Alicante

Tabarca, la isla habitada más pequeña de España, está volviendo a mostrar estos días de verano una estampa propia de los tiempos antes de la pandemia, pero con la pandemia aún golpeando. Los turistas han vuelto a ocupar sus casi 2 kilómetros de largo (de los cuales menos de la mitad son habitables) y 450 metros de ancho, desplazados en las famosas tabarqueras, barco-taxis o en sus propias embarcaciones de recreo. 

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Como se aprecia en las imágenes de este artículo, miles de visitantes aparecen en las proximidades del pequeño puerto, en numerosos casos sin mascarilla ni respetando la distancia de seguridad, a la espera de coger los barcos que les devuelvan a tierra firme.

La instantánea de la portada, tomada en la tarde de este sábado, es solo un reflejo de la masa turística que se está dando y que se espera en la próximas semanas, sobre todo los fines de semana, para disfrutar de sus playas, calas y gastronomía en un entorno próximo a otro punto turístico de la provincia de Alicante, Santa Pola, a solo 8 kilómetros de distancia. 

El litoral de Tabarca desde una embarcación, este domingo.

Desde el puerto pesquero de la villa marinera, principalmente, y desde la ciudad de Alicante, a 22 kilómetros (así como desde otros puertos), barcos de todos los tamaños hacen su agosto en estos días de julio llevando y trayendo a usuarios, algunos de ellos afirman que no siempre respetando las medidas de seguridad contra la Covid-19 como el aforo o la distancia. 

Isla "sobreexplotada"

Con medio centenar de habitantes en invierno, hasta ahora Tabarca se ha mantenido libre de contagios. En años anteriores a la crisis sanitarias se llegaban a desplazar 10.000 visitantes en los días fuertes de verano, según registros hechos públicos por Compromís. 

Esta coalición ha venido denunciando la "sobresaturación turística que sufre" la isla en verano, que no el resto del año. La Subdelegación de Gobierno de España estimó en 150.000 el número de turistas que visitaron la isla entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de 2017 (el 65% del total de visitantes anuales, 230.000 turistas), desveló en 2018 la formación.

Este cálculo, comparado con las estimaciones realizadas tras su declaración en 1986 como reserva natural "para hacer la isla sostenible medioambiental y económicamente, apuntan a un incremento del 120% del máximo de turistas".

En estos días, es difícil conocer el número exacto de turistas, aunque todo apunta a una cifra que se acerca a la etapa precovid. La imagen de tumulto, que sobre todo se está dando a la hora de volverse de la isla en las tabarqueras, entre las 17 y 18 horas, principalmente, tiene su réplica en el mar, donde embarcaciones de todos los tamaños fondean en las proximidades de esta reserva marina.

Con tres agentes

Constituido como un barrio más de Alicante, ciudad que este lunes entrará en toque de queda nocturno junto con otras 77 de la Comunidad Valenciana, desde la concejalía de Seguridad aseguran "hay un dispositivo policial para hacer cumplir las normas anti covid", además de presencia de la Guardia Civil, con competencia en el entorno marítimo y socorristas. Una presencia que, según otras fuentes, consta en lo que se refiere a la policía municipal de únicamente tres agentes. 

Por último, la asociación de vecinos de la isla ha venido denunciando que, ante la afluencia de visitantes, la Conselleria de Sanidad solo ha contratado a un médico para los fines de semana, siendo atendidos entre semana por un enfermero. Fuentes del Consell explican que el facultativo empezará a trabajar "a partir de agosto" todos los días. El motivo de esta "escasez de médicos" era que ninguno quería ir a Tabarca como destino laboral; nada que ver con los turistas que llenan la diminuta isla para desconectar de sus trabajos.... y de la pandemia.