El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Lllorca, y el alcalde de Alicante, Luis Barcala, justo antes del inicio de la misa en la Santa Faz.
La Santa Faz de Alicante, ¿una peregrinación religiosa y social o una plataforma política?
Juanfran Pérez Llorca (PP) recorre los 8 kilómetros de romería por primera vez como presidente, con un discurso institucional alejado de los reproches y centrado en la celebración frente a una líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, empeñada en hacer política partidista.
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La Peregrina alicantina de este año, 537 años después del Milagro de la Lágrima, ha reunido este jueves a miles de personas en Alicante en una jornada sin incidentes reseñables, con la comitiva oficial recorriendo a buen ritmo los ocho kilómetros hasta la Santa Faz. Era la primera que Juanfran Pérez Llorca la recorría como presidente de la Generalitat. En paralelo a la celebración religiosa y social, la tensión política ha vuelto a marcar la jornada, con el PSPV-PSOE aprovechando la fiesta para hacer reproches políticos.
La romería ha arrancado con la comitiva oficial encabezada por el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, y el presidente de la Generalitat, que han completado el recorrido con buena organización y sin incidencias destacables, según el desarrollo habitual de la Peregrina.
La jornada ha transcurrido en un ambiente multitudinario y festivo, con el foco puesto en la tradición, la devoción y la alta participación ciudadana.
Junto a ellos han peregrinado la vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero; el conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública, el alicantino José Antonio Rovira; la consellera también alicantina de Industria, Turismo, Innovación y Comercio; Marian Cano; el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca; Miguel Barrachina; la consellera de Justicia, Transparencia y Participación; Nuria Martínez; y la consellera de Educación, Cultura y Universidades, María del Carmen Ortí, además de los alcaldes de Sant Joan, Santiago Román, y de Mutxamel, Rafael García Berenguer, entre otros.
Los consellers del Gobierno valenciano en la Santa Faz.
La secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, ha aprovechado su presencia en la romería para confrontar la agenda institucional del Gobierno central con la actualidad política de Alicante. La dirigente socialista ha defendido las inversiones estatales en la ciudad, citando la integración ferroviaria y la ampliación del aeropuerto, acusando al PP de ser el responsable de los escándalos más recientes.
Declaraciones de la líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, antes del inicio de la romería.
Frente a esa intervención, Juanfran Pérez Llorca ha optado por mantener el foco en el carácter institucional, religioso y social de la jornada. El presidente ha anunciado que el Consell declarará la Santa Faz como BIC inmaterial y ha subrayado que hoy “no tocan esas cosas”, en referencia a la confrontación partidista. Ha sostenido que la romería merece ser disfrutada y que habrá tiempo para el debate político en otros momentos.
El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, procesionando junto al obispo Munilla.
También Luis Barcala ha pedido apartar la polémica del día grande de Alicante. El alcalde ha defendido que la Santa Faz es una jornada para celebrar la alicantinidad y ha reprochado a quienes llevan otras cuestiones al acto que “no saben a qué han venido”. En su intervención, ha agradecido el respaldo del Consell al futuro BIC y ha destacado el valor histórico de una devoción que forma parte de las señas de identidad de la ciudad.
En cualquier caso, Morant ha respaldado la declaración de la Santa Faz como Bien de Interés Cultural inmaterial, pero sin renunciar al choque político. Por su parte, Compromís ha respaldado la declaración BIC, pero ha vinculado la jornada a la necesidad de mejorar la imagen de Alicante y de exigir explicaciones por los escándalos
Toda la izquierda ha acompañado el acto por separado, como hace habitualmente, en lo que denomina una “procesión cívica” no religiosa.