Un guardia civil frente al chalet donde sucedió el doble crimen y la churrería del presunto asesino en San Vicente del Raspeig.

Un guardia civil frente al chalet donde sucedió el doble crimen y la churrería del presunto asesino en San Vicente del Raspeig. Jorge Verdú

Alicante

Daniel, el churrero que asesinó a su mujer y a una hija e intentó matar a la otra en Alicante: "Tenía muchos problemas"

El hombre, que regentaba un establecimiento en San Vicente del Raspeig, habría apuñalado ayer jueves a las víctimas en un chalet de la partida rural de la Cañada del Fenollar.

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San Vicente del Raspeig
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En su barrio aún nadie ha asimilado que Daniel, el churrero, fuera capaz de acabar con la vida de su mujer, Lourdes, y la de su hija Lucía, de 21 años, con un cuchillo antes de intentar asesinar a su hija mayor, Andrea, en la partida rural alicantina de la Cañada del Fenollar.

El hombre de 53 años intentó asesinar a su familia en la tarde de ayer jueves en su chalet de verano, una enorme casa con escasos vecinos donde nadie hubiera dado la voz de alarma de no ser por su hija Andrea, quien llamó al 112 tras el doble crimen de su madre y hermana pequeña y consiguió escapar con heridas graves por arma blanca.

Daniel, que también presentaba graves heridas que podrían haber sido autoinfligidas para acabar con su vida, fue arrestado y trasladado al hospital por la Guardia Civil, donde está siendo custodiado junto a su hija tras ser estabilizados de urgencia. El caso se está investigando como un posible doble homicidio de violencia de género.

La familia vivía entre el chalet de verano, convertido en escena del crimen, y una casa en la vecina localidad de San Vicente del Raspeig, frente a Dani Churrería, el negocio familiar ubicado en la calle Castellet que era conocido por hacer las mejores frituras de la zona.

Allí, sus vecinos y amigos aún no pueden creer lo sucedido. Antes de abrir el negocio, Daniel atravesó problemas económicos para mantener a la familia, ya que su mujer (55 años) no trabajaba y había estado varios años en silla de ruedas tras una operación de la que se había recuperado recientemente.

El chalet de la Cañada del Fenollar donde se cometió el crimen.

El chalet de la Cañada del Fenollar donde se cometió el crimen. Jorge Verdú

Trabajó en la obra, luego montó un puesto de churros en el restaurante El Pinet, de la partida de la Cañada del Fenollar, y de ahí apostó por el negocio y se compró una caravana hasta que finalmente montó la churrería en el local de San Vicente en 2022.

La dueña del restaurante conoce a Daniel desde hace 15 años y cuenta a EL ESPAÑOL de Alicante que el hombre atravesaba un momento de crisis debido a la reciente enfermedad de su esposa y a la muerte de su suegro hace alrededor de un año, con quien estaba muy unido, además de la depresión de su hija mayor, Andrea, quien decidió dejar la universidad.

"Yo no me lo creo todavía. A ese chaval se le ha ido la cabeza por los problemas que tiene, no por otra cosa. Ni es crimen machista ni es nada. Es que tenía un cúmulo de muchas cosas, no tenía nunca problemas con la mujer. Ya te digo yo que por dinero no fue, porque económicamente no le iba mal", sostiene la propietaria.

Pero Pilar cuenta que no siempre le fue tan bien. "Se ha dejado la vida por su familia, venía todas las semanas a comer. Hace años le dejé que montara un puesto de churros en la entrada del restaurante para que pudiera trabajar, y luego se fue a San Vicente del Raspeig", cuenta mientras señala el espacio, ya abandonado, donde hace años Daniel dio sus primeros pasos como churrero.

El lugar donde Daniel montó su primer puesto de churros cuando atravesaba dificultades económicas en el restaurante El Pinet de la Cañada del Fenollar.

El lugar donde Daniel montó su primer puesto de churros cuando atravesaba dificultades económicas en el restaurante El Pinet de la Cañada del Fenollar. Jorge Verdú

"Nadie lo entiende"

De ahí dio el salto a la localidad de San Vicente. Una vecina del barrio sanvicentero, donde vivían la mayor parte del año en la casa heredada de los padres de su mujer, asegura, visiblemente afectada, que "la churrería iba de maravilla y se llenaba de gente porque hacían unos churros muy buenos. Nunca hubo problemas entre la pareja que sepamos".

Tampoco las autoridades tenían constancia de maltrato, pues, según han confirmado fuentes del Instituto Armado a EL ESPAÑOL, no constan antecedentes de ningún tipo en el sistema VioGén (Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género) entre el asesino y las víctimas.

La entrada de la vivienda familiar en San Vicente del Raspeig, a escasos metros de la churrería y donde vivían buena parte del año.

La entrada de la vivienda familiar en San Vicente del Raspeig, a escasos metros de la churrería y donde vivían buena parte del año. Jorge Verdú

"Nadie lo entiende, el barrio está revolucionado. Le ha tenido que dar algo en la cabeza o es que esto ya venía de fábrica. Estos casos son muy complicados; quizás era algo que estaba encubierto y ha terminado explotando", lamenta.

Aunque se le hace imposible imaginar a Daniel haciendo lo que hizo, ya que "sería incapaz de matar una cucaracha", reconoce que "las verdaderas víctimas de maltrato son las que callan por miedo y no piden ayuda hasta que sucede una desgracia".

"Viéndolo a él, no te lo crees, te hablaba con mucha simpatía y amabilidad. Habría sido mejor que se hubiese quitado la vida él primero antes de ir a por ellas", concluye la mujer entre sollozos.