificación de las ordenanzas para estimular la construcción de hoteles fue lo más importante que ha hecho el Ayuntamiento después del plan del 56", sostiene. En referencia al documento que ordenó el crecimiento urbano cuando ese concepto apenas se aplicaba en turismo.

Esa medida permitió que los hoteles no se limitaran a "pintar y poco más", sino que buscaran mayor volumetría a cambio de mejorar la calidad. "Ningún empresario se plantea hoy un hotel de dos estrellas; si tienes cuatro, buscas cuatro superior", explica sobre este proceso de "evolución de las especies" a lo Darwin por el que si no se mejora, se desaparece.

Este cambio de mentalidad, que Mayor impulsó desde Hosbec, ha permitido que Benidorm compita en el mercado del lujo sin perder su identidad. Él utiliza una analogía muy gráfica: "Zara es popular y aceptada por todos, Benidorm es igual". La clave es ofrecer un producto de calidad a un precio competitivo.

A nivel empresarial, el grupo liderado por Mayor no se ha quedado estancado en la capital del turismo. Cuenta con hoteles en Alicante, Elche, Valencia, Calpe y Dénia. "La empresa o crece o decrece", sentencia Mayor, quien cree que el dinamismo de una ciudad no puede parar. En 2025 alojó a 1,2 millones de clientes, uno de cada diez de los que se alojaron en la Comunitat Valenciana.

El futuro: redensificar

Para él, la inmovilidad es el mayor peligro para un destino turístico. "Una ciudad en la que no cabe más gente es un muerto viviente, un espacio atrincherado, un lugar con poco futuro", advierte con contundencia. Por ello, critica con dureza las moratorias hoteleras impuestas en otras ciudades como Barcelona o Valencia.

Mayor defiende que Benidorm debe seguir el camino de la "redensificación" inteligente, siguiendo modelos como el de Manhattan o Londres. "Necesitamos utilizar con más inteligencia nuestros bienes inmuebles más valiosos", afirma, abogando por ciudades compactas donde la planta baja sea un espacio vivo de cafeterías y comercios.

A pesar del éxito del modelo, el expresidente de Hosbec no ignora los desafíos. Uno de los más urgentes es la infraestructura. Mayor se lamenta de que la comarca esté "trabajando el pasado, no el futuro" en materia de transporte. Critica la congestión del tráfico y la falta de una conexión ferroviaria eficiente con el aeropuerto.

Ser líder sin tren directo

En España las grandes capitales turísticas cuentan con un aeropuerto directo o un tren. Eso no lo tiene Benidorm. "Tendría que haber un tren que fuera al aeropuerto, a Alicante y a las Marinas", reclama, señalando que cualquier accidente colapsa la zona y hace que la gente pierda sus vuelos. Para él, la conectividad es vital para mantener la competitividad frente a otros destinos internacionales que crecen a un ritmo vertiginoso.

Toni Mayor en la playa de Poniente, la que identifica con el nuevo Benidorm.

Toni Mayor en la playa de Poniente, la que identifica con el nuevo Benidorm. M. H.

En este sentido, Mayor también reflexiona sobre el papel de la administración central. Considera que Madrid actúa como una "aspiradora" que absorbe la inversión internacional e infraestructuras, dejando a la periferia en una situación de desventaja. "Todas las infraestructuras en España son radiales hacia Madrid", critica.

Mirando hacia atrás, Mayor reconoce que el camino no ha sido fácil. Recuerda que, tras la crisis de 2008, el sector bancario perdió la confianza en el turismo. "Este era un sector en el que no creía ni el gobierno ni nadie", recuerda. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón a quienes, como él, siguieron invirtiendo en la mejora constante. Y ahora destaca que los bancos sí lo apoyan.

Para Fede Fuster, su sucesor al frente de la asociación, Mayor es mucho más que un colega de profesión. "Toni para nosotros ha sido una referencia en muchos niveles", afirma. Bajo su mando, la patronal no solo creció, sino que se expandió por toda la Comunitat Valenciana.

El lujo, gran referencia

Fuster destaca que Mayor ha "coronado" su brillante carrera con la reforma y ampliación del Port Benidorm, un establecimiento que define como "icónico", jugando con el nombre de su parte de lujo.

Según el actual presidente de Hosbec, este hotel "no solo va a ser un icono de la ciudad, sino probablemente una gran referencia para el resto de hoteles que tienen que reformarse".

Una idea que reitera como modelo para el futuro de la planta hotelera de la Comunitat Valenciana. "Es un hotel de mucha categoría que marca el camino de lo que tienen que ser las reformas", afirma Fuster, reconociendo el legado de su predecesor.

La oferta para todos

Hoy, Toni Mayor sigue defendiendo que el lujo no es un nicho exclusivo, sino una aspiración que debe convivir con el turismo popular que dio origen a la ciudad. "No puedes hacer una ciudad solo para princesas y duques", concluye, recordando que Benidorm es un espacio que debe ser disfrutado por todas las capas de la sociedad.

Su trayectoria, desde aquella pensión de 100 pesetas hasta el liderazgo de la patronal más potente de la región, es el reflejo de una ciudad que se niega a envejecer. "Si te paras, desapareces", advierte Mayor, dejando claro que, para él, el diamante de Benidorm todavía tiene muchas facetas que pulir.